El 12 de julio el oro cerró al alza en Nueva York por sexta sesión consecutiva, alcanzando una cotización histórica de 1.562,3 dólares la onza. El 14 de julio, la onza subió a 1.589,3, marcando su tercer récord consecutivo en la semana.

En la jornada del 12 de julio, los contratos del metal dorado de vencimiento en agosto se situaron en su nivel más alto de todos los tiempos, 13,1 dólares más que el 2 de mayo, cuando cerró a 1.557,1 dólares la onza. El jueves se registraron contrataciones de hasta 1.594,9 dólares la onza en Nueva York, mientras que en el mercado de Londres el lingote también alcanzó un récord el jueves, al cotizarse a 1.592,50 dólares.

El avance de la cotización se explica por la función del metal como inversión refugio ante la incertidumbre generada por la crisis de la deuda en la Eurozona y por la posible insolvencia financiera de Italia, cuya deuda pública sobrepasa el 120 por ciento de su PIB.

Operadores del mercado explicaron que la escalada del precio ocurre luego de que la Reserva Federal de Estados Unidos advirtiera sobre la necesidad de elevar el límite de débito del país para evitar la cesación de pagos. El temor que suscita entre los inversores la posibilidad de que la mayor potencia mundial entre en suspensión de pagos motivó la búsqueda del oro como refugio.

Algunos expertos estiman que en su carrera alcista la onza del metal dorado podría trepar hasta los dos mil dólares.

Con información de Prensa Latina.