La Habana (PL).- Millones de personas en el mundo que subsisten gracias a la ayuda de sus familiares trabajadores en el extranjero vieron mermar sus finanzas domésticas desde el inicio de la actual crisis económica global, la cual provocó una caída en picada de las remesas. Según datos del Banco Mundial, en los últimos cuatro años esas ayudas disminuyeron en más de 30 mil millones de dólares.

El impacto no se hizo esperar: a nivel mundial un millón 300 mil hogares dejaron de recibir las remesas, mientras otra cantidad similar recibió 10 por ciento menos, explicó a Prensa Latina el especialista del Centro de Investigaciones sobre Política Internacional Yoslán Silverio González.

De un total de 385 mil millones de dólares en 2007 (cifra mayor registrada), las transferencias de dinero enviadas por los trabajadores inmigrantes a sus parientes residentes en los países de origen, cayeron a 352 mil millones el pasado año. El punto más bajo del período ocurrió en 2009, momento en que las remesas descendieron a 307 mil millones de dólares, subrayó el especialista de la entidad perteneciente al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Estadísticamente, el 40 por ciento de los migrantes envía menos dinero ahora que en etapas previas a la crisis inmobiliaria iniciada en Estados Unidos en 2007, la cual envolvió al mercado financiero globalizado y a la economía real, extendiendo sus efectos a escala mundial.

La debacle económica, financiera, energética y agroalimentaria, provocó, entre otros males, un aumento del desempleo, golpeando de manera particular a los inmigrantes. Un reciente estudio realizado de conjunto por la Organización de Estados Americanos, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, aseguró que la crisis de Estados Unidos y Europa afecta más a los trabajadores inmigrantes de esas regiones.

El primer Informe de Migraciones Internacionales en las Américas, precisó así que la tasa de desempleo de los migrantes latinoamericanos y caribeños en Estados Unidos y en el Viejo Continente creció de 5,3 por ciento en 2006, a 13,8 en 2009. La crisis los golpea más, enfatizó el documento, porque con frecuencia laboran en sectores “más dependientes de la variación cíclica” como la construcción y la industria de la alimentación. Además suelen tener menor antigüedad y son más susceptibles de despidos. Estos han sufrido el aumento descontrolado de los precios de la gasolina, la vivienda, los alimentos básicos y, en sentido opuesto, la merma de los salarios.

América Latina entre los mayores receptores

Entre los territorios del mundo subdesarrollado que captaron mayor cantidad de remesas en 2010, América Latina ocupó el tercer lugar con 69 mil millones de dólares. Le antecedieron el Este de Asia y el Pacífico (106 mil millones) y el Sur de Asia (92 mil millones).

México lidera la lista de países latinoamericanos receptores de este tipo de ayuda que constituye la segunda fuente de divisas del país, después de la exportación de petróleo. Cada mes entre cinco y seis millones de hogares mexicanos reciben dinero de sus familiares, fundamentalmente residentes en Estados Unidos, donde se calcula viven unos 11 millones 80 mil personas nativas de esa nación americana.

Entre 2008 y 2009 las remesas tuvieron allí un comportamiento negativo, atribuido por el Banco Central a la desaceleración de la economía estadounidense, la cual contrajo el empleo en el sector de la construcción, donde trabaja buena parte de los mexicanos. Los ingresos por esta vía contuvieron la caída en 2010, pero no lograron rebasar los montos registrados antes de la crisis (más de 26 mil millones).

A pesar de ello, México se ubicó en el tercer lugar mundial de receptores de remesas, con más de 22 mil millones de dólares anuales y, según pronósticos, en 2011 la cifra continuará en ascenso y podría incrementarse en 5,3 por ciento. Incluso prevén un avance de 9,8 puntos porcentuales en 2012, aunque sin alcanzar los montos de la etapa precrisis. No obstante se plantea que el tipo de cambio, la inflación y el cobro de las comisiones afectarán a las familias receptoras.

Estas tienen un panorama incierto, producto del elevado nivel de desempleo que enfrentan los mexicanos en Estados Unidos, dijo recientemente el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados de México. Destacó que durante la crisis de 2008 y 2009, la tasa de desempleo de los mexicanos fue de 12,2 por ciento. Sin embargo, a pesar de algunos “vestigios de recuperación”, en el primer trimestre de 2011, ese índice fue superior a 13 puntos porcentuales.

“En consecuencia, el panorama poco positivo para el envío de remesas a nuestro país, la pérdida en la calidad del empleo y los salarios de la economía mexicana, son factores que vulneran el bienestar de las familias receptoras y las margina”, detallaron los especialistas. Hasta el pasado mes de mayo, las remesas familiares contabilizaron nueve mil 140 millones de dólares, un incremento de 4,26 por ciento, a tasa anual.

En el análisis Perspectivas inciertas para el envío de remesas y las familias mexicanas, el Centro concluyó que en el primer trimestre del año las remesas enviadas a México perdieron su poder de compra al ser afectadas por la inflación y la apreciación del peso frente al dólar. “El escenario futuro del envío de recursos resulta preocupante debido a las expectativas poco favorables para nuestros migrantes, particularmente, por las condiciones del mercado laboral estadounidense que continúan débiles”, concluyó.

Proyecciones para la región

En sentido general, para América Latina y el Caribe las proyecciones indican que en el transcurso de este año las transferencias de dinero descenderán hasta 62 mil millones de dólares, y para el venidero volverán a la cifra del 2010. Por tanto no se avizoran aumentos.

Aseguran los expertos que el envío de remesas constituye una importante fuente de ingresos para quienes las reciben, incluso en algunos países llega a alcanzar uno de los primeros lugares dentro del Producto Interno Bruto. Sin embargo, alertó el investigador cubano Silverio González, está causando un nuevo tipo de subordinación económica originado por la dependencia de estas fuentes de divisas.

La afirmación de que tales remisiones monetarias contribuyen al desarrollo de los países receptores, aseveró, no deja ver en realidad que la mayor parte de la ganancia generada por el trabajador inmigrante se queda en el lugar donde este labora. Lo que llega a manos de sus familiares, acotó, es apenas una pequeña parte de lo que logran ahorrar y mandar luego de satisfacer sus necesidades básicas.

Según estimaciones del Banco Mundial, tras la recuperación económica prevista por algunos expertos, las remesas de manera global tendrán un alza en 2011 y 2012, posiblemente hasta superar los 370 mil millones, cifra aún por debajo de la existente en la etapa previa al inicio de la crisis.