La Habana, (PL).- El nombre de Costa de Marfil, dado a la nación del África Occidental que con el transcurso del tiempo se convertiría en una colonia de Francia, se debió a la abundancia de este producto y su comercio entre nativos y extranjeros, fundamentalmente europeos.Pero el marfil no sería la única mercancía que llenaría las arcas de los traficantes. 

El país, uno de cuyos límites descansa en el Golfo de Guinea, fue escenario de una caza indiscriminada de africanos que llegaron a América a trabajar en régimen de esclavitud; sobresalieron los miembros de las etnias agribaoule, kru, sanufo y malinke.

En realidad todas las poblaciones de las naciones ribereñas del Golfo fueron víctimas de la trata; los buques negreros repletos de esclavos partían de embarcaderos situados en área de concentración de la isla de Gorée, en Senegal, Santo Tomé y Príncipe, Guinea Bissau y otros lugares.

Historia

Las investigaciones arqueológicas revelaron la existencia de restos humanos correspondientes al paleolítico y al neolítico en distintos puntos del territorio, de una superficie de más de 320 mil kilómetros cuadrados. Sin embargo, según los especialistas, no se han encontrado contacto entre esos restos y los pobladores que vivían en el país cuando llegaron los colonizadores.

Los primeros habitantes desconocidos arribaron a ese territorio a lo largo del milenio de nuestra era, y fueron comunidades dedicadas fundamentalmente a la agricultura, igual que los demás grupos étnicos repartidos por toda el Africa Subsahariana. Esas comunidades de carácter predominantemente familiar funcionaban con una estructura basada en la autoridad de un jefe que en muchos lugares se denominaba kani, cuyas decisiones eran aceptadas por los miembros de la etnia.

A fines del siglo XIV y principios del XV, Costa de Marfil comenzó a ser conocida en Europa por la llegada a sus riberas de marinos esencialmente portugueses y franceses; aún el territorio no había adquirido el nombre por el que se le conoce en la actualidad.

En los siglos XVII y XVIII, los misioneros y marinos holandeses y franceses comenzaron a establecerse en las costas y sin pasar de la periferia entablaron un comercio con los nativos, sobre todo adquiriendo el marfil de los colmillos de los elefantes, el origen del nombre de la nación.

En esas centurias tuvo mayor auge en Costa de Marfil la trata de esclavos pero en 1834, debido a la decisión de la Corona Británica, de prohibir el comercio de esclavos en sus colonias, disminuyó el flujo de marfileños hacia el Nuevo Mundo. El sistema esclavista no convenía a los intereses de la nación europea y persiguió a los violadores de la norma desde las bases navales creadas en sus posesiones africanas; a la persecución se sumó Francia.

Nueva etapa

El advenimiento del capitalismo en su fase industrial incitó a los europeos a la exploración del continente, a fin de estudiar las posibilidades de adquirir materias primas para sus fábricas. A partir de ese momento, se entabla una lucha feroz entre las metrópolis.

Entre 1830 y 1850, el almirante galo Bouet Villaumez exploró las costas marfileñas y recibió, en nombre de Francia, la autorización de algunas autoridades nativas para el establecimiento de factorías permanentes. La autorización para tales negocios se obtenía mediante promesas que no se cumplían o amenazas del uso de la fuerza. En el lapso de menos de dos décadas, entre 1853 y 1868, Francia se hizo dueña de los territorios marfileños de Assinie y el Grand Bassan, a los que unió los de Beriby, las riberas de los ríos Fresco y San Pedro.

El apetito de París era insaciable. En 1884, al sumar el Grand Lahu, unió todas las posesiones francesas formando los límites actuales de Costa de Marfil. En esa fecha, en Berlín se efectuó la Conferencia en que las potencias europeas se repartieron África en zonas de influencia.

En cuanto a Costa de Marfil, la reunión de las metrópolis en la capital alemana no hizo más que confirmarla como una posesión gala con derechos sobre personas y recursos naturales. Francia tenía manos libres para explotar las plantaciones de caucho, los fosfatos y otros minerales. Los marfileños veían partir hacia la metrópoli la gran variedad de productos agrícolas que producía la colonia, mientras la población se hundía en la miseria.

Por disposición de las autoridades de París, se estableció en 1889 el Protectorado, una figura político-administrativa utilizada por los colonialistas para afirmar su dominio frente a las apetencias de sus rivales. Cuatro años más tarde, en 1893, Francia convirtió definitivamente a Costa de Marfil en colonia, y nombró al capitán Binger su primer gobernador.

El sistema colonial significaba una variante de la esclavitud, en el cual los ciudadanos carecían de todo derecho y eran víctimas de abusos de autoridades y tropas coloniales.

Siglo XX

Sólo en el año 1912, en pleno siglo XX, Francia pudo reducir a las tribus en el interior del territorio; tal era el odio a la represión y el dominio extranjero. Los colonialistas emplearon los métodos más brutales para doblegar a los nativos. París incorporó Costa de Marfil al África Ecuatorial Francesa, una organización constituida por un grupo de colonias de la región con centro en la capital gala. Pero la estructura colonial se iba debilitando progresivamente, a pesar de los esfuerzos en contra de los elementos más intransigentes en la metrópoli.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), tomaron más auge las aspiraciones independentistas, no sólo en Costa de Marfil, sino en todo el imperio colonial francés en África. Así, en 1960 la colonia marfileña alcanzó la independencia en la ola libertaria que recorrió el continente y comenzó a desmontar el sistema de explotación instaurado casi dos siglos antes.

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Amílcar, Mondlane, Machel y Neto, héroes africanos

La presencia portuguesa en África nunca fue aceptada pacíficamente por la población autóctona, y a lo largo de casi cinco siglos surgieron líderes que encabezaron el rechazo a la esclavitud y la colonización de los conquistadores extranjeros.

En Angola, en el siglo XVI, los combates contra los portugueses estuvieron conducidos por el rey nativo Ngola Kiluanje, quien logró unificar por un tiempo los estados kwanza, pero la Coalición Kwanza -como se llamó- se desintegró posteriormente.

La pequeña Santo Tomé y Príncipe fue escenario en el siglo XVI de las rebeliones de Joan Gato y de Amador Vieira; este último fue proclamado rey por la mayoría de los grupos que sufrían la opresión de la esclavitud colonial.

La guerra contra Gaza, uno de los últimos imperios de Mozambique, fue iniciada en 1895 por Portugal con el pretexto de proteger a los moradores blancos o misioneros; el emperador nativo Gungunhara enfrentó a los lusitanos durante tres años, hasta su captura y deportación a la metrópoli.

En todas las posesiones, fueron innumerables los actos heroicos protagonizados por multitudes de hombres y mujeres anónimos en las primeras centurias contra la esclavitud y, a partir del siglo XVIII, frente a la implantación del sistema colonial.

Aquellas luchas fueron los antecedentes de los grandes enfrentamientos políticos o militares que tuvieron lugar con el advenimiento del siglo XX, los cuales llevarían al fin del colonialismo portugués en África, en cuyas contiendas surgieron grandes líderes.

Amilcar

Guinea Bissau fue la primera colonia de Portugal en proclamar su independencia. El acto se celebró el 24 de septiembre de 1973 en la región liberada de Madina Boé; ese mismo año, el 20 de enero, cayó asesinado en Conakry, capital de la vecina Guinea, Amílcar Cabral.

Por su acción y trabajos teóricos sobre la descolonización política, económica y social del continente, ha sido considerado uno de los líderes más preclaros de África, aunque su obra fundamental fue la independencia de Guinea Bissau y las islas de Cabo Verde.

En 1956 fue el fundador, junto a otros compañeros, del Partido Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGC), que conduciría las acciones por la liberación de ambas colonias; el joven agrónomo trazó la estrategia de la lucha que aglutinaría a hombres y mujeres decididos a romper el yugo colonial.

El acto independentista, celebrado en Madina Boé, fue preparado por Cabral poco antes de caer asesinado. En justo homenaje, la Asamblea lo reconoció como Héroe Nacional y fundador del Estado.

Mondlane y Machel

Entre 1890 y 1900, Portugal obtuvo el control total de Mozambique. Los comisionados de la corona lusitana en el país fueron formados en moldes militares mientras la figura central de la administración colonial era el gobernador.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), surgieron en la clandestinidad o en el exilio partidos políticos que trabajaron a favor de la independencia. La lucha anticolonial adquirió coherencia a partir de la creación del Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) en 1962.

El primer congreso nombró presidente al fundador del Frente Eduardo Mondlane. Bajo su dirección, el FRELIMO decidió pasar a la lucha armada en 1964, atacando posiciones militares en varias provincias. Las acciones guerrilleras se desarrollaron exitosamente en las provincias de Cabo Delgado y Niassa.

Varios factores condicionaron el éxito de la organización; en el aspecto militar, los portugueses afrontaron los problemas propios de un ejército regular combatiendo a una guerrilla y una fuerza de ocupación dentro de un territorio hostil, mientras en el aspecto político, las guerrillas tenían el apoyo popular.

El líder del FRELIMO cayó asesinado en 1969, en un atentado terrorista en Tanzania. Como siempre ocurría, los colonialistas creyeron que eliminando físicamente al máximo dirigente acabarían con la lucha armada. Entonces el FRELIMO nombró como sustituto a Samora Machel.

El día de la proclamación de la independencia, Machel anunció la construcción de una sociedad más justa y la recuperación la personalidad mozambicana. Después perecería, al explotar su avión en un acto terrorista.

Neto

Angola constituyó la joya del imperio colonial portugués; era el país más extenso con un millón 247 mil kilómetros cuadrados e incalculables riquezas naturales. Los conquistadores portugueses, en el siglo XX, todavía mantenían su dominio tanto en esa nación como en las restantes posesiones lusitanas.

En 1956 se fundó el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), dirigido por Agostinho Neto e Idilio Machado. La plataforma política establecía como puntos fundamentales la independencia inmediata y completa, la unidad de la nación, la constitución de un gobierno republicano y otros.

En el período de 1959 a 1960, la policía colonial portuguesa efectuó varios arrestos masivos y organizó la represión. Neto y Machado fueron detenidos. El arresto de Neto, el 8 de junio de 1960, provocó una manifestación de protesta en Bengo, su ciudad natal, la cual fue reprimida dejando un saldo de 30 muertos y 200 heridos.

En diciembre de 1960, la dirección del MPLA lanzó un llamamiento para iniciar la Revolución y el 4 de febrero de 1961 se produjo el primer ataque armado contra posiciones portuguesas. La lucha se extendió rápidamente por el país. Después de 1966, la actividad de la guerrilla y la lucha clandestina dieron golpes eficaces.

El proceso militar progresista, que el 25 de abril de 1974 dio al traste con la dictadura fascista en Portugal, favoreció las ya óptimas condiciones de lucha que tenían las fuerzas del MPLA. El primero de agosto de ese año se crearon las Fuerzas Armadas Populares para la Liberación de Angola (FAPLA), bajo la orientación de Neto.

El 11 de noviembre de 1975, el pueblo angoleño vio coronado con el éxito sus luchas por la independencia. Agostinho Neto pronunció el discurso que anunció al mundo el nacimiento de una nación libre y soberana, y electo presidente.

Amílcar, Mondlane, Machel y Neto son reconocidos como héroes africanos.

* Periodista cubano, especializado en política internacional, ha sido corresponsal en varios países africanos y es colaborador de Prensa Latina.