La Red contra el Racismo expresa su condena por la violenta intervención policial producida ayer, en inmediaciones de Yucumo, Beni, contra una marcha indígena que protestaba por los anuncios de construir el II tramo de una carretera por medio del corazón del Territorio Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

La decisión del Estado de recurrir a la fuerza en cualquier circunstancia, frente a las demandas sociales, económicas, políticas y culturales de cualquier sector, es absolutamente inaceptable porque viola los Derechos Humanos y genera violencia en escalada que afecta sobre todo a los niños y mujeres y ancianos los más vulnerables en las movilizaciones sociales.

También deploramos los abusos cometidos contra el canciller, David Choquehuanca, el sábado 24, por parte de algunos instigadores de la marcha que lo pusieron de escudo humano y lo obligaron a marchar durante tres horas en contra de su voluntad, pero, de igual manera, hay que decir que esta situación es el resultado de un conflicto de 41 días que no fue adecuadamente abordado en su inicio, que fue alargado innecesariamente en medio de un ambiente de confrontación, y manejado equívocamente enviando señales confusas y contradictorias en medio de propuestas de diálogo poco transparentes.

La demora para atender las demandas iniciales de los marchistas que pedían otra ruta para la carretera y hablar con el propio presidente Evo Morales, ha creado ciertamente un escenario favorable tanto para el oportunismo político de sectores que históricamente han estado en contra de los indígenas cuando no practicado actos de racismo vulnerando la dignidad y los derechos de estos pueblos, y más aún para la acción sistemática y deliberada de grupos interesados desde hace tiempo en interrumpir el actual proceso de cambio.

En la marcha y sus justas demandas se han juntado, así, intereses políticos de la derecha, proyectos de liderazgo personal de algunos dirigentes indígenas y de organizaciones que han entorpecido la comprensión del problema del TIPNIS y el debate esclarecedor con el pueblo boliviano.

No son desconocidos los esfuerzos que el gobierno ha hecho para dialogar con la marcha enviando a varias comisiones de ministros, pero cuando estas dinámicas políticas se prolongan en el tiempo es natural que intervengan otros factores que complejizan el problema e impiden su solución como, por ejemplo, demandas que iban más allá de la carretera en contra de las justas reivindicaciones de otros sectores de la población. Precisamente por eso, la respuesta ante el conflicto deber ser la atención a las demandas con prontitud.

El gobierno tiene una responsabilidad política y ética que cumplir frente a quienes han dado un apoyo desinteresado al proceso de cambio desde sus inicios como son los pueblos indígenas, los trabajadores, los estudiantes, los sectores populares, la clase media comprometida, las organizaciones de derechos humanos entre varias otras que trabajan desde hace muchos años por una sociedad más justa.

Responsabilidad política porque el proceso de cambio nació de la voluntad del pueblo boliviano y bajo la conducción de Evo Morales y Alvaro García Linera para transformar el país por la vía democrática devolviendo la dignidad y los derechos de participación y decisión a los millones de excluidos, y ética porque estos cambios se fundamentan en el compromiso del respeto de los Derechos Humanos personales y colectivos.

La Red contra el Racismo, integrada por diversos colectivos, personas particulares e instituciones invoca al presidente, Evo Morales, y al vicepresidente, Alvaro García, a dar señales claras de un cambio en la dirección y gestión ministerial que incluyan a autoridades y funcionarios con mayor vocación tanto para el diálogo y el respeto de los Derechos Humanos personales y colectivos así como para el respeto a la disidencia, tal como lo declara la Constitución Política del Estado, apoyada por la mayoría de la población. Estamos aún a tiempo!

¡¡¡No necesitamos ni queremos más violencia!!!

Por la Cordinación de la Red contra el Racismo

Víctor Vacaflores

Amanda Dávila

Claudia Espinoza

Mónica Bayá

Sonia Brito

La Paz, 26 de septiembre 2011