A las dictaduras militares, iniciados con Napoleón Bonaparte después de la Revolución Francesa, se fue gestando paradójicamente la ideología de la Dictadura del Proletariado que nunca se dio en su real dimensión. A la lucha de clases por la emancipación de los explotados, por falta de conducción política en la línea estratégica de las masas, se impuso el robo de la historia de la clase dominante, tras el slogan de “libertad, igualdad y fraternidad”, cuando la iniciativa de los revolucionarios de entonces fue la de instaurar transformaciones estructurales de liberación social para los explotados.
Desde siglos atrás al hecho histórico de la Revolución Francesa, surgieron líderes con mentalidad liberadora, a quienes les truncaron en su valiente propósito eliminándolos físicamente. De una manera tan cruel y brutal -descuartizamientos en exhibición- como para “escarmentar” a los rebeldes que osaran zafarse de los tentáculos de los poderosos de entonces. Tan cruel y brutal fueron los exterminios de los rebeldes que muchos de ellos fueron desaparecidos en cuerpo y “alma”, en total anonimato. Las rebeldías no debían proliferar, el ejemplo era “malo”. Para peor, la traición, la picardía de los oportunistas de esa época, no se dejaron esperar para robarnos esa parte de la historia, como así también la fe religiosa, el amor a la tierra y a los semejantes, para trepar inescrupulosamente en una aristocracia sanguinaria.

Entonces, para nosotros fueron los poderosos e indolentes; los que distorsionaron las verdaderas relaciones humanas que garanticen la convivencia pacífica en el transcurrir del tiempo. No fue así, y los hechos están a la vista de todos. Porque la angurria de poder por la creciente acumulación de pocos, se impuso ante las mayorías por la fuerza de las armas. Los poderosos política, económica y bélicamente se impusieron contra los pobres y los trabajadores; políticamente desorganizados, sin recursos económicos ni armas; cuyos delitos eran aspirar a mejorar sus condiciones de vida, dignos del ser humano como tal.

DICTADURA EN TIEMPOS MODERNOS:

En otros artículos habíamos apelado a la cuestión doctrinal, a la cuestión de fe en una especie de impotencia respecto a la que acontece en tiempos “modernos”. Donde las contradicciones fundamentales trasuntan en hechos de liberación nacional y hechos de imposición bélica. Como una consecuencia de la inversión del modelo de acumulación diseñado por los países “desarrollados”; que trasuntaron en colapso de los mercados bursátiles, crisis económica-financiera, de alimentos, de agua y de energéticos fundamentalmente. Situación crítica que busca una tabla de salvación en la intervención de los países “pobres” que decidieron liberarse económicamente manejando sus recursos naturales. Todo, en la perspectiva de diseñar estrategias de desarrollo nacional, de manera integral y en libre determinación, sin importar los riesgos que ello conlleva. Una tarea histórica por demás complicada.

Los países “desarrollados” en decadencia, han creado un nuevo método de imposición planetaria, que consiste en una alianza de pocos, bélicamente poderosos y con el consentimiento de organismos internacionales que se van especializando en genocidios con armas modernas (OTAN y la ONU); monitoreado por medios de comunicación engalanados con el manejo de la mentira (en especial CNN). Un circo romano a la moderna, sin posibilidades visibles de ser contenido en la tozuda y peligrosa estrategia de expansión, dominación y explotación de los países “desarrollados”. Amenaza latente del poder bélico en pos de una dictadura planetaria.

Los indicadores que demuestran lo que afirmamos están a la vista de todos: en las intervenciones a Afganistán justificado por la caída de las Torres gemelas de Nueva York, seguido a la de Irak con el justificativo de que poseían armas nucleares, en ambos casos fueron los hidrocarburos; energéticos que son el nervio motor de la economía mundial. Y actualmente han osado la intervención a Libia; país rico en hidrocarburos, agua potable y con millonarias reservas internacionales. Reservas a las que ya le están echando mano los “rebeldes” con la “autorización” de quienes se han prestado a tal criminal genocidio “moderno”.

Se dice que les autorizarán 1.500.- millones $us. Y el resto, de aproximadamente 200.000.- millones $us en bancas de los interventores, entre tinieblas ¿no pretenderán apoderarse los países en decadencia económica?. Seguro que sí, porque los “rebeldes” no tendrán moral para evitar el pago de las facturas de despilfarro sanguinario que costó la intervención.

Los “rebeldes” habrán llegado hasta ahí, a ser cómplices del genocidio y el saqueo de Libia. ¡Alerta mundial!. Ahora llega el problema interno de los “rebeldes” para gobernar. Como no tienen línea de conducción política, más pronto que tarde, se convertirán en neocolonia de los países interventores, sino, corren el riesgo de Sadam Husein (Irak) y de Bin Laden (Afganistán). Los héroes de verdad no existen para el capitalismo, sino no se comportan como sumisos y serviles a sus designios. No les interesa el pueblo que sufre las consecuencias de la codicia del poder de los propios, porque tal situación saben manejarlo mejor que nadie; corrompiéndolos, aislándolos o eliminándolos físicamente.

UNA HIPÓTESIS QUE NO ESTA LEJOS DE SER REALIDAD:

El desarrollo de la humanidad y los cambios planetarios se han dado dentro el marco de las contradicciones de siempre, naturales y cada vez más provocadas; inevitables e irreconciliables históricamente. Choque de intereses en la lucha de clases en el transcurrir del tiempo. Clases sociales con propias estrategias en la toma del poder, ya sea por la vía del enfrentamiento o la de los votos en las urnas. Esta última vía es la que se va imponiendo –en tiempos modernos- en favor de los explotados para que puedan empinarse en su perspectiva histórica.

Ya no se trata del reanálisis fundamental de quienes son los que concentran los medios de producción, o si coyunturalmente se los estatiza o se los “nacionaliza” para fortalecer el Estado en una economía mixta de producción con perspectiva Liberadora; sino, de cómo se cuidan los Estados ricos en materias primas, especialmente en energéticos; de una posible intervención militar de los países “desarrollados” belicosos en decadencia económica; cuando han decidido liberar sus economías.

La unipolaridad conformada por los países “desarrollados”, ha quedado al descubierto en su razón de ser, países belicosos para la agresión y apropiación de los recursos estratégicos que hacen al desarrollo de los países en general. Macro mafias. Esta situación aflora, una vez que emergen nuevos países como potencias económicas, de quienes tienen una dependencia increíble, al extremo de ser sujetos poco fiables. Porque han resultado ser países “ricos” y belicosos de los más endeudados del Planeta, con facturas de despilfarro en guerras que se van tornando impagables minuto que pasa.

UNA PRECISIÓN NECESARIA Y URGENTE:

La “unipolaridad” de agresión bélica ejercida por los países “desarrollados”, avalado por organismos que obedecen a sus designios, han hecho que hagan abstracción de su polo antagónico natural en similitud de condiciones, o la crisis agobiante les ha obnubilado para que no se den cuenta que existe su antagonismo bélico, aparentemente invisible; porque los países de las nuevas economías emergentes también son poderosos bélicamente. Y son quienes invaden los mercados de consumo, y para mantener ese liderato también necesitan de las materias primas de los países pobres, ahora en especial en el Continente Latinoamericano. Entonces, es fácil deducir que, se avecina una confrontación de carácter bélico planetario de imprevisibles consecuencias. Para establecer el equilibrio necesario ante la osadía fascista y maquiavélica de los países “desarrollados” decadentes.

El temor natural de la racionalidad es que todo termine en desastre para la humanidad y el Planeta. Por ello, los gobiernos de avanzada, puestos en la mira de la belicosidad de los países “desarrollados”, deben establecer de manera urgente políticas de alianza estratégica para precautelar los intereses de la humanidad íntegra y el mismo Planeta. Que así sea Dios mediante. O estaremos condenados a perecer entre los tentáculos estrangulantes del capitalismo indolente y salvaje. Una dictadura belicosa, perniciosa para la humanidad y el Planeta. Y solapadamente la reelección de Obama, como mejor alumno de George W. Busch.

QUE NO HAGAN LO QUE NO QUISIERAN QUE HAGAN CON ELLOS:

Suena a bíblico, pero es una enseñanza sabía sobre la realidad. Lo que han hecho los países “desarrollados”, interviniendo países sanguinariamente, en palabras de Barak Obama, presidente de Estados Unidos de Norte América, huele a triunfo y advertencia “ejemplarizadora”. Expresado con una frialdad que nos lleva a la conclusión rápida de que, no es problema de raza ni de género la esencia de los problemas sociales, sino la lucha de clases dentro de intereses irreconciliables.

Después de lo antes expresado nos preguntamos: ¿Cómo se sentirían los gobernantes interventores intervenidos bélicamente?, ¿Cómo se sentirían sus pueblos –actualmente en difícil situación económica y que desaprueban la intervención- atacados con armas “inteligentes” en sus viviendas modernas con ancianos, esposas y niños que nada tienen que ver con la angurria de poder de las élites dominantes?. Una muestra real está escrito en la historia universal: los imperios han caído estrepitosamente por la soberbia de sus gobernantes. La mejor muestra está -unas siete décadas atrás- en la caída de Adolfo Hitler cuando pretendía dominar el mundo por la fuerza de las armas.

Entonces, los países “desarrollados, no deben seguir osando hacer lo que no quieren que se haga contra ellos. Si algunos países como el nuestro no tienen capacidad ni siquiera para defenderse de una posible intervención o división por los países “desarrollados”, aliados y belicosos, no faltarán otros en igualdad de condiciones que sepan ponerlos en su lugar. La muestra está en la alianza de los países emergentes que se imponen económicamente. Pero, ello lamentablemente conlleva destrucción humana y planetaria.

Para finalizar. Así como urge una reflexión de los países “desarrollados”; urgen las alianzas políticas, económicas y sociales, pero también las de carácter bélico para frenar la osadía de los países que han hecho un oficio de la intervención armada y sanguinaria. Dios nos cuide de ellos. Pero también de los sátrapas, de los testaferros y los serviles a nombre de oposición que no es otra cosa que la derecha corrupta y ladrona del Estado ligada al capital transnacional, en una misma línea mentirosa y belicosa. Sus tentáculos: iglesias, empresarios privados, ONG(s), medios de comunicación y ciertas direcciones sindicales corrompidas.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-26-Agosto-2011