La Habana, (PL).- Rebeliones en varios países árabes, indignados en España, manifestaciones en Reino Unido y huelgas en Chile, son algunos ejemplos de las explosiones sociales que revuelven el panorama político internacional. Personas de la clase media se suman al descontento que cuenta con una variada y amplia gama de sectores populares, afectados por la debacle de un sistema que toca fondo.

El hervidero de protestas que sacude hoy al mundo es el resultado de la aplicación de políticas de ajustes financieros ante la crisis económica global, la cual se agrava ante el reciente aumento del techo de la deuda pública estadounidense. Los pueblos cansados de ser atropellados y explotados se levantan y movilizan de manera masiva en las calles, reconoce el analista Abel Samir.

Todo comenzó por las rebeliones populares en Oriente Medio a inicios de 2011, en especial en Túnez y Egipto, donde las masas hicieron dimitir a presidentes anquilosados en el poder, quienes gozaban de la protección de Estados Unidos.

El alza de los precios de los alimentos y la hambruna esparcieron la pólvora de las manifestaciones en varias plazas del mundo árabe, en las cuales se unieron diversidad de fuerzas y credos, como musulmanes, cristianos, intelectuales, grupos civiles, y jóvenes en su mayoría, convocados a través de las redes sociales.

Varios analistas vaticinaron el carácter global que tendrían estas protestas del mundo islámico, las cuales tuvieron las mismas causas que hoy sufren el resto de los pueblos bajo la crisis del sistema.

Para Ameer Makhoul, líder de la sociedad civil palestina y preso político en la prisión de Gilboa, los pueblos árabes indicaron nuevas lecciones de historia en cuanto a cómo hacer una revolución en la era globalizada. En un artículo publicado en internet sobre la liberación de Palestina, Makhoul calificó de verdugos a esos regímenes en contra de sus pueblos y de simples espectadores de las políticas estadounidenses.

Su impotencia para afrontar la fuerza popular demostró que ningún gobierno puede durar mientras esté construido sobre la injusticia histórica, la ocupación y las limpiezas étnicas. Las rebeliones árabes hicieron más fuerte la causa palestina y a su pueblo, el cual prosigue la lucha hacia su liberación, añadió.

A Europa la sacudieron en los últimos meses manifestaciones en Grecia, Italia, Berlín, París, Budapest, Lisboa, Praga, Varsovia y Viena, y las más recientes en varias ciudades de España y de Reino Unido. Para la académica británica Helen Yaffe, las protestas allí son producto de las medidas de austeridad neoliberal y una reacción en contra de años de racismo, de desigualdad creciente y de marginación de las comunidades pobres.

Yaffe criticó a la prensa occidental por tildar de delincuencia criminal a los actos violentos en Londres y otras ciudades desde el pasado 7 de agosto. Su carácter es político, recalcó.

Los gobiernos locales recortaron millones de libras esterlinas de gastos en servicios públicos y en prestaciones sociales, incluidas las disposiciones esenciales para las familias pobres, los jubilados y las personas con discapacidad.

Las manifestaciones comenzaron de manera pacífica frente a la estación policial en Tottenham, un área del norte de Londres, la capital, en protesta por la muerte del joven negro Mark Duggan, quien fue asesinado por las autoridades el pasado 4 de agosto. Familiares, vecinos y amigos de Duggan exigieron durante cinco horas respuestas a las fuerzas del orden público, pero sus reclamos fueron ignorados y luego una mujer resultó golpeada por la policía.

Según Yaffe, los jóvenes mostraron un desacato violento contra el principio básico y fundamental de las relaciones sociales capitalistas: “la santidad de la propiedad privada”. En tanto, el ex alcalde de Londres Ken Livingstone afirmó que los recortes del gasto público en educación son, en parte, la causa de la violencia.

Por su parte, Nina Power, de la universidad de Roehampton, opina que los disturbios estallaron debido a las brutales medidas de austeridad vigentes, según publicó el periódico The Guardian. Más de mil 500 personas fueron detenidas tras un despliegue policial sin precedentes ante las promesas del primer ministro David Cameron de “no permitir que la cultura del miedo se imponga en las calles”.

Las protestas en Londres, Liverpool, Manchester, Bristol y Birmingham suceden en un momento de poca credibilidad para Scotland Yard, a raíz del escándalo por las escuchas telefónicas y la renuncia del jefe y subjefe del órgano represivo.

Según el politólogo argentino Atilio Borón, la crisis económica capitalista mostró a los pueblos del mundo desarrollado que, “tanto ellos como nosotros en el Sur global, somos víctimas de un sistema que somete a unos y a otros a una explotación abierta, descarada, directa y brutal”.

En tanto, el Movimiento 15-M de España, como se le conoce por las protestas masivas desde mayo último, continúa su lucha en reclamo de un nuevo modelo socio-económico y político para el país europeo. Las autoridades desalojaron a los manifestantes de la madrileña Puerta del Sol, pero prosiguen mítines en otras ciudades de la nación ibérica.

Los llamados “indignados” prevén sumarse a la convocatoria de más de un centenar de organizaciones sociales, partidos políticos izquierdistas y asociaciones laicas para una marcha para rechazar los gastos por la visita del Papa a España.

TeleSUR reflejó que las principales reivindicaciones del presente son: separación de poderes, reformar la ley electoral y crear una ley de transparencia, la cual permita conocer el patrimonio de los políticos ante la presunción de enriquecimiento ilícito. También se pide organizar mecanismos de control ciudadano a los políticos y a los mercados financieros, y además se exige la protección a las familias sin recursos para cubrir sus gastos.

El representante del 15-M, Jacobo Ribero, afirmó al canal de televissión multinacional que el Gobierno no ha respondido a ninguna de las propuestas, por lo cual el futuro será de más movilizaciones.

En tanto, en América Latina contrastan los avances en algunos países protagonistas de transformaciones con alto contenido social y humanista, con la situación en naciones que todavía imponen medidas de ajuste neoliberal.

Chile fue escenario de multitudinarias manifestaciones estudiantiles en los últimos tres meses, las cuales, sumadas a los conflictos del pueblo mapuche, las huelgas de mineros, de ambientalistas y las protestas de los damnificados por el terremoto y maremoto de 2010, pusieron en jaque al gobierno de Sebastián Piñera.

Los acontecimientos señalados condujeron a que se evaluara al presidente chileno como el peor en los últimos 20 años, con sólo el 26 por ciento de aprobación. Según la líder estudiantil Camila Vallejo, la crisis en el sistema educacional de su país es el resultado de la implantación del modelo de economía de mercado durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Más de 100 mil manifestantes en varias ciudades apoyaron las demandas de los estudiantes, quienes exigen una educación pública, gratuita y de calidad. Actualmente solo el 25 por ciento del sistema educativo es estatal. “El problema de fondo es el modelo liberal, establecido en la constitución de 1980. No sólo es el gobierno de Piñera”, señaló a BBC Mundo la académica y analista política chilena Montserrat Nicolás.

La demanda principal de los movimientos sociales es la de poder disfrutar de las riquezas naturales y de los avances que ha tenido el país, que se limitan a un pequeño sector de la sociedad, enfatizó el sociólogo Miguel Urrutia, profesor de la universidad de Santiago de Chile.

Según el politólogo Luis Brito, las clases y pueblos sometidos protagonizan hoy la más amplia movilización que haya ocurrido en la historia en contra de la explotación. Muchos consideran, sin embargo, que a favor de esto no se aprueba ninguna resolución.

* Periodista de la Redacción de Servicios Especiales de Prensa Latina.