Nairobi yAdis Abeba (PL).- Más de 400 niños fallecieron en Somalia este año por el hambre que afecta al país y a todo el Cuerno Africano, donde 12 millones de personas corren peligro de perecer. La ONU declaró hoy oficialmente situación de hambruna en las regiones somalíes de Bakool y Bajo Shabel, cuya situación amenaza con extenderse a todo el sur del país. La situación es tan grave que Paul Spiegel, jefe de Salud de la Acnur, manifestó a la prensa que está realmente impresionado.

Medios de prensa reportaron hoy que en las regiones meridionales somalíes de Bakook y Baja Shabelle, donde Naciones Unidas decretó oficialmente la existencia de hambruna, la desnutrición aguda supera el 50 por ciento de la población infantil, con altas tasas de mortalidad entre los menores en varias zonas.

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), es sobre todo la hambruna de los niños: la mitad de los tres millones 700 mil personas afectadas por la emergencia son menores de cinco años, unos 554 mil pequeños están desnutridos. En 2011 esa agencia de ONU y sus asociados ya trataron a unos 100 mil menores con desnutrición aguda.

La situación es dramática en Bakool y Baja Shabelle, regiones bajo el control de la organización radical Al Chabab, que desde 2009 prohibió toda ayuda procedente de otros países y luego debió revisar esa restricción.

La malnutrición de los somalíes que huyen del conflicto y la sequía tienen en peligro de muerte a 500 mil niños, informó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Varias agencias internacionales se mostraron preocupadas por la inadecuada alimentación de quienes escapan de un país que vive una de las peores crisis desde la década del 50 del pasado siglo, señala el ente. La situación es tan grave que Paul Spiegel, jefe de Salud de la Acnur, manifestó a la prensa que está realmente impresionado.

La lentitud en la llegada de las ayuda para los desplazados que llegan a los campamentos de refugiados en países vecinos es una de las limitantes fundamentales, pues resulta difícil auxiliar a todos los necesitados, según Spiegel.

Otra crisis es el abastecimiento de agua, calificado de insuficiente debido a la cantidad que requiere cada refugiado, y en la mayoría de las ocasiones escasea, señaló.

Más de 10 millones de africanos, la mayor parte residentes en Somalia, Etiopía, Yibuti, Uganda y Kenya, sufren los efectos de la mayor sequía de los últimos 60 años. El llamado Cuerno Africano experimenta “la mayor crisis alimentaria de la actualidad”, señaló la portavoz de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA) Elizabeth Byrs.

La falta prolongada del vital líquido perturba con mayor agudeza a tres millones 200 mil etíopes, a dos millones 300 mil kenianos, a dos millones 600 mil somalíes y a más de 100 mil ciudadanos de Yibuti. En Somalia los estragos por la escasez de precipitaciones y la violencia son más dramáticos y causas del éxodo récord de un millón 400 mil personas en los últimos años, el 60 por ciento mujeres y niños.

A estas calamidades se suma una brutal subida del precio de los alimentos, derivada en parte de la sequía, sobre todo de los granos, sustento básico alimentario de la región, en especial en Kenya y Etiopía.

Desde hace 20 años estas regiones meridionales son azotadas por la sequía y el hambre, que también afectan las cosechas de Kenya y Etiopía, entre otros estados del área.

“Si no actuamos ahora, la hambruna se extenderá a las ocho regiones del sur de Somalia en (los próximos) dos meses, por las malas cosechas y los brotes de enfermedades infecciosas”, dijo el coordinador humanitario de la ONU en Somalia Mark Bowden.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) alertó a la comunidad internacional para que incremente su asistencia a estas zonas donde habitan unos 12 millones de seres humanos.

Esa agencia de la ONU pidió alrededor de 70 millones de dólares para financiar programas de ayuda en Somalia y 50 millones para similares en Etiopía, Kenya, Yibuti y Uganda. Más de dos personas -por cada 10 mil- mueren a diario en esa nación en guerra desde 1991 y se estima que alrededor del 30 por ciento de los niños están desnutridos.

El llamado de alerta por hambruna ocurre en medio de un conflicto armado entre el Gobierno Federal de Transición (GFT) y sus aliados, y la organización radical Al Chabaab, que controla las zonas del sur, donde se encuentran Bakool y Bajo Shabel.