(SENA-Fobomade y Bolpress).- El gobierno del Presidente Evo Morales enfrenta una escalada de protestas sociales sin precedentes luego de la violenta represión a la VIII Marcha Indígena. Este lunes renunció la Ministra de Defensa y se masificaron las movilizaciones ciudadanas en varias capitales del país. El Comité Cívico de Beni declaró paro indefinido; hubo un alzamiento popular en Rurrenabaque; se instalaron piquetes de huelga de hambre en Santa Cruz y Cochabamba; indígenas de Oruro iniciaron una segunda marcha hacia La Paz, y los indígenas reprimidos se reagrupan en San Borja para reanudar la caminata hacia la sede de gobierno.

La violenta intervención policial de la VIII Marcha Indígena el domingo 25 de septiembre terminó por romper los lazos que sujetaban la frágil alianza del gobierno del MAS con los pueblos indígenas de tierras bajas y una amplia gama de organizaciones sociales y activistas de clase media.

En la víspera, efectivos policiales rompieron la marcha indígena a palazos, patadas y puñetes, y a estas horas recorren por el mundo cientos de fotografías de originarios brutalmente golpeados, maniatados y con cinta adhesiva en la boca. Según varios observadores, la inhumana represión anti indígena marcó un punto de inflexión en el denominado “proceso de cambio” y finalmente desenmascaró al Presidente “indígena” autoproclamado “defensor de la Madre Tierra”.

“Este es un falso gobierno indígena, Evo Morales es un traidor a su propia clase”, deploró el dirigente obrero de Oruro Jaime Solares. La dirigente guaraní Justa Cabrera dijo que Evo se ha convertido en el “capataz de las transnacionales” Petrobras, Repsol, Total y Petroandina, y lo comparó con los caporales que apaleaban a los indígenas esclavizados en las haciendas.

La indignación ciudadana se generaliza en las calles y en el seno mismo del Poder Ejecutivo. Esta manaña presentó su renuncia irrevocable la ministra de Defensa Cecilia Chacón y otras autoridades como el viceministro de Minería Fredy Beltrán expresaron su malestar por el violento operativo policial de la víspera. El Ministerio de Culturas, la ONU Mujeres y la Coordinadora de la Mujer suspendieron elSeminario Internacional Mujeres en Diálogo: Avanzando hacia la Despatriarcalización en Bolivia que debía comenzar hoy con la participación de más de 400 intelectuales, líderes y activistas de América Latina, España y Bolivia.

La Defensoría del Pueblo, representantes de Naciones Unidas en Bolivia, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y varias otras organizaciones de la sociedad civil también condenaron la brutal represión ordenada por el gobierno de Morales. La Fundación Solón y otras instituciones no gubernamentales que no se habían pronunciado hasta ahora manifestaron su “profunda indignación por la violenta intervención a la Marcha Indígena en defensa del TIPNIS”, y consideraron que ha llegado la hora de debatir amplia y democráticamente sobre el modelo de desarrollo que desea el pueblo boliviano.

Se masifican las protestas

Tras la violenta intervención del domingo, al menos 270 marchistas –entre ellos el diputado Pedro Nuni y los dirigentes Celso Padilla y Fernando Vargas– fueron trasladados a la fuerza en 11 camionetas y tres buses hasta la localidad de Rurrenabaque, para de allí embarcarlos en un vuelo comercial con rumbo a sus poblaciones de origen.

Sin embargo, esta mañana indígenas tacanas y pobladores de Rurrenabaque tomaron el aeropuerto, encendieron fogatas en la pista, impidieron el arribo y la partida de aviones, y finalmente lograron liberar a los detenidos. El alzamiento popular rebasó a los efectivos de la Policía y los obligó a replegarse, reconoció el ministro de gobierno Sacha Llorenti.

Mientras tanto en la capital Trinidad, el Comité Cívico de Beni declaró al medio día paro general indefinido en todo el departamento. Las comunidades chimanes de La Cruz y Tacuaral de Beni masificaron los bloqueos en los ingresos a las ex concesiones forestales Bosques del Norte, Bolivian Mahogany y Fátima.

En el departamento de Pando, al menos mil originarios del municipio indígena de Blancaflor tomaron físicamente el aeródromo de la zona y bloquearon la carretera hacia Cobija. En Santa Cruz, la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) instaló un piquete de ayuno en Camiri y la vigilia ciudadana que se realizaba en la catedral de la capital cruceña se convirtió en una huelga de hambre, al igual que la vigilia de Cochabamba.

En La Paz más gente se ha plegado a la vigilia instalada hace siete días por mujeres indígenas de CONAMAQ, CIDOB y CPILAP en puertas de la Catedral de San Francisco. Al momento participan en esa manifestación unas 400 personas, entre ellas la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos Yolanda Herrera; el secretario ejecutivo del Magisterio Urbano de La Paz José Luís Álvarez; el ex defensor del Pueblo Waldo Albarracín; la socióloga Silvia Rivera y decenas de dirigentes de FEJUVE La Paz y El Alto.

Esta mañana al menos cinco mil personas marcharon por el centro de la ciudad de La Paz, en la movilización más grande registrada hasta la fecha en solidaridad con los indígenas maltratados por el gobierno. “Evo, Sacha, el pueblo no se agacha”; “los niños no se matan carajo”; “Evo decía que todo cambiaría, pero todo es la misma porquería”; “Evo traidor te espera el paredón”; “Evo malhecho, el bosque es un derecho”, gritaron los paceños de clase media.

En las movilizaciones registradas este lunes en La Paz, Riberalta y Tarija los ciudadanos exigieron la renuncia de los ministros de Gobierno y de la Presidencia Carlos Romero por su probada ineptidud, y algunos pidieron la renuncia del propio Presidente “traidor del proceso de cambio”.

Entre tanto, la Iglesia Católica convocó a una vigilia este martes para orar por la paz y el diálogo. En Oruro, delegados de los ayllus de Kara Kara iniciarían hoy una marcha hacia la ciudad de La Paz. Por su parte, la Central Obrera Boliviana (COB) confirmó el paro nacional convocando para el 28 de septiembre en apoyo a los indígenas reprimidos.

Los indígenas reprimidos el domingo en proximidades de Yucumo se reagrupan en la ciudad de San Borja para reanudar la VIII Marcha Indígena en cualquier momento, con más fuerza y con la participación de mucha más gente.