Brasil recibe aproximadamente 50 mil millones de dólares de inversiones extranjeras directas por año. Pese a sus limitaciones en materia de infraestructura y en el ámbito jurídico, su potencial es enorme, y tiene que ver con su escala de producción y una clase media emergente que está creciendo a “ritmos chinos”, afirma Marcel Fortuna Biato, embajador de Brasil en Bolivia, en la siguiente entrevista con el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Los mercados emergentes denominados BRICs, representados por Brasil, Rusia, India y China, ya son los principales promotores del crecimiento mundial. Según un informe del FMI, en 2006 las “economías avanzadas” crecieron juntas 2,5%, mientras que las emergentes 7,5%. En 1990, representaban el 39,7% del PIB mundial; para el 2006 se constituyeron en el 48%. El FMI reporta que en 2010 el PIB de los BRICs fue de 10,9 billones de dólares, y su comercio exterior totalizó 4,5 billones de dólares.

Se estima que en 2050 los mercadosBRIC generarán el 44% del Producto Interior Bruto mundial. China e India serán los proveedores globales de productos manufacturados y de servicios, mientras que Brasil y Rusia serán proveedores de materias primas. China se encumbró como el mayor exportador del mundo en 2009, y se ubicó como la segunda mayor economía del planeta en 2010, desplazando al Japón, previéndose que en las dos próximas décadas pueda disputar el liderazgo económico mundial. 

Según una encuesta de la revista financiera española Catizalia, Brasil es la economía emergente más atractiva para las inversiones dentro los países BRICs. El embajador brasilero en Bolivia confirma el dato, e indica que esto tiene relación con sectores claves de la economía con visión de futuro: los retos globales de la seguridad alimentaria y energética.

Fortuna Biato manifiesta que es necesario revisar “el concepto clásico de la CEPAL en sentido de que hay una relación decreciente de ventaja comparativa entre productos primarios y manufacturados. Existe un cambio de paradigma que tiene que ver con el propio surgimiento de los países BRICs y las clases medias, y con la demanda creciente por alimentos y energía que no va a parar en los próximos 20, 30 o 40 años”, sostiene.

La “tropicalización de la agricultura”

Brasil ha desarrollado la denominada “tropicalización de la agricultura”, que tiene como antecedente histórico el hecho de que el sistema de comercio internacional nació de países de economías de climas templados que exportaban granos. Brasil tiene una de las áreas agrícolas más grandes del mundo y puede transformarse en un gran suministrador de alimentos a escala global.

En Brasil y otros países BRICs, los productos primarios ya no son simplemente “primarios” -la teoría ha venido a quedar acéfala- pues se los produce con agricultura avanzada, con un alto componente tecnológico y con enormes inversiones. Fortuna Biato señala que cuando Brasil transforma el “desierto verde” de las sabanas de Brasil en zonas de producción altamente competitivas, deja de ser un producto primario, es agregación de tecnología y de valor de conocimiento”.

El gobierno brasileño, entendiendo la importancia vital de la educación y en respuesta a los nuevos desafíos para un mundo de tecnología y conocimiento para el desarrollo, está ofreciendo para gente de bajos ingresos 75 mil becas de posgrado en el exterior y 500 mil para cursos universitarios.

Brasil tiene propuestas propias que las está implementando a nivel nacional en materia de desarrollo sustentable y tecnológico, que podrán servir como plataforma en toda la región sudamericana. Empresas y multinacionales brasileñas ya están operando en países vecinos. Sudamérica, como continente de más de 400 millones de habitantes, representa un potencial agrícola y energético. Brasil es el ejemplo, una pieza importante de un mundo multipolar que no tiene grandes conflictos étnicos, culturales y lingüísticos.

La contraposición de Brasil y Bolivia

El representante brasileño en La Paz informa que su país tiene programas de cooperación e inversiones importantes en Bolivia, que contribuyen al desarrollo de ambos países y al proceso de integración, aunque Brasil ha adoptado posiciones económicas y políticas distintas a las de su vecino. “

Cada país tiene que escoger su propio camino a través de la construcción de consensos democráticos, es un proceso permanente, cada país tiene su dinámica y su curso”, afirma. Sin embargo vislumbra en Bolivia oportunidades y considera que hay un compromiso por el desarrollo.

Si bien reconoce que las relaciones comerciales entre ambos países están “gasificadas”, por la elevada prevalencia de la exportación del gas boliviano a Brasil, Fortuna Biato considera que hay inversiones importantes en cemento y un proyecto en integración hidroeléctrica, cuyo potencial en Bolivia es de 40 mil megawatios, el tercer mayor de Sudamérica.

Existe también una fuerte presencia de empresarios brasileños en la agricultura sobre todo en la zona fronteriza boliviana. Hay inversiones bolivianas en carretas, que tienen que ver con la creación de infraestructura competitiva, que son financiadas por empresas brasileñas. Brasil también ha manifestado su interés en el litio boliviano como proyecto.

En relación a la seguridad jurídica para los brasileños que invierten en Bolivia, Marcel Biato piensa que hay señales muy positivas en el sector agrícola, que busca un equilibrio entre la política que garantiza exportaciones y al mismo tiempo un precio competitivo”. Asimismo, subraya la estabilidad macroeconómica en el país y la elaboración de leyes en el campo de las inversiones del sector eléctrico, y la revisión de la Ley de Hidrocarburos.

* Entrevista realizada por encargo del IBCE, que da inicio a la publicación de cinco entrevistas -tres a representantes diplomáticos acreditados en Bolivia, de Brasil, Rusia y China, que forman parte de los países BRICs- y otras dos al Jefe de la Unidad de Comercio Internacional de la CEPAL, y a un alto ejecutivo de la Cámara de Comercio de Lima, Perú.