(Alberto Nájar BBC/PL).- En pueblos de Oaxaca y Guerrero, al sureste de México, sólo los hombres tienen derecho a participar en asambleas comunitarias, y en otros casos las mujeres pueden asistir pero sin derecho a voto. La población femenina mundial sufre las mayores injusticias, violencia y desigualdad en comparación con la masculina tanto en el trabajo como en el hogar, advierte un nuevo informe de Naciones Unidas.

Recientemente una comunidad de la etnia mixe en Oaxaca se rebeló contra dos mujeres que fueron electas a un cargo de gobierno. “¡En este pueblo mandamos los hombres!”, fue el grito que unió a la multitud que encarceló durante dos días a las indígenas. La frase resume una parte de la vida cotidiana en México.

Es el siglo XXI pero en muchas comunidades indígenas, pueblos mestizos y hasta partidos políticos es difícil que las mujeres ocupen cargos de autoridad. Existen lugares donde los hombres deciden quién ocupará los puestos de autoridad, explica a BBC Mundo Elizabeth Sánchez, del Instituto de la Mujer Oaxaqueña. “Hay municipios donde las mujeres no participan en asambleas pero tienen cargos, aunque éstos son definidos por los hombres. Ellos deciden en qué lugar van”, explica.

En mayo pasado la agente municipal Elia Castañeda y su equipo fueron destituidos por una asamblea comunitaria, con el argumento de que allí sólo podían gobernar los hombres. Un grupo de vecinos encarceló a la tesorera Evitelia Pacheco a quien acusaron de no rendir cuentas sobre el dinero de la agencia municipal, algo que después se demostró que era falso.

Otros casos similares ocurrieron en los municipios de Ejutla de Crespo y San Juan Lalana, así como la agencia Paraíso de San Juan Cotzocón. “Hay municipios donde las mujeres no participan en asambleas pero tienen cargos, aunque éstos son definidos por los hombres. Ellos deciden en qué lugar van”: Elizabeth Sánchez, Instituto de la Mujer Oaxaqueña.

Las mujeres a quienes se impidió ejercer el cargo al que fueron electas viven fuera de sus comunidades para evitar agresiones. Hasta ahora el gobierno de Oaxaca es poco lo que ha logrado hacer, pues la ley de usos y costumbres que rige en el estado obliga a las autoridades a respetar la forma de autogobierno en las comunidades, explica Elizabeth Sánchez.

De los 500 municipios que hay en el estado 418 tienen este régimen de gobierno, y en 48 de éstos las mujeres no tienen derecho a votar, ser electas para cargos de autoridad ni tampoco pueden asistir a asambleas comunitarias. “Estamos difundiendo los derechos que tienen las mujeres según las leyes”, explica la funcionaria. “Pero es muy difícil cambiar la cultura de los hombres en esos lugares”.

“Juanitas”

Pero lo que sucede en las comunidades indígenas de Oaxaca, Guerrero y algunas de Chiapas, en el sureste, es un reflejo de la situación de muchas mujeres mexicanas, afirma Margarita Dalton, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas).

La mayoría de los cargos públicos en el país son ocupados por hombres, mientras que en sólo 129 de los 500 diputados federales son mujeres. Algunas diputadas que ganaron su elección tuvieron que dejar su curul por orden del partido que las postuló, para que sus suplentes varones ocuparan el cargo.

En México se les conoce como “las juanitas” en referencia a Rafael Acosta, Juanito, delegado de Iztapalapa, Ciudad de México, que sufrió lo mismo en 2009. Pero el problema no es sólo en la política. Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal) las mexicanas dedican un promedio de 76,3 horas semanales a trabajar, contra 58,4 de los hombres. En contraste, las mujeres reciben un salario hasta 40% menor.

Así, la desigualdad existe no sólo en comunidades regidas por sus usos y costumbres, insiste la investigadora Dalton. “Hay una mala costumbre de estigmatizar a las comunidades indígenas, pero en algunos pueblos mestizos no se permite que las mujeres lleguen al poder”, dice en conversación con BBC Mundo.

Por lo pronto, en México hay cada vez más organizaciones de mujeres que promueven la defensa y promoción de sus derechos, especialmente en comunidades indígenas.

Mujeres sufren mayores injusticias

El reporte Progreso de las mujeres en el mundo: en busca de la justicia, preparado por ONU-Mujeres, reconoce que pese a los avances registrados en las últimas décadas en algunos países, de forma general las féminas siguen siendo las menos favorecidas.

La investigación subrayó además que 603 millones de integrantes de ese grupo poblacional viven aún en regiones donde las agresiones dentro del hogar no son consideradas un delito. No obstante existir en 139 países y territorios la garantía constitucional de igualdad de género y que la violencia doméstica sea catalogada de ilegal en 125 naciones, todavía se cometen muchas violaciones.

Sostiene ONU-Mujeres que globalmente, 53 por ciento de las féminas, 600 millones en total, tienen trabajos vulnerables, que incluyen el auto empleo y las labores no remuneradas que en ocasiones no ofrecen protección social, lo que constituye una forma de discriminación. Mientras criticó que apenas 30 por ciento de las mujeres tienen un lugar en sus parlamentos nacionales.

El organismo internacional convocó a todos los gobiernos para que promuevan la igualdad género y que las mujeres sean reconocidas como verdaderamente iguales a los hombres en la esfera pública y privada.

Michele Bachelet, secretaria general Adjunta de Naciones Unidas y directora Ejecutiva de ONU-Mujeres, consideró que “con la mitad de la población mundial en juego, las conclusiones de este informe son una poderosa llamada para actuar”.

Las bases para la justicia han sido puestas: en 1911, tan solo dos países en el mundo permitían a las mujeres votar, ahora ese derecho es virtualmente universal, puntualizó la también ex presidenta de Chile.