(SEMlac).- Unas 2.500 personas endeudadas y afectadas por un megadeslizamiento, que dejó sin casa a 1.374 familias, se impusieron ante el gobierno boliviano y las entidades financieras y microfinancieras, al lograr la negociación de sus préstamos con miras a la condonación total.

Esto fue posible gracias a tres semanas de movilización continua de un grupo de afectados, impulsada por el movimiento feminista Mujeres Creando y al estudio que realizó el colectivo, con datos recogidos en los 24 campamentos instalados, luego de la peor tragedia que sufrió en febrero pasado la ciudad de La Paz.

El deslizamiento se produjo a lo largo de 140 hectáreas donde se asentaban 10 barrios; el desastre se veía venir como consecuencia de la temporada de lluvias, además de la existencia de vertientes y la falta de alcantarillado. Una oportuna advertencia municipal evitó muertes, pero alrededor de 5.000 personas lo perdieron todo.

Ese es el caso de Miguel Flores y Eusebia Canquilla. El labora de chofer y ella es vendedora y ninguno terminó la educación secundaria, pero quieren que sus cuatro hijos puedan hacerlo. Se les prestaron 20.000 bolivianos (unos 2.800 dólares) de BancoSol para comprar una pequeña casa en un barrio periférico.

Más mujeres deudoras

El estudio demuestra que la mayoría de la población afectada por el desastre está en situación de pobreza extrema y/o moderada, y subsiste con actividades informales como el comercio. La mayor parte son mujeres (64,67%) con ingresos que no son fijos y de las cuales dependen, en promedio, cinco hijos.

El 47 por ciento de las deudas fueron contraídas para construcción, refacción y ampliación de vivienda, y un ocho por ciento para la compra de casa o terreno. El 72 por ciento de las familias afectadas perdió su casa propia por lo que el objeto del débito ya no existe. Los créditos oscilan entre 200 y 7.000 dólares y suman en total alrededor de seis millones de dólares otorgados por 18 entidades financieras.

Un 28 por ciento se prestó para los emprendimientos productivos o comerciales, como es el caso de María Siñani, una productora de leche que necesitaba capital para la compra de forraje. Ella tiene dos créditos: uno por 4.000 bolivianos y otro por 3.500 (unos 1.100 dólares aproximadamente).

Similar es la situación de Flora Casilda Quispe de Acarapi, también productora lechera, pero ella tiene cuatro créditos que suman 22.000 bolivianos (algo más de 3.000 dólares): invirtió dos en su negocio y el resto en la construcción de su casa.

Como ellas mucha gente tiene más de un crédito, por lo que se evidenció sobreendeudamiento. Si bien hay responsabilidad de la deudora, también la entidad acreedora es responsable pues otorgan préstamos aun sabiendo la limitada capacidad de pago. A pesar de ello no hay casos de mora; la mayoría de las y los prestatarios son clientes antiguos de las entidades financieras. Flora Quispe, por ejemplo, trabaja con Crecer desde hace 14 años y con Diaconía hace ocho y con Promujer es su segundo crédito. El préstamo de Eusebia Canquilla es el cuarto con BancoSol.

El estudio fue realizado por Julieta Ojeda y Mayra Rojas, integrantes de Mujeres Creando, quienes también elaboraron un proyecto de decreto supremo entregado al presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales.

La propuesta es la condonación total de los préstamos otorgados por entidades financieras que “recibieron al menos una vez recursos públicos” orientados a la reducción de la pobreza. Ojeda explica que muchas instituciones se beneficiaron de esos recursos, que luego pasaron a formar parte de su patrimonio, lo cual les permitió un importante crecimiento.

“Ellos tienen una deuda moral con esta gente porque han potenciado y fortalecido sus entidades (financieras) con todas estas ganancias durante todos estos años. Lo que les estamos pidiendo es que ganen menos porque, según datos del último quinquenio, la banca multiplicó por 30 sus dividendos”, sostuvo.

El periódico La Razón reportó, con base en datos de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), que las utilidades del sistema financiero boliviano, a junio de 2011, llegaron a 176,2 millones de dólares, 7,88 por ciento más de las obtenidas en toda la gestión pasada.

El acuerdo

Durante los días de movilización, las y los deudores fueron duramente reprimidos por la Policía e incluso resultó detenida María Galindo, también integrante de Mujeres Creando. A pesar de ello, consiguieron la atención gubernamental y, con la mediación de la ministra de Salud, Nila Heredia, y la participación de la ASFI, llegaron a un acuerdo.

La ASFI abrirá en sus instalaciones una mesa de trabajo permanente para la negociación, conciliación y análisis, caso por caso, que se prevé se extenderá durante dos meses. También realizará un cronograma y convocará a los representantes de las entidades financieras. Mujeres Creando aportará con el asesoramiento legal a cada persona.

Esto se definió debido a las denuncias de amedrentamientos protagonizados por funcionarios de las entidades financieras y por el incumplimiento de una disposición de la ASFI que dio seis meses de prórroga para el reinicio del pago de las cuotas, luego del desastre.

Julieta Ojeda destacó la entereza de las y los deudores, así como la capacidad de no caer en el victimismo para exigir algo que consideran justo. Por su parte, gente que participó de las movilizaciones resaltó que las únicas que asumieron la iniciativa de impulsar esta demanda fueron las integrantes de Mujeres Creando, cuando eso le correspondía al Estado.

La vida en los campamentos, donde hay cientos de carpas instaladas, sigue siendo difícil, aunque ahora las y los deudores tienen la posibilidad de concentrarse más en su recuperación pues el pago de su deuda ya no les pesa tanto.