(Hora 25).- El actual presidente del Perú Ollanta Humala anunció oficialmente en días pasados el inicio de la construcción del Gasoducto Andino del Sur en enero de 2012. Mientras, Bolivia continúa exportando gas como materia prima, y el gobierno de Evo Morales y las petroleras planean vender gas directamente a Chile y a mercados de ultramar.

“Gas o muerte. Venceremos”, fue una de las consignas elevadas por las regiones de Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna que a mediados del año pasado se opusieron a la exportación del gas de Camisea y exigieron “gas para los peruanos”. Para no empañar su gestión por la creciente ola de violencia, el presidente Alan García y las transnacionales, apoyaron a regañadientes esta exigencia popular.

El actual presidente del Perú, Ollanta Humala, durante el proceso electoral prometió también a esas regiones su gasificación con la construcción del “Gasoducto Andino del Sur”. En cumplimiento a su promesa, anunció oficialmente en días pasados el inicio de la construcción del megaducto en enero de 2012.

Sin la movilización popular, el inicio de la construcción de ese gasoducto hubiera sido otro sueño para el pueblo peruano que desde las regiones más deprimidas tuvieron la lucidez de evitar la exportación de su gas natural a mercados de ultramar y a Chile. Se debe rescatar este ejemplo en Bolivia que desde octubre de 2003 hasta la fecha continúa luchando por “Gas para los bolivianos” a partir de la conocida “agenda de octubre” cuyos postulados son la verdadera nacionalización e industrialización del gas y la refundación de un YPFB Operativo.

Humala cumplió con una promesa electoral, situación que no acontece en nuestra nación pues el actual gobierno ha definido priorizar, gracias al impulso del poder transnacional petrolero, proyectos de exportación de gas a la Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y mercados de ultramar.La gasificación del Perú con las reservas de Camisea es una realidad, junto al inicio de la petroquímica y una infinidad de proyectos productivos para su desarrollo.

Beneficios del gasoducto Andino del sur

Según los proyectistas, el desarrollo del proyecto Gasoducto Andino del Sur cambiará el panorama energético del Perú, dándole protagonismo a esta zona del país. Con este gasoducto el Perú logrará cambiar la matriz energética, sustituyendo combustibles de mayor costo (gasolina, diesel, petróleo y GLP) por el gas natural; además de mejorar la competitividad del sur para atraer inversión y fomentar el desarrollo.

La operación del gasoducto desencadenará inversiones adicionales con proyectos petroquímicos, nuevas plantas de generación termoeléctrica, ampliaciones en la infraestructura de explotación del gas natural y sistemas de distribución del gas natural.

El gasoducto costará 1.200 millones de dólares y tendrá una extensión de 1,071.5 kilómetros. Las inversiones adicionales bordearán los US$ 3 mil millones de dólares. Se estima que el valor presente del efecto de este proyecto será multiplicador en la economía del país vecino, además del desarrollo de actividades como la conversión de vehículos a GNV, instalación de redes internas de gas natural y operación de estaciones de GNV.

Generación de electricidad

El proyecto impactará positivamente en el sector eléctrico. Por un lado, se originarán ahorros para los usuarios de generación eléctrica en el sur a través de menores precios de energía. De otro lado, la confiabilidad del sistema se incrementará. En caso de una interrupción fortuita del gasoducto a la costa central del país, el Gasoducto Andino del Sur evitará incurrir en mayores costos de generación y racionamiento. Se ahorrará hasta US$ 11 millones por día (US$ corrientes) en caso de una interrupción fortuita del sistema. Además, se podrá abastecer a una mayor parte de la demanda.

Efectos del Gasoducto Andino del Sur sobre los principales indicadores macroeconómicos

La tasa de crecimiento promedio para la economía peruana estimada para el periodo 2010-2038 es 4,5%. En caso de que no se realizara el proyecto, la tasa de crecimiento anual sería 4%. Durante la etapa de construcción del proyecto (2011-2013), se generarán al año alrededor de 4.200 puestos de empleo directos y 24.700 puestos de empleos indirectos e inducidos.

Durante la etapa de operación (2014-2038), se generarán al año aproximadamente 300 puestos de trabajo directos y 6 500 puestos de trabajos indirectos e inducidos. El ahorro total estimado de los transportistas en la zona de influencia para los primeros 5 años del proyecto (en dólares de 2009) representa aproximadamente 21% del consumo anual de combustibles en la zona de influencia en el año 2008.Los hogares ahorrarán entre 39% y 61% de su gasto mensual en energía.

Centros urbanos y departamentos beneficiados

La construcción y operación del gasoducto transportará gas natural desde los yacimientos gasíferos ubicados en la Región Cusco hasta las ciudades de Cusco, Juliaca, Arequipa, Matarani e Ilo. Abastecerá con el gas de Camisea, los departamentos de Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna, permitiendo que cuenten con el hidrocarburo tanto las ciudades como los grandes centros mineros, industriales, energéticos y petroquímicos existentes o que se construirán a lo largo de su recorrido. Para ello, empleará gas de los lotes 57 y 58, así como 1 TCF (trillón de pies cúbicos) del Lote 88.

Características del gasoducto

Largo del gasoducto: 1,071.5 kilómetros. Inversión requerida: US$ 1,200 millones.El proyecto incluye tres ductos, uno de gas natural, otro de líquidos de gas y un tercero de etano. Además, una planta de separación en la selva y una planta de fraccionamiento en Ilo. En esta última, que será la más grande del país, los líquidos de gas serán transformados en propano, nafta y otros derivados.

Será construido por Kuntur Transportadora de Gas, empresa de propiedad de la norteamericana Conduit, y en la cual las brasileñas Petrobras (que ha encontrado gas en el Lote 58) y Odebrecht evalúan adquirir el 51% de las acciones. En junio del 2011, el Ministerio de Energía y Minas aprobó el estudio de impacto ambiental, con lo cual todo ha quedado prácticamente listo para su construcción, que se iniciaría en enero del 2012. Ello permitiría que a fines del mismo año o inicios del 2013 ya suministre gas a Quillabamba (donde se construirá una central térmica) y a la ciudad del Cusco (donde se construirá una planta de gas licuado de petróleo).

A fines del 2014 quedará concluido, cuando, en su segunda fase, llegue hasta Ilo (donde se construirá otra central térmica, y probablemente una planta petroquímica de etano, que producirá polietileno) y Tacna.

Con datos de la prensa peruana.