Washington yGuatemala (PL).- Al menos 83 personas murieron en Guatemala entre 1946 y 1948 a consecuencia de ensayos clínicos efectuados por científicos estadounidenses con cinco mil pacientes, confirmó el Comité Presidencial para el Estudio de Asuntos de Bioética. En Guatemala comentan que los profesionales norteamericanos se comportaron como los médicos nazis que experimentaron con judíos, gitanos, homosexuales y enfermos mentales durante la Segunda Guerra Mundial.

El comité estatal norteamericano reconoció que los individuos -soldados, enfermos mentales, prostitutas y presos- nunca fueron informados sobre la naturaleza de las pruebas ni se les pidió permiso. Editorialistas en Guatemala compararon esta acción de profesionales norteamericanos con la de los médicos nazis que practicaron actividades parecidas con judíos, gitanos, homosexuales y pacientes neuropsiquiátricos durante la Segunda Guerra Mundial.

El científico Stephen Hauser admitió que de las 5.500 personas utilizadas como cobayos de 1946 a 1948 por los menos 83 sujetos murieron debido a reacciones directa o indirectamente relacionadas con esos estudios. Muchas de las víctimas, la mayoría pertenecientes a colectivos sociales especialmente vulnerables (reos, deficientes mentales y prostitutas) recibieron alguna forma de tratamiento y se les inocularon enfermedades venéreas como gonorrea y sífilis con el objetivo de verificar los efectos de la penicilina sobre esas enfermedades de transmisión sexual.

El escándalo salió a la luz pública en octubre de 2010 luego de una indagación de un grupo de médicos estadounidenses vinculados a los Institutos Nacionales de Salud (NIH en inglés). Entonces, el gobierno del presidente Barack Obama, a través de su secretaria de Estado Hillary Clinton, intentó disculparse ante autoridades del país centroamericano y explicó que fueron ensayos para probar la eficacia de la penicilina.

El hecho causó honda conmoción en Guatemala al conocerse en noviembre pasado, y entonces el presidente Alvaro Colom lo criticó de manera enfática, al punto de calificarlo como un acto genocida contra su pueblo. Según el vicepresidente Rafael Espada, quien encabeza las pesquisas por la parte guatemalteca, pudieron localizar en territorio occidental a cinco personas aún vivas a quienes les inocularon esos males. Ellos, con edades de 84 y 85 años, serán trasladados a esta capital junto con familiares para realizarles los estudios correspondientes y determinar la gravedad de la infección, anunció Espada.

Científicos de la Universidad estadounidense de Pensilvania trabajan en esos casos para documentar los hallazgos, cuyo reporte será entregado al mandatario Barack Obama, de acuerdo con lo informado por el funcionario guatemalteco. Además, dijo, la comisión formada en este país entregará su veredicto final en octubre venidero, aunque ya el borrador está en manos de Colom.

De quienes fueron expuestas o inoculadas con una enfermedad venérea menos de 700 recibieron alguna forma de tratamiento, de acuerdo con conclusiones preliminares de la comisión norteamericana encargada de la investigación. La jefa de ese grupo, Amy Gutmann, calificó aquel acto de episodio claramente inmoral de injusticia histórica.