Ellos no quieren cambios. Principalmente los sindicalistas y sus allegados, bien acomodados en los puestos de las Cajas de Salud. El gobierno actual quiso volver Único al Servicio de Salud. Es decir que no existan más Cajas Delegadas de Salud como la de la Banca Estatal, Banca Privada, SSU, Petrolera, de Caminos, etc. que atienden a pocos asegurados.

La idea es evitar la dispersión de esfuerzos actualmente existente, en una época donde los equipos y máquinas para los que requieren atención de salud están en rápido avance científico y tecnológico, lo que exige renovaciones continuas de aparatos y conocimientos, así como de mayores inversiones.

La CNS manejada por la COB y las Cajas Delegadas de Salud, con Directorios importantes de sindicalistas, pregonan la modernidad y mejor atención a sus afiliados, pero en el fondo no quieren cambios en las estructuras que les proporcionan privilegios. Los sindicalistas van desde médicos, enfermeras, administrativos y hasta afiliados. Disponen de poder porque la salud del pueblo de Bolivia está a su merced y por ende los presupuestos correspondientes, ahora dedicados a comprar o construir inmuebles para que el Estado no les retenga disponibilidades que los disponían en forma de DPF’s, cuando la tendencia mundial es comprar servicios en consultorios y clínicas. Además de optar por la atención en domicilios en vez de hospitalizar a los enfermos, cuando se puede evitar.

En este proceso se mezclan los patrones, quienes al final son igualmente partidarios de evitar cambios con los que desde hace muchos años se entienden bien, porque en contrapartida también se benefician. Fomentan que los representantes sindicalistas de sus empleados, las bases “que los eligen”, sean siempre los mismos. Ver el caso de los sindicalistas de la banca privada, eternos y unos cuantos que además envejecen declarados en comisión ganando sueldos, pero nunca se jubilan.

Ni la dictadura militar de Banzer pudo hacer algo con el Sistema Médico Familiar. La COB se opuso. En esta fiesta de los privilegiados están los mensajeros, cuyos sueldos en el área de salud son los más bajos, pero muy por arriba de los promedios nacionales, debido a que sus sueldos son la referencia para fijar las dietas a los Directores de las Cajas de Salud. Ni qué hablar de todo el esquema de citas que obliga a los afiliados en su mayoría a filas desde las 6 a.m., aunque sea en invierno, dentro de la práctica de la perversión de demanda, haciéndola difícil, complicada, ¡no para todos! Porque las citas son casi siempre operadas por los más allegados a los Directores sindicalistas, para favorecer a los afiliados que voten por ellos en las elecciones sindicalistas de esas Cajas, donde los eternos asistentes casi siempre son los mismos.

En otras palabras, entre los peores enemigos de la salud del pueblo boliviano están en general los sindicalistas de la COB que no quieren cambios de sus privilegios.