El nacimiento sigue siendo un lujo en la mayoría de los países en vías de desarrollo: mil mujeres y más de siete mil niños mueren cada día por complicaciones durante el parto, que podrían ser facilmente evitables si para ayudar al nacimiento hubiese una partera. Pero no es así para 50 millones de mujeres en el mundo, de las cuales dos millones dan a luz en total solitud. Según la clasificación hecha en la última relación de la Asociación Internacional “Save the Children”, Noruega es el país dónde las mamás y los niños que nacen tienen toda clase de asistencia mientras que Afganistan ocupa el último lugar. Estos son algunos datos que dan la medida de las abismales distancias que aún separan los países industrializados de los países subdesarrollados.

En esta relación anual, “Save the Children” ha hecho también un análisis detallado sobre las madres “teen ager”, es decir las jóvenes adolescentes. Estudiando estos datos, el panorama es desalentador, porque de un año a otro, sobretodo en algunos países como Nigeria, Chad, Eritrea, Sudan, Afganistan, Yemen la experiencia de la maternidad entre las adolescentes es nula y en muchos casos es mortal para el recién nacido. A estos países hay que añadir Guinea Bissau, República Centro Africana, Mali y República Democrática del Congo dónde el nivel de salud materna-infantil y las condiciones de la madre y del niño son las peores del mundo.

El número de las mamás-adolescentes es constante en los últimos años pero este fenómeno no puede ser ignorado porque las adolescentes son doblemente vulnerables ya que pasan de un momento extremamente delicado a la experiencia de la maternidad. El resultado es que se sienten impreparadas e inadecuadas a nivel emotivo, social y económico. Muchas veces al embarazo precoz se añade el cuadro problemático sea de la jóven como de su familia de origen.

Tambièn la revista científica “The Lancet” ha hecho un estudio sobre la mortalidad neonatal. Cada día, 7.200 niños mueren en el mundo, poco después de haber visto la luz. En el 2009 han muerto 2,6 millones de niños durante el primer año de vida, sobretodo en países de bajos ingresos. “The Lancet” ha identificado las causas principales de este tipo de mortalidad que son cinco: complicaciones durante el parto, infecciones maternas durante el embarazo, trastornos de la madre (sobretodo hipertención y diabetis), restricción del crecimiento fetal y anomalías congénitas.

Según un análisis de la Organización Mundial de la Sanidad (OMS), adoptando algunas medidas de prevención sobre las madres, se podrían salvar más de un millón de recién nacidos al año. Casi la mitad de las muertes se deben a falta de asistencia calificada y dos tercios se verifican en zonas rurales donde el personal obstétrico y los médicos son insuficientes.

En los países desarrollados, cada parto se realiza en presencia de personal calificado mientras que en los subdesarrollados esto sucede sólo en el 16% de los casos. En los países desarrollados una mujer tiene una vida media de 83 años, el 87% usan contraceptivos y 1 de 175 pierde su niño antes que cumpla 5 años. En el extremo opuesto, tienen una vida media de 45 años, menos del 16% hace recurso a la contracepción y un niño de cada cinco muere antes de llegar a los cinco años.

“Save the Children” ha lanzado una campaña admirable: “Every One”, es decir, “Seamos todas mamás”, para financiar soluciones a bajo costo, simples y experimentales que puedan garantizar la salud de las madres antes del parto, durante el parto y después del parto y para reducir de este modo la mortalidad materna e infantil tanto en el nacimiento como en los primeros meses y años de vida del niño.