El hecho de aludir a las decisiones y medidas normativas aprobadas por anteriores gobiernos respecto a la carretera, como la de Siles Suazo, que declaraba de prioridad la construcción de una carretera que conecte a Cochabamba y Trinidad, o la de Paz Zamora, donde se pide gestionar financiamiento para los estudios de factibilidad de dicha ruta, o la de Mesa Gisbert, del 2003, donde se inscribe dicho tramo vial a la red fundamental de carreteras, olvidándose la de Sánchez de Lozada del 2003, solo significa dos cosas. Una, es que a los anteriores gobierno, como al actual, o ignoraban o les importaba un pepino los aspectos de protección de la naturaleza, las áreas protegidas o los derechos de los pueblos indígenas. Otra, es que quiere echar el bulto de la responsabilidad a anteriores mandatos, (¿y al mismo tiempo justificarse en ellos?) siendo que ha sido como en una carrera de postas, si se acepta la varita, es por que estas en la misma competencia y en el mismo equipo.

Llama, una vez mas la atención, la extemporaneidad y obsolencia de las decisiones; un debate nacional debía habérselo realizado con responsabilidad hace tres años, el 2008, antes de aprobar el proyecto a espaldas del pueblo y a las culturas indígenas directamente interesadas, y no después de que la violencia ha explotado.

La mayor parte de los bolivianos sabemos es infantil, buscar excusas para el uso desmedido de la violencia, incluido el jaloneo al Canciller, o la magulladura del policía “herido” (un chiste irónico y cruel comparado con el baño de sangre de las cabezas rotas de los marchistas). Se investigarán a los responsables, bien, lo que sucederá es que algunos policías de menor graduación podrán ser dados de baja, pero acaso se investigará a los fiscales, ministros, viceministros o altos rangos policiales, que dieron la orden y coordinaron la masacre a la distancia?

El “debate nacional” y el posible referendum para destruir el TIPNIS, no son otra cosa que una medida distractiva y una puerta abierta a mayores artimañas, además es sintomático que siempre se esté buscando, de una forma u otra, la polarización y confrontación entre bolivianos. A estas alturas una consulta pública sobre el tema, tiene las mismas incertidumbres y riesgos de engaño e impostura, al punto que para ser medianamente creíble se debería contar con observadores internacionales.

Como dijo un amigo mío, los europeos del siglo XVI creían que no teníamos alma, los gobernantes neoliberales que no tenemos memoria, y el actual gobierno cree que no tenemos cerebro. 

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