Mogadiscio, Maputo y Addis Abeba (PL).- En los últimos tres meses, unos 29 mil niños menores de cinco años murieron por sed, hambre y enfermedades en Somalia. La ONU declaró la hambruna en cinco zonas de ese país azotado por la mayor sequía de las últimas seis décadas.

El miércoles de esta semana la ONU declaró tres nuevas zonas en situación de hambruna en Somalia (ya suman cinco) y señaló que de 7,5 millones habitantes, más de tres millones están en riesgo de perecer si demora el auxilio. Al menos 640 mil niños somalíes están gravemente desnutridos, hecho que elevaría en poco tiempo la cifra de infantes fallecidos. Tales datos corresponden a reportes publicados por ese ente y a un reciente sondeo sobre mortalidad de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Hasta ahora las informaciones giraban en torno a miles de muertos, sin precisar cifras, aunque ningún número reflejaría la realidad dada la calamidad que allí se vive y el éxodo desordenado de poblaciones enteras huyendo a las guerras y al hambre.

El 28 de julio, la ONU calificó de absolutamente dramáticas las proporciones de la hambruna en Somalia, país del Cuerno Africano donde ocurren 7,4 muertes diarias por cada 10 mil personas, siete veces más del índice requerido para declarar un estado de emergencia, afirmó el Alto Comisionado para los Refugiados (Acnur) Antonio Guterres.

Unas 12 millones de personas, la mayoría de Somalia, pero también de Kenya, Etiopía, Uganda y en menor proporción de Djubouti son los más afectados por la mayor sequía regional de los últimos 60 años. Además de la sequía por el cambio climático, son trágicos los impactos del incremento poblacional, la falta de infraestructuras y urbanización e incluso las luchas tribales por la posesión de los escasos recursos. A esas calamidades se suma el desmedido aumento de los precios de los alimentos en el mercado mundial.

Centenares de millones de dólares han sido donados para apoyar a los damnificados, pero son insuficientes para frenar la crisis humanitaria, según la ONU. También la ayuda internacional enfrenta el obstáculo del grupo antigubernamental Al Chabab, el cual impide el acceso de los grupos humanitarios.

Más de 1.500 somalíes llegan a diario al congestionado campamento de Dadaab, en Kenya, declarado repleto desde 2008. Por ello unos 65 mil refugiados viven en improvisadas cobijas de cartón y plásticos, en las afueras del campamento, expuestos a las inclemencias del tiempo.

África reclama estrategia combinada

La crisis alimentaria que azota a partes de África reclama de una estrategia contra la sequía, los conflictos y el incremento constante de los precios de los alimentos, según expertos de Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA).

Alrededor de 10 millones de personas en partes de Etiopía, Kenia, Somalia, Uganda y Yibuti enfrentan una escasez crónica de agua y alimentos y los efectos del cambio climático tornan más compleja, prolongada y extendida la situación.

A la falta de agua, las luchas tribales, entre comunidades y naciones por tierras y recursos, se suman la erosión del suelo, la carencia de infraestructuras para el desarrollo, niveles educacionales y de salud y acceso a mercados justos.

Un mapa de ONU sobre seguridad alimentaria en el este de África muestra amplias zonas de Kenya central y Somalia en la categoría de emergencia, que para ese ente significa catástrofe y hambruna, la quinta y más grave fase de la escala.

Las tasas de desnutrición infantil en las áreas más afectadas superan más de dos veces el umbral de emergencia de 15 por ciento y se espera continúen aumentando como mínimo hasta el 2012, dijo la ONU.

La hambruna que amenaza a millones de africanos es calificada de la “peor crisis alimentaria que enfrenta el mundo” por una sequía, en especial las naciones de África Oriental, por la organización no gubernamental Acción Contra el Hambre.

En un recorrido por la zona, el alto Comisionado de la ONU para los refugiados Antonio Guterres calificó a los refugiados somalíes como los más pobres entre los pobres, tras percibir las condiciones en las que llegan a otros estados en busca de estabilidad alimentaria.

La Unión Africana (UA) convocó a una cumbre de donantes para recabar ayuda humanitaria urgente para los damnificados por la hambruna en el oriente del continente.

Sobre decenas de millones de somalíes, kenianos, yibutenses y etíopes pende la amenaza de muerte inminente debido a la sequía que afecta al Cuerno de África, las guerras y la carestía de alimentos que, combinados, pueden ocasionar la mayor tragedia humana del presente siglo.

Desde el estallido de la crisis, decenas de miles de personas, en su mayoría ancianos y niños, los grupos más vulnerables, han muerto en el éxodo hacia zonas en las que esperan recibir algún tipo de ayuda de la ONU o de entes humanitarios.