Nueva Delhi, (PL).- El inicio de una huelga de hambre contra la corrupción por parte del activista social Anna Hazare y las masivas protestas de la ciudadanía para repudiar su arresto conmocionaron a la India durante los últimos días. Hazare, de 74 años, inició su ayuno por tiempo indefinido desde la misma celda donde fue confinado en la mañana del 16 de agosto. Su detención desató una inmediata y espontánea ola de manifestaciones entre organizaciones políticas y sociales también reclamantes de leyes más severas contra la ancestral inmoralidad que corroe a la administración pública. Los focos de protesta en todo el país se calcularon en un millón.

Confeso seguidor de las doctrinas de Mohandas Gandhi, el luchador social exige la creación de un Lokpal (versión india del Ombudsman occidental) encargado de investigar delitos de corrupción sin importar el rango de los ciudadanos sospechosos de cometerlos.

Acosado por la oposición y la sociedad civil, el gobierno promueve un proyecto de ley en ese sentido, pero fuera de su ámbito quedarían el primer ministro y los miembros del gabinete, del Parlamento y del Poder Judicial, contra el criterio de los partidos de oposición y de la sociedad civil.

Bajo una intensa presión social, en la tarde del propio martes la policía se vio forzada a poner en libertad a Hazare, pero éste dijo que se mantendría allí hasta que lo autorizaran a proseguir la huelga de hambre en un espacio público con todas las condiciones y durante un lapso de tiempo razonable.

Finalmente las autoridades le facilitaron por 15 días el Ramlila Ground, una espaciosa plaza del centro de Nueva Delhi. Poco después del mediodía del viernes de la semana pasada, en medio de una enfebrecida multitud, Hazare inicio lo que ha llamado “una batalla por la segunda independencia”.

“No vamos a retirarnos de este lugar hasta que el gobierno apruebe una fuerte ley contra la corrupción”, dijo en medio de una cascada de confetis, aplausos y consignas.

El líder social hizo un especial llamamiento a los miles de niños y jóvenes que abarrotaban el Ramlila Ground: “El poder de la juventud es el poder de la nación, esté aquí o no Anna Hazare. Ustedes son los responsables de que la antorcha de la revolución permanezca siempre encendida”, dijo.

A despecho de las copias lluvias de esta época del año, este sábado miles de personas volvieron a la explanada y manifestaron su intención de permanecer allí hasta que el gobierno apruebe leyes más enérgicas para sanear la administración pública y las instituciones estatales.

Según analistas y representantes de la sociedad civil, la corrupción en las altas esferas del gobierno y de la sociedad es el principal impedimento de la India para convertirse en una de las primeras potencias económicas mundiales.

La irritación popular es mayor porque según estadísticas del Banco Mundial (BM), en la autodenominada “democracia más poblada del mundo”, más de la tercera parte de sus 1.210 millones de habitantes viven con menos de dos dólares al día.

El 23 de agosto, en su octavo día de huelga de hambre, Anna Hazare advirtió al gobierno que de no aprobar una fuerte ley anticorrupción antes de una semana, enfrentará “protestas sin precedentes” en las calles.

Al hablar a los miles de ciudadanos que lo acompañan en una céntrica plaza de esta capital, Hazare dijo que “si antes del 30 de agosto el Parlamento no da una respuesta (a las demandas de la sociedad civil), no nos sentaremos en el Ramlila Ground, sino frente al Parlamento”.

A pedidos del activista social, sus seguidores están realizando “dharnas” (sentadas de protesta) frente a las casas de los legisladores, con la advertencia de que si no aprueban una ley anticorrupción a la medida de sus exigencias, no votarán por ellos en las próximas elecciones.

Hazare llamó en especial a los jóvenes a unirse a la cruzada anticorrupción y les recordó que pese a los cientos de miles de personas caídas por la conquista de la soberanía nacional, aún la India debe luchar por “una segunda independencia”.

“Pido a la gente de mi país continuar esta ‘kranti’ (revolución) incluso si yo no estuviera. Esta es la segunda lucha por la libertad. La erradicación de la corrupción es fundamental para el desarrollo de nuestro país”, señaló.

En medio de los aplausos de los miles que desafiaron los intensos aguaceros caídos hoy sobre Nueva Delhi, Anna (hermano mayor en hindi) reiteró la decisión de llevar su huelga de hambre hasta las últimas consecuencias. Sería afortunado si muero por mi sociedad y mi pueblo -proclamó-. Los que solo viven para sí mismos, mueren; los que mueren por la sociedad, viven.

Hazare indicó que aunque ha perdido unos cinco kilos y medio de peso, se siente bien y dispuesto a seguir la lucha, y agradeció a los médicos que velan por su salud. Tras apuntar que en las verdaderas democracias el poder es el del pueblo, llamó a la ciudadanía hacer valer ese principio manteniendo la presión sobre el gobierno hasta que este cree un Lokpal (oficina anticorrupción) con jurisdicción sobre todas las personas sin importar sus cargos, rangos o riquezas. También pidió a sus seguidores mantener la calma y no caer en el vandalismo y la violencia.

“Me ha entristecido saber que alguna gente se emborrachó e involucró en actos de vandalismo. Llamo a todos a seguir la ‘ahinsa’ (actitud de no violencia) y a no empañar esta pacífica campaña contra la corrupción”, dijo.