El agonizante diario El Nuevo Herald de Miami inventó esta semana una patraña de guerra psicológica sobre una supuesta enfermedad renal del presidente venezolano Hugo Chávez, pero no dijo que su principal “fuente”, un médico llamado Gustavo León -“quien ejerce la profesión desde hace 30 años en Miami”-, es nada menos que el presidente del Partido Revolucionario Cubano Auténtico, un mini-grupo “anticastrista” afiliado a la “Junta Patriótica Cubana”, que a su vez consiste en una “federación” de grupúsculos terroristas y mafiosos integrados por partidarios del tristemente célebre multi-criminal Luis Posada Carriles, reveló este viernes el periodista canadiense Jean Guy Allard.

Posada Carriles goza de impunidad en EEUU, donde vive protegido por el gobierno de Obama, el poder judicial –que hace la vista gorda ante los terroristas de verdad–, los grandes medios y la CIA, pero es reclamado por Venezuela como co-autor, con Orlando Bosch –casualmente otro médico “cubano Americano” –, del asesinato de 73 personas que viajaban en la aeronave de Cubana de Aviación derribada por una bomba en 1976, tras despegar de Barbados.

Las “opiniones médicas” de León están “inspiradas por un odio fanático a Hugo Chávez y demás jefes de estado progresistas de América Latina”, aseguró Allard. Hace justo un año una asamblea pública de la Junta Patriótica Cubana –que integra al “partido” de León–, se desarrolló tranquilamente en Miami, mientras Washington difundía su ya clásica “lista de países patrocinadores del terrorismo internacional” con que difama a naciones rebeldes a su hegemonía. La “federación” mafiosa designó entonces presidente a Antonio Esquivel, connotado terrorista y jefe del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), y vicepresidente, al traficante de armas Osvaldo Mitat, estrechamente vinculado a Posada Carriles.

Mitat y el terrorista Santiago Álvarez Fernández-Magriña Álvarez integraron la tripulación del barco camaronero Santrina, que introdujo ilegalmente a Posada en territorio estadounidense en 2005, reveló Allard. Por último, Jesús Permuy, otro terrorista de largo historial criminal, tomó el juramento a los nuevos dirigentes de la Junta Patriotica, dijo Allard. Casualmente, este sujeto también es socio declarado de Luis Posada Carriles.

El 17 de febrero de 2006, el mismo Antonio Esquivel, junto a cabecillas y criminales terroristas como Tony Calatayud, del Congreso Nacional Cubano (CNC), Rodolfo Frómeta, de los Comandos F-4, y los “jefes militares” de Alpha 66, proclamaron la creación de un comité para «tumbar a bombazos» a la Revolución cubana, escribió Allard.¿El mundo funciona al revés?Los grandes medios de América Latina dieron crédito unánime a la “noticia” falsa del Nuevo Herald, propiedad de McClatchy Company, que también posee otros 31 periódicos en EEUU, y muy pocos ofrecieron la misma cobertura a las palabras e imágenes de TV con que el propio jefe de Estado de Venezuela desmintió al día siguiente que estuviera “grave” en un hospital.

La pregunta sería ¿por qué abundan con tanta “impunidad periodística” infundios tan descomunales generados permanentemente por la maquinaria de guerra psicológica, ideológica y mediática de EEUU contra gobiernos como el de Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador y otros estados de la región? ¿El mundo funciona al revés?EEUU se proclama campeón mundial de la libertad y la lucha contra el terrorismo, publica periódicamente listas de “estados terroristas”, pero mantiene presos a cinco cubanos que infiltraron las redes criminales de Miami y protege públicamente a connotados terroristas confesos, perfectamente ubicables, nada clandestinos y totalmente impunes y “blindados” ante la ley, como Orlando Bosch y Posada Carriles, quienes inspiraron el libro “Pusimos la bomba ¿y qué?, de la periodista venezolana Alicia Herrera.

Por otra parte, los grandes medios, que se amparan en su propia concepción de la “libertad de expresión” proclamada por sus dueños, ocultan noticias, tergiversan la realidad, mienten descaradamente y pretenden convencer a la gente que en el planeta se vive otra realidad no real, la hiper-realidad creada por los grandes poderes mundiales de EEUU y la OTAN, secundados por la maquinaria mediática universal. Así, parece justo que EEUU destruya países como Libia, Irak, Afganistán, etcétera, porque estarían gobernados por dictadores, que en muchos casos fueron antes aliados y creaturas suyas, pero no toca ni con el pétalo de una rosa a dictadores y monarcas medioevales como la dictadura real de Arabia Saudita, Yemen o Bahrein, para no extender más la lista de países con gobiernos dictatoriales protegidos por EEUU, la OTAN y los grandes medios precisamente para evitar que se imponga la democracia.

No es una exageración, pero EEUU, la OTAN y los grandes medios, incluidos los de Chile, practican las célebres recomendaciones universalmente atribuidas a Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda de Hitler: –Miente, miente, miente que algo quedará; cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.–Una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad.–Más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil.

* Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.