San Juan y La Habana (PL).- La economía puertorriqueña, magnificada de modo artificial para presentarla otrora como modelo para América Latina, recorre hoy un camino irreversible hacia el deterioro total, a menos que el país salga del dominio colonial de Estados Unidos. El analista Carlos Gallisá alertó de que en esta isla del Caribe de 3,8 millones de habitantes se evidencia “el colapso de un sistema económico y político”.

Más de un millón de puertorriqueños dependen hoy del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), que se sostiene con fondos provenientes del gobierno federal de Estados Unidos. Al mismo tiempo, según el censo poblacional del año 2000, 44,6 por ciento de las familias puertorriqueñas se encuentran sumido en la pobreza, pese a la opulencia que se refleja a simple vista en el área metropolitana de San Juan.

Contrario a lo esperado, el nivel de desarrollo económico de Puerto Rico se ha estancado y en algunos casos ha empeorado, según estadísticas de la Junta de Planificación, por lo que los beneficiarios del PAN se han triplicado desde la década de 1980, publica hoy el diario El Vocero.

El antropólogo Jorge Duany destacó que la tasa de pobreza reflejada en el país es muy parecida a la de República Dominicana. “Las cifras oficiales sobre la tasa de pobreza documentan un número existente de familias que no logran acceder a los beneficios sociales, económicos del resto de la población de una manera equitativa. No ha habido mejoría sustancial por lo menos en las últimas décadas”, explicó Duany, decano interino de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico.

La pobreza en Puerto Rico tuvo una leve reducción de 2000 a 2009, lo que contrasta con la recesión económica que atraviesa el país, reflejada en la tasa de desempleo y en las quiebras personales y comerciales. “Una de las explicaciones lógicas es que las cifras no reflejen la realidad y otra que es el insumo de transferencias federales se ha expandido rápidamente en esta década”, señaló.

Duany distinguió que el aumento ocurrió en los beneficios adquiridos como el Seguro Social, las pensiones de veterano y el seguro por incapacidad y no en los beneficios sociales como el PAN y la Sección 8 de Vivienda, que subsidia el alquiler de inmuebles a familias indigentes.

Miles de profesionales puertorriqueños engrosan hoy las estadísticas del desempleo o tienen que conformarse con trabajos pocos remunerados que no requieren de títulos universitarios. El secretario del Trabajo, Miguel Romero, reconoció que en el país hay muchas personas imposibilitadas de desempeñarse en las carreras que estudiaron en la universidad. “Hay personas que la preparación que tienen no está enmarcada en las funciones que están llevando a cabo”, admitió Romero al diario El Nuevo Día.

El desempleo en Puerto Rico supera oficialmente el 16 por ciento, mientras se hace hincapié en que las personas sin empleo emprendan iniciativas de autogestión que tardan entre tres y cinco años en reflejar resultados positivos. Irónicamente una de las áreas en que abunda el desempleo es la de maestros, pues el Gobierno reclama que ha habido una disminución en la cantidad de estudiantes en el sistema público de educación debido a la emigración de familias hacia Estados Unidos debido a la crisis económica.

Estancamiento económico

El analista Carlos Gallisá destacó que el control que ejerce Estados Unidos sobre la inmigración, la aduana y la trasportación de mercancía mediante las Leyes de Cabotaje imposibilita a Puerto Rico moverse en un escenario de competitividad económica. “Tampoco tenemos la capacidad de hacer tratados comerciales”, apuntó quien fuera secretario general del ya desaparecido Partido Socialista Puertorriqueño (PSP, marxista-leninista).

Gallisá manifestó que el inversionista extranjero no se mueve porque le ofrezcan exención contributiva, pues eso no le garantiza nada, porque lo que quieren es ganancia. “Ni siquiera para el mercado estadounidense, Puerto Rico tiene atractivo (debido a la) falta de poder político, que incide en la cuestión económica”, insistió.

Rechazó la política de “gritar una consigna de empleo, empleo, empleo”, como hace el senador Alejandro García Padilla, presidente del Partido Popular Democrático (PPD), principal de oposición y defensor del ELA, o los propios funcionarios del gobernante Partido Nuevo Progresista (PNP), anexionista.

“El Congreso estadounidense nunca ha legislado pensando en Puerto Rico; nosotros solo cogemos lo que se cae de la mesa”, ilustró Gallisá. El también analista Néstor Duprey destacó “la falta de estructura tecnológica” para sacar al país caribeño de su atolladero, aparte de que “más allá de llorar o buscar (dádivas) en el Congreso” nadie está pensando en verdaderas soluciones a la crisis”.

Por otra parte, el abogado anexionista Ignacio Rivera al sostener que Puerto Rico ha perdido su fuente productiva con la eliminación hace unos años de la sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos, que beneficiaba a las empresas norteamericanas que se establecía aquí. “A menos que alguna ecuación reemplace eso, vamos a estar bajando en nuestra economía hasta llegar al nivel real, que es similar a la de Santo Domingo, (pues aunque) tenemos la inyección federal, no estamos produciendo”, dijo Rivera.

El antiguo agente de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) expresó en un programa radial que una de las razones para que Washington privilegiara a Puerto Rico, para presentarlo como vitrina para América Latina, era la existencia de la Unión Soviética.

“En 1991 se acaba la Unión Soviética, llevamos todo este tiempo sin el cuco de la Unión Soviética, y Estados Unidos comienza a hacer pactos en los que concede privilegios a México y Canadá”, dijo Por ello “Puerto Rico empieza a perder las ventajas competitivas que tenía antes”, apuntó al criticar a los políticos puertorriqueños ante sus vanos ofrecimientos de crecimiento económico.

Refirió que en los últimos años Washington ha dado a otros países de la región, como República Dominicana y Costa Rica, privilegios que antes reservó para Puerto Rico, que tuvo como espina dorsal en la economía “las empresas 936, incluidas algunas farmacéuticas que de tener 11 mil empleados ahora tienen dos mil, y van para cero”.

Rivera reconoció que bajo las actuales condiciones el Congreso norteamericano no tiene ningún interés en hacer de Puerto Rico un territorio incorporado como antesala a la plena anexión. La falta de soberanía del actual Estado Libre Asociado (ELA) impide establecer tratados con otras naciones, por lo que “si se hace una aspirina aquí, hay que venderla en Estados Unidos”, añadió.

Coincidió en el falso triunfalismo de la administración del gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño, al querer proyectar una recuperación económica mediante la alegada creación de “miles de empleos”. “Todos sabemos que no es verdad y en este momento crítico de Puerto Rico no hay espacio para la demagogia; el problema es que en las colonias la verdad pasa en segundo plano y vivimos en un espejismo”, expresó Rivera al considerar que en el país “no hay dirección: somos como un corcho que va al garete”.

Independencia e integración

Los puertorriqueños luchan por su independencia y alimentan su sueño de romper las ataduras del colonialismo confiados en el rol a desempeñar por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), un ente integracionista previsto a crearse este año.

Antes de finalizar 2011 debe celebrarse en Caracas, Venezuela la primera cumbre de presidentes y jefes de Estados de la Celac, y esperamos, señaló el catedrático boricua Julio Muriente, que este bloque sea diferente a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Confiamos en que los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) reconozcan y admitan que hay un problema colonial por resolver; y que Puerto Rico es el caso más elocuente en nuestra América. Aspiramos a que se reconozca el espacio de Puerto Rico en lucha como miembro observador de esa organización naciente; en mi opinión -añadió Muriente-, si la Celac aprueba esto, ciertamente estaríamos proyectando una nueva Latinoamérica, distinta y superior a la visión de la OEA.

Es muy importante tener presente que muchas naciones están a favor de Puerto Rico; algunas de ellas, futuras integrantes de la Celac, y miembros del Movimiento de Países no Alineados (Noal), cuya carta fundacional subraya el derecho a la autodeterminación y a la soberanía, explicó. Este elemento del documento final del Noal coincide con la postura del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, y si logramos que esos países sean consecuentes con el texto que firmaron -tantos los del Noal como los del Comité de Descolonización-, esto abrirá el camino para un mayor reconocimiento de Puerto Rico en lucha, señaló. Destacó el respaldo activo de los países del Alba que dieron una tangible muestra de solidaridad, al presentar una propuesta sobre Puerto Rico ante el Comité de Descolonización, y lo más importante es que no se trata solo de Cuba y Venezuela, sino de más naciones sumadas a este reclamo histórico.

Si logramos que la Celac haga suya esta lucha, sería un paso de avance y Puerto Rico sería un hijo más de América y el Caribe, manifestó el catedrático en una conferencia magistral dictada en la Casa Cultural del Alba en La Habana. Es necesario -afirmó- que Puerto Rico alcance su independencia para que se incorpore al concierto político continental.

Este año hay países que están celebrando el bicentenario de su independencia en la región, pero no debemos perder de vista que aun están Francia a través de Martinica y Guadalupe; Holanda con Aruba, Curazao, San Martin; el Reino Unido con Islas Vírgenes Británicas, y Estados Unidos con Puerto Rico.

Quizás a algunos no les interese, pero les advierto que las colonias, entre otras cuestiones, pueden servir de plataforma para agredir a otras naciones. Recordó que el presidente venezolano, Hugo Chávez, denunció los vuelos de aviones espías sobre la nación suramericana, y esas naves partieron desde Aruba.

En abril del 1961, cuando aconteció la invasión mercenaria organizada por Estados Unidos al territorio cubano de Playa Girón (Bahía de Cochinos), los hombres-ranas salieron de Puerto Rico, dijo Muriente. El colonialismo no es un problema exclusivo de los que lo sufren de manera directa, sino de los que fueron convertidos en neocolonia, y el prefijo neo -nsistió- no los exoneró de vivir con una falsa independencia.

Puerto Rico es una nación sometida al colonialismo, lo que en 518 años se ha convertido en una relación de dominación existencial, siempre controlado por otros que impiden obtener nuestra soberanía para decidir por nosotros mismos e incluso nos niegan el derecho a equivocarnos, explicó.

Nos impusieron un himno, una nacionalidad, y luego de hacer del país una gran plantación, nos modernizaron y convirtieron en una gigantesca fábrica, priorizando sus intereses por encima de los del pueblo, lamentó Muriente

Hemos lidiado desde hace mucho tiempo con el neoliberalismo, y las riquezas obtenidas nunca quedaron en casa, iban a parar a la manos de los de afuera, los dueños del capital encargados de descapitalizar la economía, dijo. Al referirse a los grandes problemas que enfrenta Puerto Rico, señaló que el desempleo es del 16 por ciento.

Otra cuestión muy notable en el panorama actual boricua es el fenómeno migratorio, hoy -apuntó Muriente- viven más puertorriqueños en Estados Unidos que en su propio país (cuatro millones), mientras que 3,8 millones permanecen en la isla caribeña. El desempleo y la migración constituyen un freno para el crecimiento económico, aseguró el catedrático.

El narcotráfico ocupa un gran espacio en Puerto Rico, y devino una actividad económica de primer orden ejercida fundamentalmente por el sector juvenil de la sociedad. Este negocio que mueve millones de dólares no puede ser controlado por Estados Unidos encargado de los espacios aéreo, marítimo y terrestre de la isla, precisó el profesor de la Universidad de Puerto Rico.

Resaltó que el tráfico de drogas generó la violencia y la inestabilidad social, y recordó que en 2010 casi fueron reportados mil asesinatos, estadística que origina un estado de infelicidad en la población, cada día más sometida a una ideología consumista y, por ende, sumida en el endeudamiento privado.

En medio de estas dificultades -indicó- existe una lucha social, la cual es indetenible y tiene como objetivo supremo romper las cadenas de la dominación.

* Periodistas de la Redacción de Prensa Latina.