Septiembre les prestó su jurisdicción de segundos a dos hermosas para que nacieran este mes del mismo año, 1934: Sofía Loren y Brigitte Bardot. Sofía le lleva una eternidad de ocho días a la Bardot, que cumple años este jueves 22. Si las matemáticas no fallan, cada una tiene 77 almanaques. A ambas les sale el piropo de Cocteau a María Félix: “Esa mujer es tan bella que hace daño”.

La italiana Sofía hizo hombre a Carlo Ponti, su marido de todos los semestres. Cuando la Bardot apenas cumplía 18 años, hizo varón domado a Vadim, su primer marido, quien tuvo que esperar que Brigitte llegara a la mayoría de edad. Ambos maridos, mayores que ellas, dicen que fue al contrario, que ellos las hicieron mujeres.

Sofía nunca tuvo novio. De una vez (septiembre del 57) se casó con Carlo. Brigitte tampoco tuvo novio. Tuvo maridos. Sofía tuvo que asilarse en el cine para serle infiel (en las películas) a Carlo. El Vadim de la Loren fue Mastroianni.

En tiempos de Vadim, ya cuepediado, se decía de su “bizcoho” Camille Javal, el nombre de duchazo bautismal de Bardot: “… y Dios creó la mujer… pero el demonio creó a Brigitte Bardot”.

Sofía Loren fue primero Sofía Siccolone o Lazzaro. Estudió para maestra y participó en concursos de belleza. La Javal (BB) estudió danza y desde un principio estudió para ser mujer de viento, o modelo que llaman.

A las dos las descubrieron cuando hacían trotes por la pasarela, exhibiendo sus vanguardias y retaguardias. Cero silicona. Todo venía inflado de fábrica.

Brigitte trató de suicidarse varias veces por despechos amorosos. Sofía nunca lo ha intentado tal vez porque “el suicidio suele ser peligroso para la salud”.

En los cinemas Paradiso de los barrios había que sobornar a los porteros para que dejaran ver el paisaje femenino que Sofía y Brigitte dejaban al aire en películas prohibidas para todo católico, según la clasificación moral que se publicó en alguna época. Mientras BB más conoce a los hombres más quiere a sus focas. Mientras Sofía más conoce a Carlo más pieles finas se coloca encima.

“Sofía tiene un cementerio sobre sus hombros”, sintetizó la Bardot una vez, a propósito de las pieles de su rival en el corazón de muchos bípedos sin plumas.

Sofía rivalizó contra su paisana Gina Lollobrigida. A Brigitte le tocó pelar cocos con la uña contra la diva Catherine Deneuve. BB vive en la soledad de sus gatos en compañía. Carlo es una manifestacion de gatos para su italiana de boca amplia. Como las dos son de boca ancha, para besarlas había que cogerlas silbando, gritaban en los teatros de barrio los aristócratas de gallinero.

Ambas son leyendas que caminan. Poblaron los sueños eróticos de muchos cincuentones de hoy. “Tienen la edad de los sueños” de sus amores platónicos. Trabajaron a su manera, creativamente, por la liberación masculina: permitiendo el acceso a su paisaje femenino.

Las arrugas son tiempo convertido en rayas en el rostro. Se consigue más plata cargando el palio que operando de ellas a Brigitte. Los biógrafos de Sofía sostienen que colecciona cirugías estéticas.

En sus mejores días, Brigitte se hacía retratar cuando sólo tenía puesto su Chanel no. 5. Sofía, más recatada, lo hacía con la RAI encima.

Sofía se ganó un Oscar. Brigitte se retiró a los 39 años alegando que no quería ver su deterioro. Su Oscar es su propia vida.

A Brigitte, los hombres la hicieron infeliz en su juventud. Los animales le devolvieron la alegría en su vejez.

Ninguna de las dos están hechas para el olvido.

* Periodista colombiano, colaborador de Prensa Latina.