(PL).- Con su séptima misión internacionalista a cuesta, el doctor Luis Oliveros dice sentirse un profesional renovado en sus actuales deberes como Coordinador Nacional de miles de médicos cubanos en Bolivia.En declaraciones a Prensa Latina sobre la etapa en que viven esos cooperantes, cinco años después de llegar a estas tierras, afirmó que el compromiso con la historia y la huella que dejó aquí el doctor y revolucionario Ernesto Che Guevara, le otorgan un aire particular a la experiencia.

“Uno siempre oyó hablar del Ché, de niño el sueño fue seguir su ruta, es eso lo que uno percibe cada vez que contribuye a mejorar la calidad de vida de sectores humildes de Bolivia”, remarcó. Otra fuente de sus inspiraciones, según reveló, el padre enfermero, ausente físicamente, disfrutaría muchísimo del desempeño de los médicos cubanos en estas latitudes altiplánicas y amazónicas.

La dispensarización es más amor

Oliveros explica que la llamada dispensarización -un término que a la primera oída puede parecer bien técnico-, no es otra cosa que más amor y llegar casa a casa, en las comunidades alejadas, a conocer y estudiar la salud de las familias.

Según precisó, en este 2011, la Brigada Médica Cuba llega a 22,3 por ciento de la población boliviana, en 79 de 112 provincias y 151 de 337 municipios, es decir, más de dos millones 200 mil personas de casi 10 millones.

Pero lo importante, asevera, es contar con el diagnóstico de cada poblado, de influir en la salud con planes de acción que se discuten con la comunidad.

Todo ese esfuerzo, agrega, es posible también con el concurso de alumnos bolivianos de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM) de La Habana, que cursan en su propio suelo los años cuarto, quinto y sexto de la carrera.

Aunque Oliveros insiste en que no se puede hablar de la brigada de hoy sin mencionar a los más de cinco mil 700 profesionales de la salud que han prestado servicio en Bolivia, de 2006 a la fecha, es medular el proceso que actualmente emprenden sobre la regionalización de la asistencia médica.

El galeno precisó que en más de 550 consultorios, 33 Hospitales Integrales Comunitarios y seis centros oftalmológicos, la atención a la población no ha disminuido; por el contrario, se rebasan ya los 49 millones de consultas gratuitas, pero de manera más eficiente.

También mencionó que en políticas de formación, ese plan se basa en tres ejes: Ciencia, por ser tan científica esa labor; Conciencia, porque se forman valores; y Administración, en el sentido de cada día ser más efectivos, con sustancial ahorro de recursos humanos y materiales.

A finales de agosto, adelantó, llegaremos a las 600 mil intervenciones quirúrgicas de oftalmología (Operación Milagro), que desde Bolivia nos ha permitido practicar el internacionalismo con los pobladores de aquí, pero también con argentinos, peruanos, brasileños y paraguayos.

Otro desafío que emprenden los de batas blancas de la Mayor de las Antillas, es la redacción y aplicación de normas y procedimientos que han permitido homogeneizar el servicio en los consultorios, los hospitales y los centros oftalmológicos, vivencia que es seguida por sus colegas desde La Habana.

El doctor recordó que están presentes además en importantes programas nacionales del Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia, como el materno infantil, desnutrición cero, salud ambiental y ayuda a damnificados de desastres naturales, entre otros.

Médicos de futuro

Oliveros habla con pasión de la formación académica y social que brindan en Bolivia a unos mil 593 estudiantes bolivianos de la ELAM, los médicos del futuro en la patria de Evo Morales.

Los primeros se graduarán en febrero-marzo de 2012, dijo, de ahí nuestra responsabilidad de compartir la asistencia con la docencia de estos muchachos, de grandes sueños y compromisos. Norma Nina y Ramiro Lisón, ambos de la región de La Paz, son apenas una muestra de ese otro contingente.

Nina todavía recuerda con nostalgia sus años en el seno de una familia de la provincia de Holguín (oriente cubano), con la que compartió su debut en una linda y humana profesión, opina.

Pero ahora sentimos la enseñanza que nos legaron en Cuba de ayudar a los más humildes, señala en alusión a la práctica en comunidades bolivianas como el consultorio 1 de Mayo (ciudad de El Alto); o en Huaikuyani, alejada en los cerros de La Paz.

Al inicio, cuando tocamos la puerta de esas personas, la respuesta era de incertidumbre, pero actualmente son bien hospitalarios, e incluso demandan la presencia de esos otros médicos que no cobran y que son tan sencillos como ellos mismos. También destaca la calidad de la docencia y de los maestros cubanos que alternan esa tarea con la de las consultas médicas.

Por su parte, Lisón recuerda su primera etapa en el municipio Abreu, de la provincia de Cienfuegos (centro), o el hospital provincial, el paso por las diferentes salas y especialidades, años maravillosos, apunta. Aquí, en La Paz, llegamos a la localidad de Villa Fátima, donde podemos apreciar cómo se enfrentan enfermedades que son comunes en nuestro pueblo.

Asimismo resalta las charlas y los contactos con la comunidad para explicarle sobre mejores hábitos de alimentación, medidas preventivas; y en carne propia sentir la gratitud de gente pobre hacia quien pone el hombro de forma desinteresada.

Los dos estudiantes meditaron por un momento, adelantándose en el tiempo, acerca de lo que les vendría a la mente el día de la graduación.

Ambos coincidieron en un profundo agradecimiento a Cuba, al líder esa Revolución, Fidel Castro, a su gente, por tanta enseñanza junta por el bien de los demás.

También la posibilidad, como sucedió en Haití recientemente, de ir a otras naciones que necesiten de sus conocimientos, pero sobre todo de la entrega total a la misión más sagrada: la de salvar vidas.

* Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Bolivia.