Aunque vive en Suecia desde hace más de tres décadas, el escritor Víctor Montoya (1958) nunca ha dejado de pensar en Bolivia. Es más, gran parte de su obra retrata los mil rostros de este país multifacético, donde se combinan dramáticos procesos políticos y tradiciones, mitos y leyendas de milenarias culturas indígenas.

Montoya proviene de una familia minera: su padre fue obrero del socavón profundo y las minas de Siglo XX fueron su hogar hasta que fue exiliado a Suecia por la dictadura de Banzer en 1977. Desde entonces, las tradiciones, los mitos y las leyendas del mundo minero son su obsesión y copan gran parte de su obra literaria.

La realidad de los mineros bolivianos desde la perspectiva socioeconómica, antropológica y cultural es sin duda el tema central de casi toda la obra de Víctor Montoya, un narrador minero que se pasa la vida describiendo y escenificando las luchas, tragedias y el universo fantástico de los obreros más politizados de América del Sur.

Montoya vuelve a Siglo XX, su tierra natal, después de 34 años de exilio, para reencontrarse con el Tío de la mina, una de las deidades más auténticas del ámbito minero, un personaje diabólico que expresa los pensamientos y sentimientos más profundos de los trabajadores del subsuelo.

El Tío es el máximo representante del bien y del mal; es bondadoso con quienes le tratan con respeto y cariño, y cruel y vengativo con los indiferentes; también es el personaje central de los “Cuentos de la Mina” de Víctor Montoya.

El escritor y pedagogo boliviano presentará este viernes la segunda edición de sus ya célebres Cuentos de la Mina en la II Feria del Libro de Siglo XX inaugurada esta semana en la Universidad Pública de Llallagua, donde compartirá experiencias con los narradores jóvenes de ese centro minero. El 8 y 9 de agosto Montoya dictará conferencias en la Universidad Pública de El Alto (UPEA) y en la Casa Social del Maestro de La Paz.