La Habana (PL).- Las leyes migratorias aprobadas en los últimos meses en tres estados de Estados Unidos son crueles y racistas, violan la Constitución, afectan la economía y a las comunidades y familias de inmigrantes, destacó el diario New York Times. Sólo entre uno y dos por ciento de las noticias en los espacios nacionales se refieren a temas latinos y, de ellos, el 80 por ciento se relaciona con los indocumentados y el crimen.

En un amplio editorial, el diario New York Times expresa que los nuevos esquemas racistas aprobados por los parlamentos estatales de Georgia, Alabama y Carolina del Sur son aún “más repulsivos” que los intentos recalcitrantes de los racistas en Arizona. “Estas leyes varían en sus detalles pero comparten una estrategia común: hacer imposible que las personas indocumentadas puedan vivir sin miedo”, destaca el editorial del diario neoyorquino.

El periódico opinó que la creación de estas nuevas leyes estatales es fomentada por la inacción del Congreso ante este tema y por la apatía de los dos principales partidos tradicionales en Estados Unidos. Explicó además que las nuevas legislaciones dan demasiado poder a los oficiales de la policía, que no tienen conocimientos sobre temas migratorios, además de que fuerzan a las escuelas y negocios privados a revisar la condición legal de sus empleados y estudiantes.

Varias organizaciones defensoras de los inmigrantes apuntan que tampoco existe entusiasmo en las altas esferas gubernamentales por reconocer y aprobar una nueva ley federal que reconozca el tratamiento humanitario que merecen estas personas en los cruces fronterizos, en el lugar de empleo o de estudio.

Esta creciente xenofobia aumenta el peligro de nuevos arrestos y hostigamientos contra la población hispana, así como a que se reprima por solamente aplicar un perfil delictivo de tipo racial. Esto afecta no sólo a los indocumentados, sino que también se puede utilizar contra cualquier otra persona que pueda coincidir con la imagen que tiene la policía de un inmigrante indocumentado”, anotó The New York Times.

El diario estableció además que una vez que las leyes fueran implementadas en el sector de la agricultura no habría nadie “que cosechara las cebollas, los duraznos y el algodón”, como ya sucede en algunas partes del estado de Georgia.

Hace pocos meses se llegó al colmo de la ridiculez cuando el ex candidato presidencial republicano, John McCain, acusó a los indocumentados de provocar los incendios forestales accidentales ocasionados por la sequía en Arizona, destaca la periodista del American Voice Maribel Hastings.

Varios medios estadounidenses urgen al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a que “luche con más fuerza” contra estas leyes discriminatorias estatales. Hasta ahora el Departamento de Justicia sólo presentó una demanda en la Corte Suprema contra Arizona, en tanto permanece inmutable con lo que sucede en otros estados, según la misma periodista.

Hasta hoy, el discurso del Presidente, quien ya está en campaña para las presidenciales del año entrante, es una repetición de argumentos de por qué hay que hacer algo y de excusas de por qué no se ha hecho, consideran varios de los dirigentes de los grupos de indocumentados.

Grupos pro inmigrantes y activistas estadounidenses presentaron un reporte contrario al proyecto de ley, que obligaría a usar el programa E-Verify para chequear el estatus migratorio de los empleados con una base de datos gubernamental.

El informe presentado por el Foro Nacional de Inmigración (NIF) ataca uno de los ángulos sensibles de esa iniciativa: sus efectos en negocios y empresas a lo largo de Estados Unidos, reseña el diario californiano La Opinión. “Aprobar una legislación como esta, a nivel estadual o nacional, expandirá enormemente la intromisión de la burocracia gubernamental”, señala el texto titulado “Los estados enfrentan una carga económica con E-Verify”.

Según el análisis del NIF, la industria de la agricultura sería la más afectada con la medida y “crearía una escasez artificial de trabajo, reduciría drásticamente la producción y generaría una elevación en los precios de productos agrícolas”. “La industria láctea ha estimado que la pérdida de 50 por ciento de los trabajadores inmigrantes” provocaría cerrar “cuatro mil 532 granjas y eliminaría 133 mil empleos en el país y aumentaría los precios minoristas en 61 por ciento”, subraya el reporte.

Desde 2006 hasta la fecha, 18 estados de la Unión han impulsado iniciativas para hacer obligatorio el empleo de E-Verify. El suroccidental territorio de Arizona lo consiguió luego de que la Corte Suprema de Justicia ratificara la validez de la propuesta recientemente, mientras el territorio sureño de Georgia aprobó una legislación similar que comenzará a aplicarse este mes.

Las autoridades de Arizona construirán otro muro antiinmigrante a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, por lo que preparan el lanzamiento de un sitio en Internet para recaudar fondos. El próximo 20 de julio está prevista la presentación de la nueva página electrónica a través de la cual se recepcionará el dinero, en correspondencia con una legislación aprobada en abril.

Según lo acordado por los legisladores, Arizona dispondrá así de los donativos y la mano de obra de presos para levantar la barda adicional en algunas partes de la línea limítrofe, en particular sobre propiedad privada y del gobierno estatal. El senador estatal Steve Smith, republicano y patrocinador de la iniciativa de ley, dijo que como el “gobierno federal no lo hará (el muro) y porque el Estado no tiene el dinero para hacerlo”, ellos tomaron la delantera.

Smith explicó que el sitio de Internet arrancará el 20 de julio, porque es la fecha en que deben entrar en vigor la mayoría de las leyes aprobadas durante la sesión regular de 2011 de la Legislatura de Arizona. Ese es uno de los estados de la Unión que ha promovido las medidas más estrictas respecto a los indocumentados. En abril de 2010 la gobernadora, Jan Brewer, firmó la polémica ley SB 1070 que criminaliza la inmigración ilegal.

Latinos en EE.UU.

Un análisis de la compleja y difícil realidad del emigrante marcó las sesiones del recién finalizado Coloquio Internacional Identidades Culturales y presencia latina en Estados Unidos, organizado por Casa de las Américas. Desde una perspectiva histórica y contemporánea, especialistas de las letras, el arte y las ciencias sociales mostraron lo común de esos grupos poblacionales y la manera en que preservan y transforman su identidad cultural en una sociedad que los margina, pese a sumar 50 millones.

El director del Programa de Casa para esta temática, Antonio Aja, se refirió al proceso negociador que, en términos de identidad, emprenden las personas durante los movimientos migratorios, un fenómeno cada vez más complejo y creciente que vincula a los países de origen con los receptores.

Dolorosas y enriquecedoras experiencias ofrecieron las panelistas Yrene Santos, Juana Ramos y Margarita Drago, del York Collage de la City University of New York. La nostalgia por su patria y los recuerdos personales de estas tres mujeres propician, a través de sus obras, una mirada múltiple a la compleja realidad de los inmigrantes.

Es el caso de la salvadoreña Ramos, a quien el exilio político de su familia la obligó a emigrar. Su inquietud por escribir nació de la necesidad de reflexionar sobre el pasado y el presente de su país y Latinoamérica, en la sociedad que le tocó vivir, pero que no siente suya.

Agregó que el destierro signó la nostalgia, el desamparo y el desarraigo de su obra, en cuya fase creativa no hay cabida para el inglés porque es la manera de resistirse ante un país que dejó una amarga huella en el destino de El Salvador “y porque en español encuentro mi hogar”.

Particular interés tuvo el impacto y reconocimiento, entre los migrantes residentes en Nueva York, el Latino Artists Round Table, un proyecto creado en 1999 con el objetivo de promover la cultura de esa comunidad, que se debate entre pasado, presente y utopías.

En ese afán de romper los estereotipos que imponen los grandes medios de comunicación se inserta Gente y Cultura, un programa televisivo de resistencia, producido por el cubanoamericano Mario Picayo, director de la editorial Campana, que llega a más de un millón de personas en la nación norteña.

Sobre este fenómeno recalcó que sólo entre el uno y dos por ciento de las noticias en los espacios nacionales son de temas latinos y, de ellos, el 80 por ciento se relaciona con los indocumentados y el crimen. El resto se asocia a la farándula, los deportes y en última instancia a Cuba y Venezuela, en el caso de la política.

Otro momento importante del Coloquio fue el referido a la producción teatral, tema que abordó Dinorah Coronado a través de Repertorio Español, la compañía de mayor prestigio en Nueva York, en tanto promueve la dramaturgia escrita en español desde los clásicos hasta autores más contemporáneos como los cubanos Nicolás Dorr y Abelardo Estorino.

Sobre el concepto de identidad en la frontera habló Ofelia López, de la Universidad mexicana de Guanajuato, quien en su intervención se apoyó en los pachucos, término acuñado por el Premio Nobel de Literatura Octavio Paz, para identificar un fenómeno que sintetiza la hibridez en la línea divisoria entre las culturas mexicanas y estadounidense.

En ese híbrido, Paz construye un ser culturalmente fracturado “en continua oposición a México y Estados Unidos”, pues se trata de jóvenes que viven en ciudades sureñas del país vecino, y se resisten a volver a su origen y aceptarse como norteamericanos, indicó la académica.

Ese dilema de “identidades en el borde” fue tratado también por Nahela Hechavarría, especialista de Artes Plásticas de Casa de las Américas, a través de un estudio de la fotografía mexicana, en el que la transnacionalidad resulta una constante.

¿Quién soy, de dónde vengo, por qué estoy aquí, son las preguntas más frecuentes que a menudo se realizan los latinos en medio de fuertes contradicciones por encontrar su verdadera identidad, y motivaciones que satisfagan la irremediable necesidad de emigrar.

* Periodistas de la Redacción central de Prensa Latina.