La Habana, (PL).- Fue el muchacho negro estadounidense, con talante pandillero, que más historias inteligentes nos contó. También era el más mediático. Para empezar nació en el este de Harlem, bautizado con nombre de líder indígena peruano.

Tupac Amaru Shakur -cantante, actor, poeta, coreógrafo, guionista, pero sobre todo iconoclasta y rebelde- había vendido hasta agosto de 2007 unos 75 millones de discos en todo el mundo. En el mundo entero.

La prestigiosa revista Rolling Stone Magazine se refiere a él como uno de los 86 más grandes artistas de todos los tiempos y en todas las disciplinas de la creación humana.

A 2Pac no le hubiera gustado esa alabanza altisonante. El fue simplemente un perspicaz chico de barrio, con una obra proyectada hacia y sobre su comunidad: los negros pobres, los invisibles de Norteamérica.

La insubordinación contra el establishment la llevaba en los genes. Su madre, Afeni Shakur, y su padre, Billy Garland, fueron durante los años cercanos a 1965 miembros activos del Partido Panteras Negras, un grupo heredero de las ideas de Malcolm X.

Implementaron programas para mejorar el nivel de vida de los afroestadounidenses en varios estados del sur, pero el Buró Federal de Investigaciones (FBI) los declaró enemigo público número uno en 1969.

Tupac nació justo un mes después que Afeni ganara un pleito judicial donde se le acusaba -entre otros 100 cargos- de “conspiración contra el Gobierno de Estados Unidos y la jurisdicción de New York”.

En una de sus primeras canciones exitosas, Brendaâ‘s got a baby, Tupac nos comenta: “Brenda tuvo un hijo, pero ella apenas sabe deletrear su nombre. Siempre decimos que es problema de su familia, pero les aseguro que eso afecta a toda nuestra vecindad”.

Con una prolífica carrera dentro del hip-hop abarcó importantes temas de índole social que marcaron la sociedad de su época: racismo, violencia en las barriadas, desempleo y, por supuesto, la eterna rivalidad musical entre la Costa Este y la Costa Oeste.

En la noche del 7 de septiembre de 1996, cuando salía de ver una pelea de Mike Tyson en Las Vegas, Nevada, Tupac Shakur recibió cuatro impactos de balas. Murió seis días después a causa de un paro respiratorio. Tenía solo 25 años.

Al día de hoy, 15 años después, el asesinato de Shakur sigue irresuelto. Han llovido solicitudes para que el Congreso federal abra nuevamente el caso y desclasifique archivos ocultos del FBI.

No es secreto que 2Pac ya había trascendido el marco de la hojarasca farandulera y del estrellato hollywoodense, para convertirse en el líder incuestionable de una comunidad.

A pesar de sus conocidos problemas con la policía y la justicia norteamericana, fue un ícono para millones de hijos de familias pobres, más allá de razas o nacionalidades. Su mensaje fue revolucionario, ergo peligroso.

En la canción Keep Ya Head Up, un hit absoluto en 1993, proclamaba: “Cuando te digan que no vales nada, no lo creas (…) si no aprenden a amarte, debes dejarlos hermano, tu no necesitas de ellos (….) solo mantén tu cabeza en alto”.