Washington y La Habana (PL).- El número de niños que viven por debajo del umbral de pobreza en Estados Unidos aumentó en 2,5 millones desde 2000 hasta alcanzar los 14,7 millones, según la Oficina del Censo. El 20,7% de los niños en Estados Unidos es pobre, estima un informe del Instituto Pan para el Mundo.

El Gobierno federal establece el umbral de pobreza en unos ingresos anuales de 22.350 dólares para una familia de cuatro personas. Sin embargo, expertos estiman que estos grupos necesitan el doble de esa cantidad para cubrir sus necesidades básicas.

Se calcula que como consecuencia de la recesión económica en 2009, el número de niños en hogares de bajos ingresos se elevó en un 7%. En 2010 cerca de ocho millones de infantes tuvo al menos uno de sus padres desempleados, mientras que el cuatro por ciento sufrió el golpe de las ejecuciones hipotecarias desde 2007, consignó el Libro Datos Kids Count.

La Fundación Annie E. Casey aseguró que la pobreza infantil creció un 18% en Estados Unidos entre 2000 y 2009, particularmente en los estados del sur, las minorías y Puerto Rico. En el caso de la comunidad de origen hispano o latino, el porcentaje de niños bajo el umbral de la pobreza llegó al 31%, sólo sobrepasado por la comunidad negra, en donde llegó al 36%.

Según el estudio del Instituto Pan para el Mundo, el problema de la inseguridad alimentaria afectó en 2009 al 14,7% de los hogares estadounidenses, aunque los hispanos enfrentaron más estas penurias con 26,9%. El análisis realizado en base a cifras de la Oficina del Censo y del Departamento de Agricultura asegura que el índice general de pobreza entre los estadounidenses es de 14,3%, aunque la afectación entre los hispanos llegó hasta el 25,3 por ciento.

En territorio estadounidense al menos 34,9 por ciento de los latinos menores de 18 años (5,3 millones) padecieron hambre, cifra superior al compararla con el 23,2% (17,2 millones) de los infantes en la población del país. Como resultado de una severa crisis económica y el desempleo que afecta a más de 14 millones de estadounidenses, el 30% de las familias hispanas tuvo que recurrir a fondos de ayuda de alimentos para aminorar la hambruna.

El Instituto señaló que esta situación repercute en la salud de la población y por ejemplo, precisa, los niños latinos sufren de forma desproporcionada de obesidad, diabetes, asma e hipertensión.

Indigentes en Estados Unidos

Hace muchos años, un hombre de edad avanzada sobrevivía a la intemperie en Nueva York, en la calle 42, entre la Primera y la Segunda Avenida, con el rostro ulcerado por las frías temperaturas, cerca de la sede de la ONU. Vivía de la caridad pública. Ese hombre era la imagen pública y la denuncia ante el mundo que acudía a la ONU de un problema persistente en el país que se autoproclamaba defensor de los derechos humanos, relata Luis Beatón, periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

Tal vez sinsaberlo, integraba las filas de un ejército de cerca de 40 mil personas que como él no tenían donde vivir en esa metrópoli. Túneles, puentes, subterráneos de los trenes y siniestros albergues eran su morada, en el mejor de los casos. Casi treinta años después la presencia de los homeless o sin hogar en Estados Unidos se incrementó. La crisis económica, el desempleo, las drogas, la discriminación, los veteranos de guerra sin ayuda y otros empujan a millones de estadounidenses a esta situación.

Se dice que en el mundo hay más de 500 millones de Homeless. Ahí se llega fácil y muchas veces no se puede salir, señalan organizaciones sociales. Fuentes del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano estadounidense señalan que es difícil saber el número de personas desplazadas en el país a esa situación.

En 2004, algunos cálculos sobre el número de estadounidenses sin techo establecían que eran entre 600 mil y 3,5 millones, según datos de la National Coalition for the Homeless (Coalición Nacional para los Sin Techo). Ahora es difícil calcular la cantidad exacta por la naturaleza misma de los sin viviendas. Algunas personas pasan por esta situación de manera temporal, algo agravado por el desempleo cercano a los dos dígitos que hoy mina la economía estadounidense.

Para otras personas, en especial quienes padecen adicción a las drogas o trastornos mentales, la falta de hogar es un problema crónico. Según la Coalición, en Estados Unidos existe abundante material que documenta episodios de persecución de desamparados por parte de funcionarios, así como también incidentes vinculados a abusos cometidos por la policía en relación con bases de datos confidenciales.

Otro sector afectado son las víctimas de maltrato. Un estudio realizado por la Ford Foundation sostiene que un 50 por ciento de las mujeres sin techo viven en la calle para escapar de parejas violentas.

Por otra parte, el efecto de la crisis hipotecaria y financiera que golpea a los estadounidenses también contribuye a que muchas familias, sobre todo integradas jóvenes, se conviertan en asiduas de los centros de atención a los sin techo, aunque no reflejan el estereotipo de quienes atraviesan por esta condición.

Ya no se trata de hombres solteros, adictos, enfermos mentales, veteranos de guerra o parados de larga duración. El problema se hace cada año más crónico en la medida que se torna más corto el ciclo de las crisis económicas.

En la actualidad, el 10% de las personas que engrosaron el número de los homeless son familias: hombres y mujeres con buenos empleos, y niños en edad escolar, que sencillamente no pudieron seguir pagando sus hipotecas. El 81% de los desamparados son mujeres de 25 años con hijos menores de cinco.

Sin resultar abarcador, un informe del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano estadounidense, aunque no profundiza en las causas de este desastre, sostiene que si bien el aumento promedio de personas sin techo es de un 10 por ciento, hay regiones donde aumentó a más del 56 por ciento en un año.

Aunque el gobierno del presidente Barack Obama destinó 1.500 millones de dólares a combatir la crisis residencial, es probable que sean afectados como consecuencia de los “ajustes” impuestos por los republicanos a programas sociales para subir el techo de la deuda y reducir el déficit.

Hace varios años, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, anunció un amplio plan para intentar acabar con los homeless en Manhattan antes de 2010, pues solo en las calles de la llamada “Gran Manzana” deambulaban más de 40 mil personas sin hogar, de los que más de 16 mil eran niños.