Un gran autor colombiano comentó una vez que cuando escribiósobre el realismo mágico le preguntaron si de verdad Melquiades había resucitado. El les respondió, como corresponde, que sí, que era verdad y que no sólo Melquiades era resucitador sino también resucitaban todos los faraones. 

La lectura de la ironía parece que es muy delicada. No se puede, en países donde el realismo mágico esta en las venas hablar de pociones ni venenos ni menos de brujerías. Es casi como si se dijera que es así, que la ironía solo cumple el papel de justificar lo ya real. Evidentemente la lectura de los ejemplos mágicos solo puede darse en mundos donde lo mágico esta en la puerta y no en las venas.

Con el efecto de la violencia desatada contra los TIPNIS, una brutalidad sin paralelo, arremetiendo contra todo lo que se movía, separando madres de niños golpeando salvajemente a todo lo que parecía moverse, sea niño, mujer, hombre. Y todo lo que parecía cámara fotográfica destruida o impedida de plasmar en imagen la desolador inhumanidad que ha demostrado la policía.

Ningún justificativo vale. Ni la supresión del tramo en cuestión menoscaba el espíritu de lucha de esos pueblos que están dando ejemplo de valentía y humanidad a todo el planeta. Las acusaciones que se lanzaron contra los marchistas eran acusaciones tan absurdas como que los TIPNIS tienen flechas capaces de traspazar la armadura de los helicópteros o que en los diente lleven dardos envenenados. O que las mujeres fueran una ejercito mejor entrenado. Estas eran las acusaciones absurdas de los que defendían la carretera “si o si” y era imperioso mostrarles a raja tabla lo absurdo de su acusación. Antes del innoble asalto ya se esgrimían acusaciones contra las ONGs y los dirigentes indígenas.

El mismo Evo en Cuba dijo en su arenga que los que se oponían a la carretera eran un grupo de derechistas que ¡querían formar su partido político!!! Esta barbarie con la que respondió el Gobierno a una demanda justa y noble moralmente hablando, y jurídicamente hablando totalmente defendida por la CPE, requiere que los ministros de Gobierno e Información se vayan. Dejar el gobierno ahora no les eximirá de culpa pero por lo menos será un reconocimiento de su implicación en uno de los asaltos mas brutales experimentados en nuestro país desde la matanza de los campesinos en Epizana.

No se necesitan muertos para decir que la violencia no fue tan grande. El llanto de los niños y la confusión de todos los asaltados es suficiente para llevar a juicio a los responsables. No se puede aceptar que ahora se acuse a la prensa de exagerar. Las fotos hablan por si solas. Yo he visto en la pantalla cuatro policías pateando a una mujer en el suelo. Eso es un crimen y no hay justificativo posible.

La ironía de mi artículo anterior quizá requería de una explicación breve. Espero que este no requiera de nada más que de la lectura. Todavía quiero oír la renuncia irrevocable de los jefes y encargados de tal violación. Todavía quiero oír las disculpas del presidente a toda la ciudadanía boliviana.