Cuando el gobierno de Evo Morales estatizó la empresa Guaracachi el 1 de mayo de 2010, esta generadora de electricidad se encontraba prácticamente en quiebra y agobiada por una deuda de 83 millones de dólares, reveló el ministro de Hidrocarburos y Energía José Luis Gutiérrez.

La Empresa Eléctrica Guaracachi Sociedad Anónima (Guaracachi) fue creada en julio de 1995 durante el proceso de capitalización de tres centrales térmicas de propiedad de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE).

Guaracachi cuenta con cuatro centrales: Santa Cruz, Guaracachi, Aranjuez y Karachipampa, ubicadas en las ciudades de Santa Cruz, Sucre y Potosí, respectivamente, con una capacidad efectiva total de 369.8 MW, lo que representa aproximadamente un cuarto de la potencia instalada en el Sistema Interconectado Nacional (SIN).

Energy Initiatives Power Inc. (EIP) se adjudicó el 50% de las acciones de Guaracachi por 47,1 millones de dólares, las cuales pasaron a manos de Guaracachi América Inc. Más tarde, EIP cambió su razón social a GPU Power, empresa que se hizo cargo del contrato de administración de Guaracachi.

A fines de 2001, GPU se fusionó con First Energy Corp., dedicada principalmente a la distribución y transmisión de energía eléctrica y a la exploración, transmisión y venta de gas natural. En diciembre de 2003, First Energy vendió Guaracachi America Inc. a Bolivia Integrated Energy Limited (BIE), subsidiaria de Integrated Energy Limited (IEL) de Inglaterra. En enero de 2006, la británica Rurelec PLC adquirió el 100 % de IEL y tomó el control del 100 % de las acciones de Guaracachi América Inc.

El 1 de mayo de 2010, el gobierno boliviano nacionalizó Guaracachi cuando la empresa se encontraba prácticamente en quiebra porque sus gastos eran mayores a sus ingresos, y su deuda ascendía a 83 millones de dólares.

En el momento de la estatización, “Guaracachi estaba en quiebra o dicho de otro modo tenía iliquidez”, confirmó Gutiérrez, ya que sus ingresos anuales ascendían a 49 millones de dólares, y requería más de 50 millones de dólares para funcionar con normalidad.

La empresa necesitaba reservar alrededor de siete millones de dólares anuales para amortizar su deuda; 41 millones de dólares para sustentar sus costos operativos, y alrededor de dos millones de dólares para pagar impuestos.

Las continuas demoras en la puesta en servicio del Ciclo Combinado significaba una creciente amenaza para la seguridad energética del país. “El Presidente dijo que los bolivianos necesitamos tener una garantía, una seguridad en la provisión de energía eléctrica, y por eso asumimos el reto de nacionalizar”, explicó el ministro Gutiérrez.

Asumiendo su responsabilidad de garantizar la generación eléctrica y evitar la inseguridad energética en el país, el Estado decidió nacionalizar la empresa Guaracachi porque si no lo hacía “en este momento hubiera habido racionamiento”, aseveró la autoridad.

El Presidente Morales ordenó ejecutar un “plan de salvataje”. En primer lugar, se acordó diferir el pago de $us 14.5 millones para la compra de materia prima, y luego se pidió un préstamo de $us 5 millones a Corani y Valle Hermoso. Como tercera medida, el gobierno concretó preventas de certificados de reducción de emisiones de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por un valor de 4,4 millones de dólares.

“Con este plan de salvataje se liberó la iliquidez de Guaracachi y de ahí el déficit se fue convirtiendo en superávit. Ahora el gobierno está ordenando la empresa tanto en los aspectos técnicos como financieros”, aseguró el Ministro de Hidrocarburos.

Sin embargo, Guaracachi es aún muy frágil en su condición de empresa generadora, admitió Gutiérrez. Sucede que la estatizada no tiene capacidad de endeudamiento y apenas cuenta con dos millones de dólares de liquidez.

Tras heredar un sector energético estancado, el gobierno construyó la primera termoeléctrica del país en la localidad de Entre Ríos con una capacidad de 110 megavatios y en la actualidad ejecuta un “gigantesco proyecto de inversiones”, recordó el Vicepresidente Álvaro García Linera.

El gobierno ejecuta un Plan de Emergencia con una inversión de 190 millones de dólares en la compra de motores a gas y diesel para ampliar el suministro de energía eléctrica en La Paz, Tarija, Cochabamba y las zonas de la región oriental del país.

“El plan de emergencia 2011 y principios de 2012 pretende generar alrededor de 120 y 130 megavatios, fundamentalmente con pequeños motores y turbinas que llegarán a Bolivia entre octubre y noviembre y otras en febrero del próximo año”, informó García Linera.

Reiteró que el plan de emergencia contempla la construcción de termoeléctricas en Tarija, Chuquisaca, La Paz y Cochabamba. Además, “estamos haciendo lo necesario para concluir el proyecto del Misicuni en Cochabamba, el proyecto de San José y en Corani con recursos propios”.