Mi querido Cayetano

Carlos F Toranzos

agosto 31, 2011Publicado el: 3 min. + -

Mi querido Cayetano: Soy el k‘hochala con quien compartiste algunos meses, días, quizá semanas en Santiago de Chile. compartimos amistades con los Leñero-Rojas Tardío. He seguido tus escritos y comentarios, unos con absoluta certeza, otros con menor, algunos simplemente equívocos. Mucho de lo que escribes me suena siempre ha vivido y no ha aprendido, lo que hace de tu pasar por la prensa como un hombre que ha caminado y que tiene algo que decir.

Es una pena que los tintes políticos se interpongan en un juicio claro, creo que esto tú más que nadie sabe; el demarcar ideas dentro de lo amplio de la vida, es poner lazos a la expresión. No hay ideología que no quiera ser la única respuesta a los grandes altos y bajos de la vida misma.

Te recuerdo con tus gafas y tu completo desdén por el MIR, tu crítica visceral a Jaime Paz y tu apoyo casi incólume al Motete. Ahora te veo en la distancia de los años con mayor cercanía y mayor visión. Te veo como el hombre que debería haber sido un organizador de la lucha de los pueblos oprimidos y a quien se le cerraron las puertas. No por falta, sino por exceso de vehemencia.

Me alegra tu artículo sobre Varga LLosa, yo personalmente me quedo con el joven Vargas y no con el posterior a las Visitadoras. Creo que el decir que el mercado es el mejor regulador tiene tantos bemoles que dejan la música disonante y lejana. Comparto que ese Vargas de Conversaciones en la Catedral, es el varguitas que da escalofríos, el del Chivo menos pero; como todos los autores grandes, tiene su grandes y pequeños momentos. El Neruda del Nixonicidio es un poeta metido al panfleto.

Me alegra poder escribirte y decirte que en Bolivia ahora hay tantos caminos para llevar a cabo la lucha contra el hambre y la desidia. Uno es el Evo pero no es el único ni el más acertado, seguro que en unos años mas estaremos estudiando, otra vez, los motivos del fracaso del experimento MAS.

No somos como el Lula que rompe con la miseria y rompe con la desigualdad, ojala fuéramos. Me molesta que ahora se mire a gente como tú como si no supiera nada de la lucha por la justicia, me molesta que no se respete la experiencia y me asusta que esta falta de apertura solo logre una vuelta a los caminos ya andados por ese pueblo que tanto tú como yo hemos querido siempre ponerlo por número uno.

Este es un contacto privado, personal y solo para ti, solo para decirte que después de leer que has tenido que lanzarte en una lucha desenfrenada contra un cáncer, me alegra que cuentes entre los que han salido airosos.

Solo saludo tu dedicación y aplaudo discrepar contigo en muchas cosas y compartir contigo otras muchas.

Un abrazo,

Carlos

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