(PL y agencias).- El hacking telefónico del emporio de Rupert Murdoch desveló la dimensión de las prácticas turbias de los imperios mediáticos privados, y sus relaciones poco fiables con el poder político.

El escándalo estalló tras conocerse que el tabloide News of the World realizó miles de escuchas ilegales para obtener noticias exclusivas. Este diario sensacionalista es de propiedad del presidente del emporio News International, Rupert Murdoch, que también posee propiedades o participación accionaria en unos 150 diarios del mundo, además de decenas de canales internacionales y locales, casas editoriales, revistas, servicios de Internet y otros medios digitales.

Se estima que más de cuatro mil personas fueron afectadas por las escuchas ilegales, entre ellos familiares de los atentados terroristas ocurridos en Londres en 2005 y de los soldados británicos muertos en Irak y Afganistán.

En un intento por aplacar la crisis, Murdoch tachó de “deplorable e inaceptable” el comportamiento de su periódico británico. Incluso cerró el diario y retiró una multimillonaria oferta de compra que le hubiera dado total control de BSkyB, la mayor empresa de televisión satelital en ese país.

A pesar de ello, el llamado “watergate británico” ha dejado una estela de implicados, desde Europa hasta Australia, y ha suscitado acusaciones penales contra la plana mayor del consorcio mediático, la policía de Scotland Yard y el gobierno de Reino Unido.

El jefe de la policía británica Paul Stephenson dimitió tras el escándalo, motivado por “las muchas acusaciones y especulaciones” que se están produciendo sobre la gestión de la policía en este caso. “Permítanme dejar muy claro que tanto yo como la gente que me conoce sabemos que mi integridad está intacta. Me gustaría haber hecho las cosas de otra manera, pero no voy a perder el sueño acerca de mi integridad personal”, dijo en su nota de renuncia.

La prensa británica reveló que el ex director adjunto de News of the World Neil Wallis tenía vínculos con el jefe de Scotland Yard y con la Policía Metropolitana. Wallis, detenido la semana pasada, trabajó como consultor de relaciones públicas en Scotland Yard, solo dos meses después de que abandonara el tabloide. Por su parte, el jefe de la policía británica pasó cinco semanas en un lujoso hotel en el que laboraba Wallis.

Por lo menos una decena de personas han sido detenidas desde que se reabrieron las investigaciones en enero pasado. El caso más reciente es el de la ex directora de la compañía News Internacional y mano derecha del magnate Murdoch, Rebekah Brooks, detenida y luego puesta en libertad bajo fianza.

En defensa de sus accionistas, el banco neoyorquino Amalgamated Bank condenó que “la falta de control del consejo de administración le ha permitido a él (Murdoch) y sus altos ejecutivos, mezclar a News Corporation en una actividad ilegal”.

La entidad denunció el laxismo del consejo de administración ante la magnitud de las escuchas ilegales, y aseveró que el presidente de News Corporation sólo elige a familiares o personas que “comparten su ideología”, en cuyo círculo sobresale el ex jefe de Gobierno español José María Aznar (desde 2006), descrito como un “amigo personal” de Murdoch.

La institución bancaria es una de las accionistas de New Corporation y se ocupa de gestionar fondos de pensiones de los empleados públicos. Reprochan el hecho de que, al igual que otros miembros del consejo, Aznar cobró 220 mil dólares en 2010 por su membresía.

Según el londinense The Guardian, Aznar mantiene silencio sobre sus vínculos con el grupo empresarial de Murdoch, pero contrató a abogados del bufete Debevoise & Plimpton para defenderse de la demanda de Amalgamated Bank. El blog periodismoparaperiodistas revela que el ex presidente no ha mostrado señal alguna o posición sobre las ilegalidades denunciadas, “siendo un político que habitualmente desata huracanes con sus declaraciones o dictando lecciones de ética por el mundo”.

Muchos se preguntan si Aznar permanecerá ligado a Murdoch, en unos nexos que se remontan a septiembre de 2004, tras su salida de La Moncloa, y si reservará el “privilegio” de ser el único integrante de origen no anglosajón en el “Borrad of Directors”.

Se afirma que el consejo ha dado carta blanca al magnate, naturalizado estadounidense, para influir con sus ideas políticas y proteger, de otro lado, a familiares y amigos de las consecuencias de una conducta ilegal e impropia.

En Australia, donde el multimillonario es dueño de la empresaNews Ltd, la primera ministra Julia Gillard teme que los tentáculos de las ilegalidades que rodean al emporio mediático pudieran tener raíces en su tierra natal. “Cuando se han espiado los teléfonos de la gente, cuando uno ha visto cómo ha sufrido la gente (…) creo que todo esto hará que en nuestro país la gente se plantee algunas preguntas sobre News Ltd”, declaró Gillard.

Según el periódico digital español Público, las explosivas revelaciones sobre las escuchas telefónicas ilegales por reporteros de News of The World destaparon “una cultura de descontrol” en la cúpula de News Corporation.

Tras el vendaval que desató las críticas al gobierno de David Cameron, el viceprimer ministro Nick Clegg admitió que la crisis por los pinchazos telefónicos desveló prácticas turbias y relaciones poco fiables en el propio corazón del sistema político en la nación del viejo continente.

El escándalo Murdoch salpica a EE.UU.

El 13 de julio, el jefe de la Comisión de Comercio, Transporte y Ciencia del Senado John Rockefeller instó a la apertura de una pesquisa sobre la presunta piratería telefónica a las víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

En caso de que estas “serias preocupaciones” se confirmen, “las consecuencias serán graves” porque se trata de una eventual violación de la legislación norteamericana respecto al derecho al secreto de las comunicaciones, comentó el legislador.

El Buró de Investigaciones Federales (FBI) prometió que investigaría a fondo las escuchas no autorizadas, decisión que fue considerada inesperada por las relaciones de afinidad ideológica y comercial de los políticos conservadores con la cadena Fox News, propiedad de News Corporation.

Murdoch posee además en Estados Unidos la productora cinematográfica 20th Century Fox, la agencia calificadora Dow Jones yWall Street Journal. Adquirió en Reino Unido el desaparecido tabloide “News of the World” y el dominical The Sun, convertidos en pilares de la prensa sensacionalista en el país europeo.

A la investigación por el escándalo se agregan nuevos ingredientes al conocerse los acuerdos para silenciar casos antes de llegar a juicio. Surgen evidencias de que Murdoch pagó unos 665 millones de dólares en acuerdos extrajudiciales con entidades que los acusaban de prácticas engañosas.

El diario The New York Times reveló que en los últimos 10 años, News America, la empresa de marketing de News Corporation en Estados Unidos, fue acusada en tres ocasiones por intentar sacar ventajas a la competencia con el empleo de trucos sucios.

News America Marketing es una división de ese emporio mediático que se dedica a la publicación de suplementos publicitarios para los supermercados y vales descuento que se distribuyen en los periódicos, cupones que generan unos seis mil millones de ingresos anuales.

En 2000, Insignia Systems, un negocio de marketing establecido en Maple Grove, Minnesota, denunció que News America utilizó tácticas ilegales al difundir información falsa, reducir los precios de los anuncios y obligar a los anunciantes a firmar contratos exclusivos.

A principios de 2011, tras 11 años de batalla legal, la filial prefirió saldar un acuerdo y pagar 125 millones de dólares si la compañía de Minnesota retiraba los cargos. En 2010, News America pagó otros 500 millones de dólares a una dependencia publicitaria de Michigan, Valassis Communications, por acusaciones parecidas.

En 2009 News America selló un pacto por 29,5 millones de dólares con Floorgraphics, empresa del marketing de Nueva Jersey, por iguales delitos. Incluso, Floorgraphics afirmó entonces que la compañía tuvo acceso indebido a su sistema informático y obtuvo información confidencial.

La semana pasada, manifestación se apostó frente a la casa del magnate en Central Park, Nueva York, para reclamar también al Congreso que indague a News Corporation, de acuerdo con el sitio digital Democracy Now.

Rashad Rabinson, del grupo Color of Change, expresó que “la gente está finalmente dispuesta a hacerle frente a Rupert Murdoch”. “No es solo un problema de escuchas telefónicas; se trata de los objetivos, de los desastrosos objetivos orientados a separar excesivamente a los estadounidenses”.

El fiscal general de Estados Unidos Eric Holder indicó el viernes que su departamento analiza las actividades de emporio mediático.