La Habana yWashington, (PL).- Cinco décadas después de creado el Programa Social en Estados Unidos, más de 46,2 millones de personas viven en la pobreza total, el 15,1 por ciento de la población nacional, lo que evidencia la vulnerabilidad de su sistema. Se trata del indicador más alto desde 1983, cuando se empezaron a preparar estos reportes que incluyen a los desempleados con datos que marcan a 22 millones de estadounidenses.

El Departamento de Comercio informó a finales de julio que la economía de Estados Unidos creció menos de lo esperado en el segundo trimestre de 2011, lo cual evidencia la persistencia de la crisis económica y financiera local. Las cifras dadas a conocer por esta instancia revelaron que el Producto Interno Bruto de enero a junio solo arrojó el 1,8 por ciento, muy por debajo del 2,3 estimado para la fecha.

Las familias carentes de un hogar aumentaron en el 50 por ciento en algunas ciudades, y 38 millones 400 mil reciben cupones alimentarios, más que en ningún momento de los 50 años de historia del programa social. Hay amplia evidencia de las crecientes tribulaciones económicas. Hay un estándar utilizado comúnmente para medir la tasa de pobreza de la Oficina del Censo de Estados Unidos, la que se usa para guiar gran parte de los gastos federales y estatales.

Para las estadísticas de Washington, se consideran pobres las personas que son parte de familias de cuatro personas cuyos ingresos no superan los 22 mil 314 dólares anuales.

La Oficina del Censo norteamericano reveló recientemente que la pobreza creció entre el 2010 y lo que va del 2011 para los blancos no hispanos y para los afroamericanos, pero, de todas maneras, los blancos siguen conformando un grupo étnico menos afectado por el problema con una tasa del 9,4 por ciento que, en cambio, sufre el 25,8 de los estadounidenses de raza negra.

La pobreza sigue siendo también mucho más alta que el promedio entre los hispanos con el 25,3 por ciento, indicó el reporte. Los datos oficiales indican que 49,9 millones de personas no cuentan con un seguro médico en el país.

Pero economistas de la Universidad de Columbia, están convencidos de que las cifras federales restan importancia a la pobreza y han comenzado a utilizar diferentes criterios para operar sus programas sociales.

Al mismo tiempo, economistas conservadores advierten que un cambio en la fórmula a un límite que cuenta más gente como pobre podría llevar a un aumento inaceptable en el costo de los programas federales y estatales de servicio social.

Cuando la Oficina del Censo publique nuevas cifras de 2011 en octubre, los expertos predicen que mostrarán un fuerte aumento en la tasa de pobreza. Un investigador independiente calcula que los datos mostrarán el mayor aumento de año en año en la historia de Estados Unidos.

Según Walter Wilkinson, un ex analista en la Oficina Federal de Administración y Presupuesto, los datos que ya están disponibles sobre tasas de empleo, salarios y registro para cupones alimentarios sugieren que otros seis millones 100 mil personas fueron oficialmente pobres en 2011.

Eso lleva la cantidad total de personas con ingresos bajo el límite federal de pobreza a más de 46 millones. La tasa de pobreza, espera Wilkinson, llegará al 16 por ciento -un aumento respecto al 14,1 en 2008, cuando la Gran Recesión comenzó a surtir efecto.

No obstante, las nuevas cifras de la Oficina del Censo, ofrecerán sólo un cuadro parcial de cómo la estropeada economía de la nación afecta a los estadounidenses más pobres -un problema que debe ser encarado por los funcionarios estatales y el gobierno de Obama.

Utilizando una medición actualizada, la Ciudad de Nueva York estableció que los niños -receptores de un programas de asistencia social- eran más pobres de lo que se pensó originalmente.

A medida que los Estados tienen cada vez más inconvenientes debidos a la disminución de los ingresos y a la creciente cantidad de gente necesitada, más de una docena han establecido comisiones para ayudar a familias de bajos ingresos y muchos han fijado objetivos de reducción de la pobreza.

Entre ellos, Minnesota y Connecticut han utilizado fórmulas similares a la de La Academia de Ciencias para evaluar la efectividad de medidas contra la pobreza.

En este entorno, también continúan las dificultades en el mercado laboral, en el que el 9,1 por ciento de desempleo marca a toda la nación. Así lo demuestran los datos sobre el comportamiento del desempleo en agosto que, a pesar de divulgar una disminución del índice de desocupación, decepcionó los pronósticos de los expertos.

A ello se suman los puestos eliminados por las empresas minoristas que sumaron seis mil 600, debido al estancamiento del gasto de los consumidores, el cual representa dos tercios de la economía nacional, reveló el Departamento de Trabajo. También señaló que los resultados del sector privado aumentaron el desaliento, pues abrieron sólo 39 mil plazas de las 190 mil estimadas.

Especialistas de Wells Fargo Bank consideran que es más lento de lo pretendido y hasta hablan de una distorsión de las cifras. Pronosticaron que de continuar la tendencia actual, disminuirá el crecimiento económico del segundo trimestre del año.

Asimismo explicaron que para mostrar una creación sostenida de empleo es necesario que las peticiones semanales de seguro por desempleo caigan por debajo de 425 mil, lo cual no ha sucedido. La economía estadounidense debe crecer a un ritmo dos o tres veces mayor para reducir la tasa de cesantía, todavía por encima del nueve por ciento.

La consultora de colocaciones globales Challenger, Gray & Christmas informó que las empresas estadounidenses anunciaron más despidos en octubre. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico subrayó en su último informe a mediados de julio que continuarán las dificultades en el mercado laboral de Estados Unidos, uno de los más golpeados desde el inicio de la crisis global en 2007.

La niñez, segmento poblacional más pobre

En el país que tiene la mayor economía mundial y se precia de ser vitrina de la protección de los derechos humanos, los niños son el grupo poblacional más pobre. Hoy resulta una realidad que la niñez es el sector más vulnerable de la sociedad estadounidense pues cerca de 17 millones de niños padecen inseguridad alimentaria, según datos de Feeding America. Esta organización reúne 200 Bancos Alimentarios y la organización caritativa de distribución de alimentos más importante del país.

En Estados Unidos, pobreza y hambre van de la mano. El 20,7 por ciento de los niños son pobres, con destaque para los hispanos que alcanzan un 33,1 por ciento, indicó recientemente un informe del Instituto Pan para el Mundo, un movimiento religioso en contra de la hambruna.

Según el estudio, el problema de la inseguridad alimentaria afectó en 2009 el 14,7 por ciento de los hogares estadounidenses, aunque los hispanos enfrentaron más estas penurias con un 26,9 por ciento. El análisis realizado en base a cifras de la Oficina del Censo y del Departamento de la Agricultura asegura que el índice general de pobreza entre los estadounidenses es de 14,3 por ciento, aunque la afectación entre los hispanos llegó hasta el 25,3 por ciento.

En territorio estadounidense, al menos el 34,9 por ciento de los latinos menores de 18 años padecieron hambre, cifra superior al compararla con el 23,2 por ciento de los infantes en la población del país. Como resultado de una severa crisis económica y el desempleo que afecta a más de 14 millones de estadounidenses, el 30 por ciento de las familias hispanas tuvieron que recurrir a fondos de ayuda de alimentos para aminorar la hambruna.

El número de niños hispanos pobres aumentó 36,3 por ciento en Estados Unidos de 2007 a 2010, revela un estudio del Centro de Estudios Pew Hispanic. El informe muestra que igual situación de carencia se incrementó en el 17,6 por ciento de menores blancos y 11,7 por ciento de negros, en igual periodo.

Seis millones 100 mil niños hispanos enfrentan ahora condiciones de pobreza, indica el informe. Una de las causas de esta situación es atribuida a la crisis económica que golpea en mayores niveles porcentuales a los hispanos, comunidad que tiene un índice de desempleo de 11,1 por ciento, superior a la media nacional de 9,1, agregó el Centro de Estudios.

Entre los más afectados por el problema hay cuatro millones 100 mil niños, hijos de padres inmigrantes, de los cuales más del 86 por ciento nacieron en Estados Unidos. El estudio fue divulgado en momentos en que el presidente Barack Obama hace esfuerzos por retener los dos tercios del voto hispano que le abrió las puertas de la Casa Blanca en 2008.

El Instituto señaló que esta situación repercute en la salud de la población y por ejemplo, precisa, los niños latinos sufren de forma desproporcionada de obesidad, diabetes, asma e hipertensión. La línea de pobreza determinada por el gobierno federal de Estados Unidos está fijada en ingresos de 21 mil 756 dólares al año para una familia de cuatro personas.

Datos de la Fundación Annie E. Casey aseguran que la reciente recesión eliminó muchos de los beneficios económicos para los niños nacidos a finales de la década de los años 90, mientras plantea que es preocupante la cantidad de menores afectados por las ejecuciones hipotecarias, con embargos de viviendas, todo lo cual complica su bienestar.

Un informe de este grupo asegura que, en 2010, el 11 por ciento de los niños tenía al menos un padre o madre sin empleo. Mirado desde otra arista, los niños latinos son el sector poblacional que más aumenta en este país y, al mismo tiempo, engrosa su porción más pobre.

Según el último Censo del 2010, los latinos son ya poco más de 50 millones de personas, y constituyen la minoría más importante del país. Su población infantil (menores de 17 años) es la que más crece en comparación con otros grupos de edad y pertenencia étnica: hoy son 17 millones y se incrementaron un 39 por ciento en sólo la última década, según el Pew Hispanic Center.

Uno de cada cuatro niños en el país vive sin acceso seguro a suficiente comida nutritiva: “Los niños afroamericanos enfrentan la peor crisis desde los tiempos de esclavitud y, en diversas áreas, los menores hispanos y aborígenes se encuentran en situación similar”, asegura el centro de estudio.

Los niños latinos no saben si comen hoy ni si comerán mañana: más de un tercio vive en condiciones de pobreza y de inseguridad alimentaria, plantea el informe The State of America‘s Children, 2011.

La crisis también golpea despiadadamente al futuro estadounidense. El mantenimiento de los programas de ayuda alimentaria se encuentra amenazado por los cortes de presupuesto o por cambios de proyectos que dificultan el funcionamiento de la red de seguridad social para la infancia pobre.

A partir de 2007, cuando arreció la recesión económica, se incorporaron más de 800 mil personas al programa de ayuda WIC (Supplemental Nutrition Program for Women, Infants and Children). El 76 por ciento de los destinatarios de este programa son niños y adolescentes.

Algunos afirman que la sociedad estadounidense maltrata a su propio relevo, al no garantizarle la satisfacción de las necesidades básicas.

Para hacer más crítica esta coyuntura, la Oficina del Censo aseguró en su último informe que el número de pobres en Estados Unidos puede incrementarse por cuarto año consecutivo. Datos de la entidad indican que la tasa de pobreza en el país es de 14,3 por ciento, o sea, un equivalente a 43 millones 600 mil personas.

Analistas del tema sostienen que a inicios de la década de los 70, los niños estadounidenses eran el principal segmento de pobres en el país. La pobreza infantil creció de manera sostenida desde 2000 hasta 2009 en un 18 por ciento, al saltar de 2.5 millones a 14.7 millones con incidencia notable en los estados del sur y las minorías, según la Fundación Annie E. Casey.

Si se parte del entendido de que los niños son la esperanza del mundo y su futuro, los estadounidenses enfrentan un serio problema. Cuestión aún más crítica al conocer que este país, junto a Somalia, son los únicos dos miembros de las Naciones Unidas que no han ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño.

* Contreras es jefe de la redacción de Economía de Prensa Latina y Beatón es periodista de la Redacción Norteamérica.