La Habana, (PL).- Las tribulaciones monetarias de Estados Unidos y la zona euro de la Unión Europa (UE) durante los últimos años están estimulando a otros países a buscar nuevas alternativas financieras para sus transacciones comerciales. El empleo de las monedas locales entre Rusia y China, Brasil y Argentina, China y la India, y la creación del sucre dentro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) son sólo algunos ejemplos de lo que está ocurriendo.

Los nuevos temores parten de la crisis, inicialmente financiera, desencadenada en Estados Unidos en 2008 con las hipotecas de alto riesgo, que golpeó la economía mundial, y en especial a la de la UE. La eurozona, formada por 17 países, se debate con economías como la de Grecia, al borde del colapso, y situaciones muy delicadas en Irlanda, Portugal, Italia y España, con un nivel de desempleo global que golpea a 23 millones de trabajadores.

Algunos incluso piensan que el consenso que dio a la luz a la Unión Europea se puede resquebrajar si se decidiera en el futuro expulsar a Grecia, como sugieren algunos, lo que significaría con seguridad el fin del euro y, a la larga, la muerte de la UE.

Lo que hasta hace poco tiempo se nos presentaba como el modelo de una integración exitosa se está volviendo un verdadero guirigay de acusaciones mutuas para determinar quiénes son los responsables.

Los propios Estados Unidos exhiben hoy más del nueve por ciento de desempleo, uno de los índices más altos de la posguerra, y sus cuantiosos gastos militares han obligado a aumentar el techo del déficit presupuestario. De ahí que a los temores y la desconfianza generada inicialmente por el dólar como moneda de reserva internacional debido a la crisis, se suman ahora las dudas sobre el euro.

Para Yao Zhizhong, investigador de la Academia de Ciencias Sociales de China, un comercio con las monedas locales muestra que se están buscando nuevos canales para evitar que los activos nacionales se devalúen por riesgos provenientes del exterior.

Los comerciantes rusos y chinos ya empleaban desde hace años el rublo y el yuan en las transacciones en fronteras, pero ahora los gobiernos de ambos países han decidido ampliar este sistema al conjunto de sus intercambios.

El comercio bilateral alcanzó ya el equivalente de 50 mil millones de dólares al año, pero con el uso directo de sus monedas respectivas se calcula un incremento a 100 mil millones de dólares en 2015 y 200 mil millones de dólares en 2020.

El acuerdo fue logrado en noviembre de 2010 por Moscú y Beijing y ya está siendo imitado, al menos en parte, por China y la India, China y Venezuela, y China con Brasil y Argentina.

China y la India también incrementan sus intercambios usando las transacciones directas en yuanes y rupias, y a fines de 2010 anunciaron que se proponen llegar a un comercio bilateral equivalente a 100 mil millones de dólares en 2015.

Argentina y Brasil, por su parte, firmaron en 2008 un convenio para el uso del peso y el real en su comercio bilateral, sobre todo para beneficiar a las pequeñas y medianas empresas debido al ahorro en comisiones bancarias. Entre octubre de 2008 y marzo del 2010 los dos países realizaron mil 911 operaciones de esta índole, el 51 por ciento de las cuales oscilaron entre 100 mil y un millón de dólares (equivalentes). El monto de estas transacciones equivalió a mil 456 millones de dólares y en ellas se vieron envueltas 553 empresas argentinas y brasileñas.

La misma intención de alejarse de divisas extranjeras llevó en noviembre de 2008 a los integrantes del ALBA al crear una unidad de cuenta con un valor inicial de 1,25 dólares para el comercio dentro de la Alianza. El Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE) comenzó a funcionar en la práctica en 2010.

Se calcula que para el actual año el monto de los intercambios en sucres entre los integrantes del pacto ascenderán a unos 300 millones (alrededor de 325 millones de dólares) y esto es sólo el comienzo.

Venezuela quiere realizar el 50 por ciento de su comercio con Ecuador y Bolivia en sucres, y este último país quiere efectuar en esa moneda el 40 por ciento de sus intercambios dentro del ALBA, para citar dos ejemplos.

Según Eudomar Tovar, titular del Consejo Monetario Regional del SUCRE, para protegerse de las crisis, América Latina y el Caribe deben poner en marcha mecanismos nuevos, que pudieran ser el Banco del Sur y el sucre, para remozar mecanismos viejos.

* Periodista de la redacción de Servicios Especiales de Prensa Latina.