La primera flota de autobuses a hidrógeno de Londres comenzó a circular en las calles de la capital británica. La ciudad contará inicialmente con un total de ocho vehículos que emiten sólo vapor de agua a la atmósfera. Se trata de un primer paso para reducir la contaminación causada por los cerca de ocho mil quinientos ómnibus que transitan por esa urbe, la mayoría con motores diesel.

El declive de la producción petrolera, junto a sus efectos contaminantes para el medio ambiente, ha llevado al desarrollo en varios países de la utilización del hidrógeno como posible combustible sustituto de la gasolina.

Aunque éste gas es más caro que la gasolina, su eficiencia en potencia es dos o tres veces superior, por lo que resulta bastante competitivo y de hecho muchos importantes fabricantes de automóviles han anunciado su intención de comercializar vehículos impulsados por ese combustible.

Todavía quedan problemas técnicos y logísticos por resolver, como son, entre otros, algunas formas de obtención, los centros de abastecimientos y determinadas medidas de seguridad. Pero la realidad es que su uso se impone día a día.

Los alemanes y canadienses ya tienen estaciones de servicio suministradoras de hidrógeno en sus autopistas. En Ámsterdam circulan varias líneas de autobuses movidas por ese carburante. Australia y China también trabajan en ese sentido.

Un dato importante a tener en consideración a favor de la rápida utilización de ese combustible limpio, es que actualmente unos 750 millones de vehículos conforman el parque mundial y se estima que esa cifra alcance los mil 200 millones en menos de 50 años.

En todos los casos están movidos por los derivados del petróleo que aporta la cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, por la expulsión de dióxido de carbono como resultado de su combustión.

Quien le iba a decir al inglés William Grove, jurista de profesión y físico de vocación, cuando en el año 1839 hizo público un experimento mediante el que demostraba la posibilidad de generar corriente eléctrica a partir de la reacción electroquímica entre el hidrógeno y el oxígeno, que se convertiría en uno de los precursores de la utilización del hidrógeno como combustible.

Si bien en estado libre se encuentra en pequeñas proporciones, aproximadamente 0,2 por ciento, combinado con otros elementos está ampliamente distribuido en el Planeta, donde el compuesto más abundante e importante es el agua.

También se puede encontrar en todos los componentes de la materia viva, en muchos minerales y como una parte esencial de todos los hidrocarburos y de una gran variedad de otras sustancias orgánicas.

Su velocidad de inflamación es alta, lo cual lo favorece como carburante para motores de combustión interna, turbinas de gas o motores a chorro. Posee alta temperatura de ignición y baja luminosidad de llama lo que lo hace más seguro con relación a otros combustibles. Además es un carburante limpio que cuando se quema con aire produce emisiones no contaminantes.

La Humanidad necesita nuevas formas de energías alternativas y no agresoras del medio ambiente. El desarrollo tecnológico aún no le permite al hombre utilizar la abundante energía que el Sol proporciona, que por demás es gratis.

Sin embargo, el petróleo se agota, de ahí que el hidrógeno apuesta por ser uno de sus fuertes y eficientes sustitutos, aunque quedan por resolver algunos problemas tecnológicos para su segura utilización.

* Colaborador de Prensa Latina.