Lima, (PL).- El líder nacionalista Ollanta Humala asumió hoy la Presidencia de Perú, coronando una lucha tesonera que comenzó con una rebelión militar y tuvo que superar grandes obstáculos puestos por sus adversarios. Humala dijo que su gobierno practicará una economía nacional de mercado, abierta al mundo y de fuerte contenido social.

Con un mensaje de cambio y esperanza, Humala ganó las elecciones y al apoyo que el gobierno, la mayoría de la prensa y otros sectores tradicionales daban a su contrincante en segunda vuelta, la conservadora Keiko Fujimori, hija del exgobernante Alberto Fujimori, contra el que se alzó en 2006.

Nacido el 27 de junio de 1962, Humala era teniente coronel del ejército cuando el 29 de octubre de 2000 se declaró en rebeldía, pero rompió el molde latinoamericano de militares ambiciosos que dan golpes sangrientos.

Al frente de una pequeña tropa de unos 60 soldados, el oficial exigió en forma incruenta la renuncia del entonces gobernante Alberto Fujimori, que unos meses antes se había hecho reelegir por segunda vez en comicios de dudosa legalidad.

Miembro de una familia numerosa, provinciana y progresista, Humala dejó sus estudios universitarios de zootecnia para ingresar en 1979 a la Escuela de oficiales del ejército, en la que se graduó como oficial de Artillería.

Humala participó en la guerra interna contra los grupos armados, pero siempre aclara que lo hizo con honor y sin violar los derechos humanos.

En 1983 pasó un curso contrainsurgente en la Escuela de las Américas, de Estados Unidos, bajo una concepción represiva que siempre rechazó y que aplicaron diferentes gobiernos en aquel conflicto

Participó en 1987 en un grupo de reflexión de oficiales críticos a los métodos de represión indiscriminada aplicados en esa contienda por los uniformados y similares a los usados por Estados Unidos en su agresión a Vietnam.

En 1995 intervino con el grado de capitán en la guerra registrada ese año con Ecuador y criticó en los cuarteles el aprovechamiento político del conflicto por Fujimori así como la corrupción y las violaciones de derechos humanos que caracterizaron a ese régimen.

Su rebeldía contra ese gobierno fue uno de los factores que precipitaron la fuga del gobernante y su dimisión, tras la cual Humala depuso su actitud y se entregó a los tribunales militares, para ser amnistiado en diciembre de 2000 y reintegrado a filas.

Tras un doctorado en ciencias políticas, fue nombrado agregado militar a la Embajada de Perú en Francia, donde estudió otro doctorado, en el Centro de Altos Estudios para América Latina, y luego trasladado en similar misión en Surcorea.

A su regreso, a fines de 2004, fue retirado de filas y emprendió la organización del Partido Nacionalista, junto a su esposa, Nadine Heredia, comunicadora social y con quien tiene tres hijos.

Fundó ese partido en octubre de 2005 con posiciones de cuestionamiento del modelo económico neoliberal implantado por Fujimori y de la política tradicional.

Al frente de una contradictoria coalición fue candidato presidencial en los comicios de 2005, ganando la primera vuelta, pero sucumbiendo por escaso margen en la segunda, ante una feroz campaña mediática de ataques que logró el triunfo del actual presidente Alan García.

Con más experiencia, Humala compitió este año al frente de la Gran Alianza Nacionalista (Gana Perú), a la que se sumaron fuerzas comunistas y otros sectores de izquierda y centro.

En la campaña de la segunda vuelta logró ampliar esa base política con más sectores de centro y consiguió que su proyecto de cambio, hoy moderado, llegue a nuevos sectores sociales y regiones.

Humala se define esencialmente como nacionalista y rehuye los formatos ideológicos, pero reivindica la lucha por la justicia y la igualdad.

La mayor presencia del Estado en la economía, la inclusión social y lucha contra la corrupción, destacaron hoy en el mensaje de inicio del mandato quinquenal del presidente peruano, Ollanta Humala.

Humala estableció sus posiciones, en el momento mismo de jurar el cargo, al hacerlo bajo la Constitución neoliberal vigente, pero rompió la fórmula tradicional al jurar también por el espíritu, los principios y los valores de la carta magna nacionalista de 1979.

La diferencia entre ambos instrumentos radica en que la de 1993 privatizó la economía y prohibió virtualmente la actividad empresarial del Estado, limitándola a situaciones o espacios en las que no operen empresas privadas.

Esa ruptura enfureció a los congresistas seguidores del expresidente Alberto Fujimori, a cuya hija Keiko derrotó Humala en las urnas y cuyo régimen hizo aprobar la Constitución de 1993, tras un llamado autogolpe de Estado que cerró el parlamento e intervino los tribunales.

Los fujimoristas lanzaron gritos de rechazo a la mención a la Constitución de 1979, por la que juraron los vicepresidentes Marisol Espinoza y Omar Chehade, y la primera dijo que su gesto fue antidictatorial.

El flamante jefe de Estado juró también por acabar con la exclusión y planteó recuperar el valor del cumplimiento de la palabra empeñada, aparente alusión a su sucesor, Alan García, que defraudó sus promesas electorales.

Se declaró reiteradamente soldado de la democracia y firmemente comprometido con el objetivo de realizar una gran transformación y borrar “el lacerante rostro de la exclusión y la pobreza del país”.

Tras una visión crítica de la situación del país, al que calificó de fracturado y herido, insensible y aislado, afirmó que hace falta más Estado, más Patria, en el que la corrupción sea sancionada.

Señaló que se propone hacer un gobierno para todos, caracterizado por los conceptos de reforma, democracia, libertad, inclusión, redistribución, crecimiento, paz con justicia, seguridad, soberanía, transparencia y concertación.

Descartó copiar modelos y dijo que su gobierno se propone construir un camino propio, un modelo peruano de crecimiento con estabilidad, democracia e inclusión, que no será calco ni copia sino creación heroica, parafraseando al pensador socialista José Carlos Mariátegui.

Humala dijo que su gobierno practicará una economía nacional de mercado, abierta al mundo y de fuerte contenido social. También anunció el fortalecimiento de la empresa estatal de hidrocarburos, Petroperú; la reconstrucción de la naviera estatal, el fortalecimiento de los astilleros de la Armada y de la empresa nacional de puertos y medidas para que el país vuelva a a tener una aerolínea de bandera.

Aseguró que logrará en negociaciones con las empresas mineras que paguen un tributo extra correspodiente a sus sobreganancias y que servirá para combatir la pobreza, y tomará medidas para que el gas sirva al consumo nacional y a la población.

Anunció el cumplimiento de su promesa electoral de aumentar 25 por ciento el sueldo mínimo mensual, la mitad el mes próximo y la otra mitad en enero de 2013.

También informó la creación de un Consejo de Concertación entre trabajadores, empresarios y representantes de la sociedad civil y de un Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.

El mensaje incluyó el anunció de subsidios y otras medidas para la población más pobre, incluyendo una pensión del equivalente de cerca de 100 dólares para los ancianos sin recursos, desayuno y almuerzo a los alumnos de escuelas públicas y guarderías integrales.

Política multilateral e integracionista

La asunción al poder de Ollanta Humala en el Perú significa un reordenamiento del tablero de ajedrez geopolítico mundial, afirmó el analista y académico brasileño Igor Fuser.

En una entrevista difundida hoy por Vermelho, página web del Partido Comunista de Brasil, comentó que “el Perú es uno de los países más importantes de la región y su posición a la derecha ha dejado un gran vacío.”

Con el próximo gobierno, auguró, habrá un cambio en la alineación política de este país andino, lejos del eje de Washington, y un acercamiento a otro eje cuyos fundamentos son la integración regional, los proyectos nacionales de desarrollo económico y social.

Su llegada al poder encarna, además de una nueva era para el pueblo peruano, “una transformación muy importante para toda América Latina”, aseguró. El experto recordó que es la primera vez en la historia del Perú republicano que la población elige a un gobierno progresista.

Esa nación tiene una situación interna bastante contradictoria porque posee uno de los mayores crecimientos económicos en el mundo que, sin embargo no le ha traído beneficios a la población, puntualizó. Humala, subrayó, para poder aplicar cualquier tipo de proyecto social tendrá que enfrentarse a la oligarquía.

“En la actualidad, la situación en el Perú es un verdadero escándalo. Las empresas que obtienen riquezas en la explotación de los recursos naturales no renovables sólo dejan algunas migajas para la población”, remarcó.

Una política multilateral y de integración regional anunció el recién instalado presidente peruano. Dijo que esa política se ejecutará de cara a la región, “que tanto ha cambiado en la última década” y con respeto a las instancias internacionales y los compromisos asumidos con países amigos y bloques de naciones.

“La integración en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas y la Comunidad Andina de Naciones será la línea principal de acción. Vivimos en un mundo que cambia día a día, y donde emergen nuevos poderes regionales”, expresó.

Humala descartó cualquier posibilidad de una economía autárquica, aislada del proceso de globalización y ajena al principio de integración orientada a hacer más fuerte a la región frente a otros bloques continentales.

Señaló que la integración debe darse “en primer lugar, con la región y en especial con nuestros vecinos andinos y sudamericanos”.

“Nuestra región es inmensa y rica en recursos, pero también en historia y culturas comunes”, remarcó, al tiempo de recoger el mensaje de los libertadores José de San Martín y Simón Bolívar.

Indicó que el impulso integrador de los libertadores “es aún un objetivo pendiente para todos los pueblos hermanos de América Latina”.

Sobre un diferendo de límites marítimos con Chile que se ventila en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, dijo que su país respetará el fallo de ese tribunal y expresó confianza en que el vecino país también lo acatará.

“La solución pacífica de los litigios internacionales es la filosofía que me inspira y particularmente en relación a nuestros diferendos con Chile”, aseveró.