La prensa da cuenta sobre la aparición de un grupo que se desencanta del MAS y que, sin superar los fundamentos originales del llamado “proceso de cambio”, aparecen criticando al gobierno por no haber cumplido o, peor aún, por haber traicionado el objetivo de la “transformación estructural del país” que se había fijado el MAS como programa de gobierno. Este grupo está conformado por elementos que inicialmente pretendieron dar contenido ideológico al “instrumento político”, muchos de ellos jugaron un papel protagónico en la Asamblea Constituyente y otros pasaron por puestos importantes en el aparato estatal.

El punto de arranque de sus críticas gira en torno al fracaso de la llamada nacionalización de los hidrocarburos; al vuelco radical que da el gobierno en la política de la tierra que inicialmente planteó la conservación y potenciamiento de las formas de propiedad comunal y que , ahora, se ha convertido en refugio de los pequeños propietarios , de los loteadores y de los comerciantes de los predios agrarios; al vuelco que se da en la política de protección de la “madre Tierra” a una francamente “desarrollista y pro capitalista” con referencia a la explotación de los recursos naturales y a la legalización de los de los transgénicos en el país, etc.

Plantan la necesidad del retorno a los fundamentos primigenios del “proceso de cambio”. Unos todavía ven la posibilidad de reconducir al MAS librándolo de sus desvaríos pro capitalistas alentados por García Linera y su entorno de tecnócratas incrustado en el gobierno; la solución para éstos es dar un golpe de timón para expulsar a los “revisionistas” apoyados en el sector indígenista encabezado por Choquehuanca; los otros sostienen que el abandono de los principios ya no tiene retorno y lo que corresponde es organizar otro “instrumento político” alternativo para retomar las bandera originales del proceso iniciado en el 2006. En la última reunión realizada en Cochabamba, ambas tendencias no han podido ponerse de acuerdo. Entre ellos también existen tendencias anarquistas que reniegan abiertamente contra la posibilidad de organizarse en partido político y que sostienen la necesidad de apoyarse en las acciones instintivas y espontáneas de las masas inconformes que rompen con la férula masista.

¿Cuáles son las limitaciones políticas de estos rebeldes?

Primero, no logran explicarse las verdaderas causas del vuelco derechista y pro capitalista del MAS. Al respecto, el POR ha sostenido desde el principio que el “instrumento político” se asienta en los sectores campesinos pequeños propietarios –cuyo núcleo central son los cocaleros- y que por esta razón no podrá romper con la propiedad privada en todas sus formas (grande y pequeña) y está condenado a desarrollar una política burguesa y a capitular frente al imperialismo chocando frontalmente con los explotados del país. La aprobación de la nueva Constitución Política que plantea la coexistencia armónica y complementaria de las formas de propiedad privada, la propiedad comunal y estatal confirma nuestro análisis.

Segundo, no supera el equívoco teórico de que, en el marco del capitalismo, se puede todavía esperar un generoso desarrollo de las fuerzas productivas permitiendo a Bolivia convertirse en un país industrializado y moderno, en una relación complementaria con el imperialismo. Este es el fundamento teórico del ALBA que sostiene la posibilidad de un comercio solidario y que son posibles las relaciones económicas y diplomáticas con el imperialismo de igual a igual, en un marco de mutuo respeto.

Estas son las razones de por qué el grupo “rebelde” está condenado al fracaso, no tiene ninguna posibilidad de que pueda destetarse de la política reaccionaria del MAS porque no parte de una superación autocrítica de sus limitaciones políticas. Muchos de ellos se perderán creando teorías subjetivistas y otros retornarán al regazo masista apremiados por sus necesidades materiales.

* Dirigente de la Unión Revolucionaria de Maestros del Partido Obrero Revolucionario (URMA-POR).