(ABI y PL).- Al menos 1.299 menores bolivianos fueron reportados como desaparecidos entre 2008 y 2010, informó el Defensor del Pueblo Rolando Villena, citando datos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).Aclaró que no se consideran desaparecidos a los 15 mil menores que salieron del país en la pasada gestión porque existe el registro en Migraciones.

“Hablado solamente de 2008 a 2010, la cantidad de desaparecidos niños, niñas y adolescentes, son 1.299, ahora esto es un estimado todavía, evidentemente esto es lo que ha podido lograr la FELCC”, precisó Villena y resaltó el trabajo “incansable” de la FELCC, pese a sus limitaciones en cuanto a efectivos y equipos.

Gracias a la Red de Atención de Trata y Tráfico (RATT) de personas del MERCOSUR, que realizó un trabajo conjunto con otras instituciones involucradas en el tema, se recuperaron 622 personas desaparecidas, de las cuales 204 son menores de edad. “Hablando de niños, niñas y adolescentes, de los cuales el 54% son mujeres y el restante 46% varones, en 2009 se rescataron a 37 niños y en 2010 a 167 niños”, informó el Defensor del Pueblo.

Señaló que de esos menores rescatados, “una cantidad importante son niños que apenas llegaban a 5 años de edad”. Muchos de esos niños fueron vendidos a gente que “supuestamente” tenía interés en adoptarlos. “Han sido vendidos con gente que supuestamente tiene interés en adoptarlos como hijos para satisfacer una necesidad aparentemente noble”, argumentó.

Se rescataron a muchos menores desaparecidos trabajando en condiciones infrahumanas, en haciendas argentinas cercanas a la frontera con Bolivia. “Por otra parte también la explotación sexual, especialmente en el caso de la frontera con el Perú”.

Medio millón de personas estarían sometidas a la servidumbre por explotación laboral en talleres clandestinos o en campos agrícolas de Argentina, estimó la Organización no Gubernamental (ONG) La Alameda. Existen además en todo el territorio argentino unas 60 mil esclavas sexuales repartidas en cerca de ocho mil prostíbulos, agregó el titular de la ONG Gustavo Vera.

Estimados de la Red Alto al Tráfico y la Trata (RATT) indican, por otra parte, que cada año en el país desaparecen unos 500 adolescentes, los cuales son explotados como esclavos sexuales. Las cifras fueron amplificadas por el diario Tiempo Argentino, que cita también fuentes de la RAAT, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Según esta dependencia, entre agosto de 2008 y el pasado mes de abril fueron rescatadas 2.130 víctimas, de las cuales mil 827 fueron mayores y 303 menores. La cantidad, sin embargo, podría ser mucho mayor, pues en opinión de Viviana Caminos, coordinadora nacional de la RATT Argentina, “habría que multiplicar por lo menos por cuatro a esos rescates para acercarnos a la realidad”.

De ser así, el número de personas desaparecidas por la fuerza y que aún permanecen en manos de sus captores superaría las 8.500, en su mayoría esclavas sexuales, indocumentadas y llegadas de países limítrofes, estimó la publicación.

En esa línea, el Defensor del Pueblo boliviano dijo que la conformación de la Red de Atención a la Trata y Tráfico de personas en Bolivia es necesaria para seguir recuperando a los desaparecidos y a los que trabajan en condiciones infrahumanas.

Villena anunció el martes el nacimiento de la RATT-Bolivia con la finalidad de que los niños, niñas y adolecentes no sean considerados como objetos usados como mercadería para fines ilícitos. El proyecto se inicia con apoyo de la Red Anti Trata y Tráfico del Mercado Común del Sur (RATT-MERCOSUR) que del 7 al 8 de julio realizó en Bolivia un foro internacional para delinear acciones conjuntas para la protección de niños, niñas y adolescentes frente a este delito.

“Con la Red de Atención de Trata y Tráfico de Bolivia y RATT-MERCOSUR se establecerá un mecanismo programático para enfrentar en forma contundente este flagelo de la humanidad”, manifestó a la ABI. El programa comenzará a funcionar con una mesa nacional del RATT-Bolivia y las redes departamentales, sobre todo en zonas fronterizas, donde la población está expuesta a la trata y tráfico para fines de explotación laboral y sexual.