Reír por lo menos 12 veces al día es una magnífica terapia y un excelente analgésico. La risa es un maravilloso estimulante de las endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad. Recientes estudios indican que tres minutos de risa intensa equivalen a cerca de 10 minutos de ejercicio aeróbico.

Cuando nos reímos con ganas, nuestros pulmones pueden inspirar hasta 12 litros de aire en lugar de los seis habituales. Además, fortalecemos el corazón, facilitamos la digestión, reducimos la hipertensión aumentando el riego sanguíneo, y mejoramos la apetencia sexual, asegura el psiquiatra William Fry, quien ha estudiado los efectos de la risa durante más de 25 años.

Reír a mandíbula batientetiene gran poder antidepresivo y es un maravilloso estimulante de las endorfinas, conocidas como las hormonas de la alegría o la felicidad, por ser responsables de la disposición para sentir placer y bienestar.

Las endorfinas, neurotrasmisores que provocan sensaciones de bienestar similares a los opiáceos, son producidas por la glándula pituitaria y el hipotálamo durante el ejercicio, la excitación, el dolor, el consumo de alimentos picantes o chocolate, el enamoramiento y el orgasmo.

Es así que al liberar endorfinas, una risa sostenida tiene un efecto analgésico, reveló un reciente estudio de la Universidad británica de Oxford, publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B.

Los investigadores de Oxford experimentaron por primera vez con el umbral del dolor en las personas. Como parte de la metodología investigativa, dividieron los participantes en dos grupos. El primero de ellos disfrutó de series humorísticas, mientas que al resto se les proyectó videos de juegos de golf. Los científicos comprobaron cómo aquellos que rieron a carcajadas resistieron el dolor hasta un 10% más.

Los científicos no pudieron medir los niveles de endorfinas, pues tendrían que someter a los integrantes a una punción lumbar. Prefirieron colocar bolsas de hielo en el brazo para determinar el tiempo de tolerancia. Al aumentar el umbral del dolor, mayor fue la cantidad de endorfinas liberadas durante las carcajadas.

La risa intensa es lo que produce la liberación de las endorfinas; vaciar los pulmones es lo que causa el efecto, destacó el autor principal del estudio Robin Dunbar.

Por otro lado, un equipo de investigadores de la Unidad de Cognición y Ciencias cerebrales del Consejo de Investigación Médica de Inglaterra descubrió cómo el cerebro humano responde a los chistes, lo que ayudaría a determinar si las personas en estado vegetativo tienen la capacidad de experimentar placer, publicó la revista Journal of Neuroscience.

Empleando Imágenes de Resonancia Magnética funcional (IRMf), los expertos analizaron que pasa en los cerebros cuando se emplean bromas, frases o juegos de palabras que dan risa. Comprobaron que ante determinados juegos de palabras las áreas cerebrales vinculadas con la recompensa se activan más ante las bromas que al escuchar una conversación normal.

Los resultados de esta investigación contribuirían a determinar si alguien que se encuentra en estado vegetativo puede experimentar emociones positivas. “Observar la forma en que el cerebro procesa las bromas y las frases muestra cómo el lenguaje contribuye al placer de escuchar una broma. Podemos usar esto como indicio para comprender cómo las personas que no pueden comunicarse normalmente reaccionan a las bromas”, explicó Matt Davis, autor principal de la investigación.

Una antigua sentencia enseña que reírse de uno mismo es señal de madurez. Sócrates decía que “La alegría del alma forma los bellos días de la vida”, mientras que Aristóteles sentenciaba que “La risa es un ejercicio corporal valioso para la salud”. Ya en la antigüedad se daba crédito a la risa como fuente de bienestar físico y mental, y en la actualidad no pocos psicólogos recomiendan a sus pacientes avanzar en el camino de la deseada “autorrealización” con una buena dosis de humor.

El doctor Lee Berk, uno de los principales investigadores del humor y sus efectos en la salud, verificó mediante análisis de sangre que las personas expuestas a sesiones de buen humor reducen las concentraciones de hormonas causantes de la tensión.

La risoterapia es una técnica que se aplica con éxito en el tratamiento de estados de estrés, amargura, insomnio, y hasta para sanar el mal de amores. Diversas investigaciones confirman que son más longevos quienes han vivido alegremente y con más optimismo que pesimismo.

* Con información de la colaboradora de Prensa Latina Aloyma Ravelo, y de las corresponsalías en Londres y Washington.