La Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) y los cooperativistas mineros del país se declararon en estado de emergencia por los constantes avasallamientos y tomas de centros mineros en todo el país, sobre todo en los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí.

En un ampliado nacional de la FSTMB celebrado en Oruro, “nos hemos declarado en estado de emergencia en todo el sector minero asalariado, estatal y privado contra la delincuencia en las zonas de producción minera”, informó el dirigente César Lugo a la agencia ABI.

Lugo denunció que en varias zonas del occidente del país, comunarios y originarios deciden en cabildos tomar minas privadas, reclamando la propiedad de los yacimientos que se encuentran en sus territorios.

En otra reunión ampliada celebrada en La Paz, los cooperativistas mineros también rechazaron todo tipo de avasallamiento de yacimientos por parte de comunarios. El viceministro de Cooperativas Mineras Isaac Meneses les prometió que la nueva Ley de Minería contemplará medidas para prevenir esa clase de ilícitos y de esta forma garantizar las inversiones privadas.

La toma de minas es una tradición que se repite cada vez con más frecuencia en el país. En la mayoría de los casos, se trata de una acción que busca beneficiar a los indígenas y campesinos del entorno. Muchas comunidades campesinas reclaman la propiedad de los yacimientos que se encuentran en su territorio, o rechazan los proyectos privados porque dañan el medio ambiente.

A la larga, los campesinos e indígenas de la zona aspiran a que la mina pueda convertirse en “propiedad” de una cooperativa regional. Sin embargo, en la mayoría de los casos capitulan fácilmente ante los dueños de la mina, que les prometen fuentes de trabajo, la apertura de caminos y la construcción de obras de infraestructura.

Proliferan los avasallamientos campesinos a explotaciones mineras a medida que suben las cotizaciones de los minerales en el mercado internacional. El viceministro de Cooperativas Mineras acusó a ex trabajadores cooperativistas de incitar los avasallamientos.

La alta cotización internacional de los minerales, producto de la gran demanda de las economías emergentes y de la sostenibilidad de los mercados asiáticos, ha beneficiado a Bolivia al incrementar sus ingresos y las reservas internacionales, pero también ha significado un reforzamiento de la economía exportadora de materias primas, con consecuencias como la pugna por el control de esos recursos y el surgimiento continuo de conflictos, evaluó la Fundación UNIR.

Cooperativas mineras luchan por controlar la mayor cantidad posible de yacimientos y parajes de laboreo; grupos sociales pugnan por convertir proyectos mineros en motores del desarrollo económico local y regional; campesinos disputan la posesión de zonas como el cerro Pahua y el Salar de Uyuni, ricas en piedra caliza, uranio y litio, entre otros.

La Cámara Nacional de Minería ha registrado desde 2004 al menos 200 avasallamientos de minas y concesiones privadas. El Ministerio de Minería precisó que en La Paz se registran al menos 16 casos latentes, cinco en Potosí, cuatro en Oruro, dos en Santa Cruz y Beni, y uno en Pando. Según el gobierno, los “200 u 800 o más conflictos” han sido encarados casi en su totalidad.

En octubre 2007, comunarios de la provincia Murillo del departamento de La Paz avasallaron el yacimiento Himalaya. El 27 de junio de 2011 una persona perdió la vida durante una disputa por una mina en la localidad de Chojñacota, en los municipios de Yaco y Malla de la provincia Loayza de La Paz.

El 14 de junio de 2011 campesinos tomaron violentamente la mina de Sayaquira en La Paz y expulsaron a los trabajadores. La mina fue retomada por la Policía, pero un mes después los avasalladores ocuparon otra vez el centro minero ubicado en la provincia Inquisivi.

Un ampliado campesino resolvió tomar por segunda vez esa mina operada por la empresa Barrosquira, productora de casi 10 toneladas métricas de estaño al año. En el nuevo enfrentamiento entre comunarios y obreros perdió la vida el campesino Edwin Blacutt por un disparo de arma de fuego.

Los cooperativistas privados también han comenzado a ocupar ilegalmente las minas administradas por la Comibol. El 6 de octubre de 2006, cooperativistas y mineros de Huanuni lucharon por la posesión del cerro Posokoni, dejando un saldo de 13 muertos.

Las cooperativas Japo, Morcocala y San Pablo avasallaron yacimientos de Comibol, mientras que la cooperativa 16 de Marzo intenta consolidar varias áreas de explotación en la región de Pumiria, en la frontera entre Oruro y Cochabamba.

La Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin) y autoridades del Ministerio de Minería y de la Comibol conformaron una comisión mixta para resolver varias disputas entre cooperativistas y la empresa estatal.

El número de cooperativas mineras en Bolivia aumentó en los últimos años, de aproximadamente 500 en 2006 a más de 780 afiliadas a Fencomin en el último año, reveló el senador Andrés Villca, ex presidente de Fencomin, por lo que solicitó nuevas concesiones para su sector.