Cochabamba, (ABI).- El presidente Evo Morales se dijo amargado el martes por la noche por la oposición de 20 de las 64 comunidades de originarios que habitan el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) para que la carretera en construcción Villa Tunari-San Ignacio de Moxos atraviese esa reserva ecológica en el nordeste amazónico de Bolivia.

“Una amargura. Cuando no había plata para caminos” se registraban protestas, por los lugarejos, que demandaban la construcción de caminos, todo lo contrario con lo que sucede en esta coyuntura, afirmó durante la Sesión de Honor conjunta de la Asamblea Legislativa Departamental y el Concejo Municipal de Cercado instalada por el 201 aniversario del Grito Libertario del 14 de septiembre de 1810.

El dijo que su Gobierno, que propugna la articulación aérea, terrestre y satelital de Bolivia, ha quedado en una encrucijada en esta coyuntura.

“Hay compañeros que marchan rechazando caminos, otros bloquean pidiendo caminos y hoy aparecemos como sándwich”, deploró.

Durante una alocución de 40 minutos, el gobernante ratificó su denuncia y volvió a acusar a “intereses extranjeros” como motores de la marcha indígena contra la construcción de la vía que conectará los departamentos de Cochabamba (centro subandino) y Beni (nordeste).

“Gente ajena, intereses políticos, intereses extranjeros quieren confrontarnos a los hermanos indígenas del oriente boliviano con el occidente”, advirtió, horas después que su canciller indígena, David Choquehuanca, lograra reanudar, este mismo martes en La Embocada, el diálogo con la dirigencia de la Central Indígena del Oriente Boliviano (Cidob) y la Asamblea del Pueblo Guaraní (Apg) que propician la marcha de indígenas de tierras bajas de Bolivia.

Morales planteó su convicción de que intereses foráneos digitan a los indígenas que, sin embargo se encuentran, en el fondo, de acuerdo con el tendido de la vía por el TIPNIS.

“No es que no quieren, quieren, casi todas las comunidades” del TIPNIS, sostuvo.

El jefe de Estado confirmó, asimismo, la decisión de su administración, de no atender los puntos ominosos del pliego de la Cidob y la Apg, para detener la construcción de caminos en todo el país, frenar la exploración, producción y exportación de hidrocarburos y vender, de cuenta propia, bonos de carbono a potencias industrialziadas.

“Eso no va a ser atendido”, dijo en tono taxativo.

El mandatario volvió a subrayar su decisión de vertebrar las regiones bolivianas inconexas en más de 186 años.

“Quisiéramos integrarnos entre oriente y occidente, por supuesto respetando nuestras reservas forestales”, sostuvo.