Trípoli, Bruselas, Londres, Washington, Berlín, Moscú, Johannesburgo y Caracas, (PL).- Al menos cinco ciudades de Libia se mantienen en manos de los seguidores de Muamar el Gadafi, mientras la heterogénea fuerza opositora emite informaciones muy contradictorias sobre los acontecimientos. El país norafricano vive bajo una dualidad de poder, consideró el presidente ruso Dmitri Medvedev.

El 31 de marzo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) inició ataques contra Libia con elpretexto de ayudar a los opositores de El Gaddafi, como consecuencia de los cuales destruyeron hospitales, escuelas y otras instalaciones civiles y murieron más de tres mil personas, aparte de las más de 1.300 que perdieron la vida el pasado fin de semana.

Con el apoyo de las fuerzas de la OTAN, el fin de semana los insurgentes tomaron gran parte de Trípoli, la capital de Libia. El secretario general de la entidad militarista, el noruego Anders Fogh Rasmussen, reconoció que más de 1.300 personas fallecieron como resultado de los recientes ataques, e incluso reveló que varios de los bombardeos se dirigieron con toda intención contra objetivos civiles.

Los rebeldes libios entraron en la capital, avanzaron hacia el corazón de Trípoli y celebraron su llegada en la emblemática Plaza Verde. Tras conquistar la estratégica ciudad de Zauiya, 50 kilómetros al oeste de esta urbe y sede de una de las principales refinerías de Libia, decenas de insurrectos marcharon en sus camionetas hacia el bastión de El Gadafi, donde se registran intensos enfrentamientos.

Continuos estampidos de armas pesadas y artillería reactiva se escuchaban desde la dirección de Bab el Aziziya, donde está localizado el complejo residencial habitado por el líder libio, blanco en varias ocasiones en los seis últimos meses de los bombardeos de la OTAN.

El 23 de agosto, la euforia de los opositores libios se trocó en incertidumbre debido a su incapacidad de controlar la capital o capturar al líder El Gadafi, cuyo paradero sigue siendo una incógnita. En sus dos últimos mensajes a la nación, difundidos por la televisión estatal, el líder libio instó a sus seguidores a armarse para salvar a Trípoli, de lo contrario, advirtió, el país caerá bajo el dominio extranjero. “La OTAN no los ayudará. Destruirán los edificios y las ciudades que hemos construido. Los franceses nos ocuparán, como lo hicieron los italianos. Defended Trípoli como fue defendida de los italianos”, indicó.

Desde Bengasi, bastión del Consejo Nacional de Transición (CNT), un portavoz de la insurgencia declaró a la televisora Al Yazira que persisten las bolsas de resistencia dentro de la ciudad. Otro vocero precisó que entre el 15 y el 20 por ciento de esta capital continúa bajo control de las tropas leales a El Gadafi.

Todos esos supuestos avances de los insurgentes habrían resultado imposibles sin la participación de la OTAN, cuyos aviones bombardearon este fin de semana un aeropuerto de Trípoli y ayudaron a los rebeldes en su camino hacia las puertas de la ciudad. De acuerdo con Rasmussen, la OTAN ofreció con sus bombardeos y apoyo logístico a los insurrectos, la posibilidad de que el pueblo de la nación africana esté en condiciones de decidir su futuro, el cual, “podemos comenzar a construirlo”.

Un estado de total confusión reinó después que los opositores del gobierno penetraron en el complejo residencial de Bab el Aziziya. Cazabombarderos de la OTAN bombardearon el lugar, cuya conquista tiene sobre todo carácter simbólico pues el líder libio sigue libre y reiteró en una llamada telefónica que no tiene intenciones de abandonar su país.

La víspera, la agencia Interfax citó una conversación telefónica sostenida por el líder libio con el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) Kirzan Iliumzhinov, a quien aseguró que en Trípoli las fuerzas gubernamentales combatieron contra la alianza atlántica. No había ninguna oposición armada allí, estimó El Gadafi en su conversación con el dirigente de la FIDE.

El factor que más contribuye a la incertidumbre reinante aquí fue la aparición en público la víspera de Seif al Islam, uno de los hijos de Gadafi, cuyo arresto fue difundido por medios transnacionales, incluida la cadena satelital catarí Al Yazira. Otro de los vástagos de Gadafi, Mohamed, fue rescatado de las manos de sus captores por un comando militar, acorde con una versión difundida por portavoces gubernamentales.

Varias ciudades siguen en manos de partidarios de Gadafi, al parecer por consejo de los asesores castrenses de la OTAN, que optaron por concentrar los avances de los insurgentes en la conquista de Trípoli por su valor como capital del país y las ventajas políticas y económicas que reporta su control.

El 24 de agosto, el embajador de Venezuela en Libia Afif Tajeldine informó que insurgentes armados saquearon su residencia ubicada en Trípoli. Calificó el suceso como “una demostración de la violación al derecho internacional” en un contacto telefónico con el canal multiestatal TeleSUR.

“Grupos armados ingresaron en la mañana de hoy a mi residencia, preguntaron por mí y se empezaron a llevar todo, los corotos (bienes), los carros. Saquearon la casa no dejaron nada y dieron unos tiros al aire”, dijo, tras precisar que solo el vigilante estaba en la edificación.

El presidente ruso Medvedev declaró desde Ulan-Ude, capital de la república rusa de Buriatia, que Libia es un país complicado, en el cual el líder Muamar el Gadafi al menos mantenía un balance entre los grupos tribales, pero “que habrá después no lo sabemos aún”.

Rusia se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la resolución 1973, a la cual se remite la Organización del Tratado del Atlántico Norte para bombardear a Libia desde marzo pasado. Moscú llama a cumplir con lo estipulado en ese documento.

Si la oposición armada libia tiene fuerzas para estabilizar la nación sobre bases democráticas, quizás en ese caso podamos establecer contacto con las nuevas autoridades, pero por ahora parte de ese Estado está bajo el control y la influencia de El Gadafi, apuntó Medvedev.

Arrecia cacería humana para capturar a Gadafi

Todo indica que el autodenominado Consejo Nacional de Transición (CNT) y la OTAN cifran sus esperanzas de un pronto fin de la guerra en la captura de Gadafi, quien ha logrado eludir la cacería desatada en su contra a pesar de los ultramodernos medios empleados para localizarlo. En una alocución difundida por una cadena libia que está fuera del dominio de los insurgentes, Gadafi calificó su salida de esta capital de movimiento táctico, aseguró que permanecerá en el país “hasta el triunfo o el martirio” y desafió con la consigna “victoria o muerte”.

La entrada de las heterogéneas milicias del CNT la víspera en el complejo residencial de Bab el Aziziya fue difundida como una victoria decisiva, pero, en rigor, no aportó la esperada solución definitiva a la guerra. La operación, que tomó varias horas, contó con el apoyo de la aviación de la OTAN que no escatimó pertrechos en sus descargas sobre la residencia y áreas aledañas. Washington y los demás países de la alianza bélica aclararon la víspera que proseguirán los bombardeos hasta la extinción del actual gobierno.

Para el CNT es importante una victoria tangible antes de mañana, cuando la Liga Arabe está convocada de urgencia en su sede de El Cairo para examinar la crisis libia y consagrar su triunfo, que no es definitivo sin la captura o el exilio de Gadafi. Aunque la Liga apoyó a los opositores y condonó la intervención militar de la alianza atlántica, sus estatutos prevén el reconocimiento de países y no de gobiernos, por lo que resulta factible que salvo un ejercicio de abstracción, declare vacío el asiento correspondiente a Libia.

Fuentes del CNT aseguraron que controlan el 80 por ciento del país, pero resulta notorio que hay varias ciudades, incluida Sirte, de donde es oriundo Gadafi, que están fuera de su control. En Trípoli siguen escuchándose disparos y el Rixos Hotel, donde están sitiados los periodistas que no viajan con los insurgentes, es un caos de versiones encontradas sobre el estado real de la situación.

Los comunicadores que se encontraban en el hotel Rixos, cercano al Complejo residencial del líder libio, se mantenían encerrados desde el martes cuando los insurgentes del CNT tomaron Bab A Aziziya. La cadena multiestatal Telesur alertó sobre los peligros que corren su equipo y otros periodistas locales e internacionales. “Hoy vemos con preocupación la posibilidad de que resulte vulnerada la integridad de nuestro equipo periodístico, así como la de otros colegas de diferentes medios de prensa locales e internacionales, quienes se encuentran expuestos a los efectos que se derivan del uso de la fuerza”, advirtió en un comunicado.

Los periodistas extranjeros, entre los que se encuentra Rolando Segura, de Telesur, salieron hoy del hotel Rixos, en una caravana hacia otros puntos capitalinos, con la ayuda de la Cruz Roja Internacional. Un reporte de la televisora detalla que abandonaron la instalación ante la inminente llegada de las fuerzas opositoras a El Gaddafi.

Los medios occidentales manipulan

Los medios transnacionales que acompañan a las fuerzas del CNT tienen el monopolio de la información y sus versiones de la situación son las que prevalecen. Reportes de esos medios dieron cuenta de intercambios de disparos en varios distritos aledaños al complejo de Bab el Aziziya, pero se abstienen de mencionar el estado de cosas en el resto de esta capital. Asimismo reivindicaron la captura por el CNT de la ciudad de Ras Lanuf.

Un profesor de la Universidad Nacional de Ruanda denunció en Kigali que medios de prensa occidentales manipulan la situación Libia como parte de una guerra sicológica para debilitar las tropas de El Gadafi, y obtener su rendición. El sociólogo ruandés, que prefirió mantenerse en el anonimato, aseguró que la tergiversación de los hechos en el país norafricano demuestra que “órganos de prensa occidentales son manipulados por responsables políticos en relación con el conflicto libio”.

Como ejemplo de esa realidad distorsionada el académico señaló que los opositores rebeldes anunciaron a bombo y platillo la captura del hijo de Gadafi, Saif Al Islam, lo que fue confirmado por la Alianza Atlántica, refleja la Agencia Panapress. Sin embargo, ello fue desmentido horas después cuando apareció junto a periodistas recorriendo calles de Trípoli.

El docente fue más lejos al exponer que el verdadero propósito de la intervención de las fuerzas aliadas occidentales en territorio libio persigue allanarle el camino a las compañías transnacionales para apoderarse del petróleo de ese país.

La aparición de Seif al-Islam puso en duda la legitimidad de declaraciones rebeldes y evidencia que la lucha por el control de Libia aún no concluye. La agencia Stratfor, con base en Texas, confirmó que Seif al-Islam Gadafi se presentó este martes bien temprano en la mañana en el Rixos Hotel ante un grupo numeroso de reporteros extranjeros. “Su presencia desacredita una comunicación del CNT, que el lunes 22 afirmó que los rebeldes habían capturado a Seif al-Islam”, comentó el reconocido tanque pensante de expertos estadounidenses.

Seif al-Islam recalcó que su padre estaba a salvo en Trípoli y que la capital asegurada por las fuerzas leales al gobierno de El Gadafi. Al-Islam también desmintió ciertas declaraciones de los rebeldes acerca de que lo iban a entregar a la CPI. Existe además un vídeo circulando en la web, en el cual se aprecia cómo Seif al-Islam, con camiseta verde, es recibido en público por un grupo grande de partidarios.

“Su encuentro con la prensa ilustra al menos dos puntos claves: Las declaraciones rebeldes para inducir una mayor rebelión en el perímetro de la capital y más respaldo de las fuerzas foráneas son altamente poco fiables”, indica el análisis de la agencia de Estados Unidos.

La campaña de desinformación de los insurgentes ha crecido significativamente y se ha vuelto más sofisticada a medida que avanza la crisis política en Libia, y en ese contexto se enmarca la supuesta captura de Seif al-Islam. Stratfor recordó que los sediciosos antes aseveraron que habían detenido a Mohammed Gadafi, el mayor de los hijos del líder libio, pero luego cambiaron la historia y anunciaron que éste escapó de sus guardias.

El segundo punto que demuestra esta historia -subrayan los especialistas- es que la lucha no ha acabado todavía, aunque las fuerzas rebeldes puedan entrar en Trípoli con relativa facilidad, ayudadas por los bombardeos de la OTAN. “El grado de control de Gadafi sobre Trípoli permanece incierto, pero el líder todavía mantiene fortalezas en el oeste -Zwara- y también en el extremo este de la capital, asimismo es fuerte en regiones centrales de Libia como Sirte y Sabha”, explica.

La insurgencia en Trípoli asimismo enfrenta la amenaza de que las tropas leales a Gadafi puedan en breve organizar una intensa contraofensiva que impida mantener el control de las fuentes de abastecimiento para la principal ciudad libia. “Las fuerzas gubernamentales libias están sufriendo tal vez muchos contratiempos para mantener los pocos enclaves defensivos, pero la conclusión es que la declaración de los rebeldes de que controlan a Trípoli no es nada confiable actualmente”, apuntó Stratfor.

Las potencias occidentales quieren guerra

El presidente surafricano Jacob Zuma acusó a Occidente de eludir la aplicación del plan de paz de la Unión Africana (UA) para resolver la crisis en Libia y evitar la muerte de miles de civiles. En rueda de prensa conjunta con su homólogo ghanés, John Atta Mills, en Ciudad del Cabo, culpó a quienes bombardean otros países, en alusión a la OTAN, de socavar los esfuerzos del organismo panafricano en la búsqueda de una salida pacífica al conflicto en el estado del Magreb.

El mandatario surafricano y otros Jefes de Estado han denunciado con insistencia que al bombardear Libia las fuerzas del pacto atlántico se extralimitaron a lo establecido en la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU de marzo último, cuando sólo estaba autorizado imponer una zona de exclusión aérea.

El 24 de agosto, el portavoz de la OTAN Oana Lungescu anunció que se prepara a las tropas para penetrar en suelo libio y señaló que el órgano de dirección política de Alianza solicitó a la estructura castrense del bloque examinar formas de asistir a una posible misión de estabilidad. Reino Unido y Francia, dos de las potencias que encabezan la invasión a Libia, realizan gestiones para desbloquear los fondos de ese país y entregárselos al CNT.

El ministro británico de Relaciones Exteriores William Hague dijo a la prensa que su país está comprometido “para allanar el camino al desbloqueo de los activos” congelados por una resolución de la ONU. Las declaraciones de Hague se producen un día después de que el diario The Guardian denunciara que soldados de las fuerzas especiales británicas entrenan y asesoran a los opositores libios. “Debemos movernos rápidamente para respaldar a las nuevas autoridades. Una manera importante de hacerlo es buscando una resolución en Naciones Unidas”, dijo una fuente gubernamental británica.

En Francia, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Bernard Valero anunció que trabajan en estrecha colaboración con sus socios en la ONU para desbloquear los fondos congelados y entregárselos al CNT. Tanto Francia, como Reino Unido, descongelaron decenas de millones de dólares en beneficio del CNT.

Reino Unido pretende intervenir en Libia con una “misión de estabilidad” para apoyar al CNT en la conformación de un gobierno, en caso de ser derrocada la administración de Muamar el Gadafi. Desde hace varias semanas autoridades británicas mantenían contactos telefónicos con funcionarios y ministros libios para tratar de encontrar apoyo a sus planes, informó el diario inglés Daily Telegraph.

Esta denuncia se suma a otra efectuada la víspera por el diario The Guardian sobre la presencia, incluso, antes del inicio de la invasión, de ex soldados de élite del SAS británicos (Servicio Especial Aéreo), para organizar y entrenar a los opositores. Según el rotativo, pese a la negativa de reconocimiento por parte del gobierno de Londres, esos militares se unieron a fuerzas especiales y han actuado como controladores aéreos y como asesores en las tácticas de combate de los rebeldes libios.

Los soldados británicos ya estaban en zonas de la nación norafricana desde febrero pasado, antes del mandato de la ONU para crear una zona de exclusión aérea sobre la nación magrebí bajo el pretexto de proteger a la población civil, afirma The Guardian.

A fines de ese mismo mes, fue descubierta por los propios opositores en el sur de Bengasi una misión militar británica, integrada por agentes del servicio secreto exterior y efectivos de fuerzas especiales. Los ocho miembros del grupo, que se internó en territorio libio con fachada diplomática, fueron arrestados por los rebeldes, en medio del nerviosismo, al observar el aterrizaje de un helicóptero Chinook y agentes con equipos de comunicaciones. Investigaciones posteriores demostraron que, en realidad, se trataba de siete oficiales del servicio especial aéreo y un agente secreto de la Inteligencia exterior (MI6).

Por otro lado, el ministro alemán de Relaciones Exteriores Guido Westerwelle afirmó que el CNT contrario al gobierno libio recibirá un crédito de 100 millones de euros. A pesar de sus reservas iniciales, el gabinete de la canciller federal Angela Merkel decidió apoyar abiertamente la intervención de la OTAN en Libia.

Ahora, que comenzó el tiempo pos Gadafi, el país no debe hundirse en caos, comentó Westerwelle. Según informaciones del ministro, diplomáticos alemanes de una oficina de conexión en la ciudad de Bengasi y representantes del CNT firmaron un acuerdo sobre los préstamos.

Las autoridades germanas bloquearon fondos del Ejecutivo libio de siete mil millones 200 mil euros en bancos alemanes. Solamente el pequeño partido socialista Die Linke (La Izquierda) mencionó este martes a las víctimas de la guerra de la OTAN en Libia, al señalar que la alianza militar realizó en los últimos meses 19.751 bombardeos en el país árabe.

Desde que la OTAN tomó el mando de las operaciones militares en Libia, a fines de marzo último, realizó cerca de 20 mil incursiones aéreas, incluyendo 7.500 bombardeos contra fuerzas del gobierno del líder El Gadafi. De acuerdo con los más recientes reportes de fuentes oficiales, en la última semana los bombardeos de la OTAN contra Libia dejaron alrededor de dos mil muertos y 1.800 heridos.

A medida que la situación se complica, aumenta la posibilidad de una catástrofe humanitaria, advertida por entidades internacionales como la Cruz Roja y Médicos sin Fronteras, que coincidieron en aludir a la escasez de alimentos y medicinas para atender a los heridos en los combates callejeros.