Asunción y La Habana (PL).- El Mercado Común del Sur (Mercosur) celebró en Paraguay la XLI Cumbre bajo la impronta de seguir avanzando en la integración, un proceso iniciado hace 20 años no exento de contradicciones, vicisitudes, logros y defectos. Por otro lado, el 30 de junio se inauguró la trigésimo segunda Cumbre de Jefes de Estado de la Comunidad de Naciones del Caribe (CARICOM). El Salvador asumió la presidencia pro témpore del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) hasta el 31 de diciembre. 

Estas dos décadas transcurridas sirvió a los mandatarios miembros del Mercosur: Dilma Rousseff (Brasil), José Mujica (Uruguay) y Fernando Lugo (Paraguay), y al asociado Rafael Correa (Ecuador), para reflexionar sobre los avances y cuánto falta aún por recorrer en un mundo cada vez más complejo en todos los ámbitos. El cuarto integrante pleno del esquema, Argentina, no concurrió a la cita por encontrarse su presidenta, Cristina Fernández, bajo prescripción médica.

También asistieron al cónclave cancilleres, ministros de Economía-Hacienda e Industria y Comercio, Presidentes de Bancos Centrales de los Estados partes y asociados, y representantes de organismos internacionales. Entre los invitados especiales estuvieron los titulares de Relaciones Exteriores de Japón Takeaki Matsumoto y Patricia Espinosa de México.

Previa a la Cumbre sesionó la reunión del Consejo del Mercado Común (CMC) donde fueron perfilados los documentos que aprobaron los dignatarios. El CMC aprobó, entre otras, la libertad de tránsito de mercaderías en el Mercosur y la creación de un grupo de alto nivel para supervisar la eliminación del Doble Cobro y Distribución de la Renta Aduanera.

La primera de estas decisiones permitirá que las mercaderías y los medios de transporte terrestre y fluvial de los Estados partes del bloque “gozarán de libertad de tránsito dentro de los territorios” de los demás países. Esta iniciativa fue impulsada por Paraguay durante la presidencia pro témpore, que entregó a Uruguay al finalizar la reunión, y tiene por objetivo garantizar el libre flujo del comercio internacional por las vías de desplazamiento en el espacio comunitario.

Los ministros de Industria del Mercosur coincidieron en fortalecer las pequeñas y medianas empresas para aumentar el valor agregado de su comercialización extra bloque. Acordaron impulsar las pequeñas industrias mediante el Fondo para la Convergencia Estructural de la entidad (Focem).

Veinte años de avances y retrocesos

Los discursos de los presidentes estuvieron centrados en reconocer la vitalidad del Mercosur, en tanto mecanismo de integración, que ha dejado atrás sus orígenes iniciales de constituirse sólo en mercado común. Son 20 años de acumulación, experiencias y avances, “pero también tenemos retrocesos”, afirmó Lugo en el discurso inaugural.

La persistencia de las profundas asimetrías -enfatizó- no han podido ser superadas plenamente en ese período de vida institucional. El gobernante paraguayo significó que las dos décadas transcurridas llaman a una pausa para reflexionar “sobre el presente y el futuro de nuestro proceso de integración”. Recordó que los pilares en que se fundó el bloque de integración en 1991 están insertos en el artículo uno del Tratado de Asunción, referidos a la libre circulación de bienes y mercaderías, la cual, opinó, “no se agota en su aspecto comercial”.

El mandatario consideró que el libre acceso a los mercados de los países miembros tiene una significación política y solidaridad profundas, al ser el signo de la democratización de las relaciones comerciales y económicas entre los Estados partes. Garantizar el libre acceso a los mercados es garantizar el fortalecimiento de nuestro bloque de integración y las trabas y obstáculos “no harán más que retardar el clamor de nuestros pueblos por un desarrollo social y por una integración en la solidaridad”.

Lugo hizo un llamado a avanzar decididamente hacia la eliminación de los problemas históricos de asimetrías y desigualdades de desarrollo en el interior del Mercosur. Mujica manifestó que circularán tal vez con libertad las mercaderías y los hombres por el Mercosur, “si previamente circulan por nuestras cabezas las ideas con libertad”. Ello significa, añadió, interpretar con clave parecida a la época y el mundo que nos toca vivir y, sobre todo, a dónde vamos.

El dignatario uruguayo remarcó que en ese mundo que está por venir “sobrevivirán los fuertes, y la ley de ser fuertes, para los pequeños, es juntarse”. Destacó que el mensaje del Mercosur es la unificación de América del Sur en el marco de su economía y en su autodefensa. Al referirse al Mercosur dijo que en realidad no es una meta, sino un medio para intentar irnos juntando los latinoamericanos en derredor, pero para poder llegar bien, señaló, “debemos de procurar y andar lo más juntos que se pueda”.

Este esquema de integración -agregó- ha de ser una invitación a seguir sumando y sumando, a la par que abogó por la incorporación de Venezuela “lo más pronto” al bloque, “porque es una de las maneras de enfrentar las asimetrías”. “Brasil no tiene la culpa de ser tan grande, ni nosotros tenemos la culpa de ser tan chicos. Y a llorar y a quejarse al cuartito, esto se arregla multiplicando los actores”, aseguró.

La presidenta brasileña mencionó una serie de logros alcanzados en los 20 años como la consolidación de la democracia, la cual dijo, “todavía es imperfecta”. Recordó que tan sólo en el 2010 fue aprobado el Código Aduanero, se lanzó el acuerdo de inversión y creó el protocolo de Contrataciones Públicas, además de avanzarse en el crecimiento científico y tecnológico, como base para la tecnología del conocimiento.

Rousseff afirmó que los 20 años del Mercosur son ejemplo de que se puede avanzar, integrados, “pero se precisa promover más la integración en las cadenas productivas de mediano y gran porte, que abre posibilidades de negociar y ampliar el mercado”. En ese sentido propuso invertir e integrar la región en sectores estratégicos como energía, petróleo e industria automotriz, comenzando por la tecnología e innovaciones. Hizo un llamado, igualmente, a estimular al bloque para el crecimiento y desarrollo con la generación de empleos, avanzar en venta y colocación de productos, e instó a aprovechar el momento excepcional de desarrollo de la región.

El ecuatoriano Rafael Correa, en tanto, propuso construir en América Latina procesos de integración que hagan frente a “los abusos del capital”. Pidió terminar con la autonomía de los bancos centrales, al constituirse en esquemas montados para mantener el orden vigente. Calificó de absurdo que nuestros países tengan que colocar sus reservas monetarias en bancos de países desarrollados percibiendo intereses del uno por ciento, los cuales terminan prestando esos propios dineros, a tasas del cinco al siete por ciento.

Documentos finales

El presidente de Uruguay José Mujica asumió la presidencia pro témpore del Mercosur por espacio de seis meses. En el texto final los presidentes de los Estados partes del Mercosur y países asociados reafirmaron el compromiso de profundizar ese esquema de integración en sus dimensiones política, económica, productiva, social, educativa, cultural y ciudadana.

Los dignatarios reiteraron, además, el compromiso con los valores, instituciones democráticas y con el Estado de Derecho, y subrayaron la no injerencia en los asuntos internos. Destacaron que el proceso de integración, en el área política, permitió “fortalecer los lazos históricos y culturales, coordinar iniciativas conjuntas en el campo regional e internacional, así como avanzar en el diseño de políticas públicas regionales”.

Asimismo coincidieron en que la consolidación del Mercosur contribuirá a alcanzar un desarrollo integral, erradicar la pobreza y asegurar la conformación de sociedades más justas, inclusivas y equitativas. Manifestaron el respaldo al avance de la integración energética regional, así como a la plena potestad de los Estados de disponer libremente de sus recursos energéticos.

Lamentaron que Estados Unidos decidiera imponer sanciones de carácter unilateral que afectan a la industria petrolera venezolana y observaron con preocupación que las mismas pueden tener un impacto económico y social negativo para ese país. El documento subrayó que la adopción de medidas unilaterales no resulta compatible con lo resuelto por las Naciones Unidas, y llamaron a solucionar “cuanto antes” viejas disputas de soberanía, entre ellas la de Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas.

También se congratularon por la entrada en vigor del Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, el 11 de marzo pasado, al ser ratificado por Uruguay. En otro documento divulgado, los gobernantes rechazaron las lamentables declaraciones del Ministro de Defensa británico, respecto a la disposición de aviones de combate y poder naval en la zona de las Islas Malvinas.

Afirmaron que con declaraciones “de este tenor” el Reino Unido de Gran Bretaña continúa desoyendo los llamados de la comunidad internacional para resolver la disputa de soberanía”. Los Estados partes del Mercosur y países asociados reiteraron su respaldo a “los legítimos e imprescriptibles derechos” de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Paralela a la reunión de Presidentes sesionó la IX Cumbre Social del Mercosur con la participación de organizaciones y activistas sociales, campesinos, indígenas y comunitarios. Al inaugurar este encuentro popular, el ministro paraguayo de Relaciones Exteriores, Jorge Lara, destacó el momento histórico que vive América Latina y, especialmente la región, con los movimientos sociales como protagonistas de los grandes cambios en cada uno de nuestros países.

Salud, cambio climático, equidad de género, discapacidad, comunicación, educación, deportes, pueblos originarios y afrodescendientes, la trata de personas, migraciones, tecnológicas, sociales, integración y soberanía energética, fueron los temas instalados en 18 mesas de trabajo.

El jefe de Promoción e Intercambio de Políticas Sociales Regionales del Instituto Social del Mercosur, Mariano Nascone, aseguró en entrevista con Prensa Latina que esta reunión fue un hecho esencial para poder consolidar todo lo que se viene haciendo desde ediciones anteriores.

Dijo que el trabajo es muy fuerte, son muchas las áreas temáticas, pero se está elaborando para retomar lo acumulado y ver cómo se pueden solidificar y profundizar lo alcanzado. Nascone comentó que se trabaja en como dotar y reducir la brecha entre la estructura del Mercosur, y por otro lado, la de las organizaciones sociales y comunitarias que trabajan desde los distintos países.

CARICOM, entre perspectivas y sombras

El principal reto de los caribeños desde sus orígenes como naciones es enfrentar las manipulaciones colonialistas para mantenerlos desunidos. Esta tendencia despegó a partir del choque de la cultura noratlántica con la de los territorios rodeados por las aguas del mar Caribe, devenidos luego en punto esencial en la geopolítica neocolonial.

La codicia de las grandes potencias reveló pronto los propósitos reales que animaron los viajes de conquista, a raíz de los cuales los pueblos originarios fueron obligados a lidiar con enfermedades, vicios y maltratos que acabaron con la vida de millones de ellos. España, Portugal, Holanda, Inglaterra y Francia deben a los años de bregar por este hemisferio el desarrollo de sus economías, en mayor o menor medida, según el caso que se analice.

Cinco siglos después, esta área geográfica constituye prioritario interés para la más agresiva de las potencias conocidas por la humanidad, Estados Unidos, y también está entre las más ambicionadas por otros bloques regionales y potencias emergentes.

Tratados comerciales, acuerdos de asociación y otros mecanismos rectorados por las ex metrópolis, han mantenido a los caribeños atados a formas sutiles de dominación y hasta de control de sus actuaciones en el escenario internacional. Contra esos pueblos conspiran intereses foráneos, secuelas culturales y el legado de seres humanos arrancados de sus tierras, esclavizados y acosados cada vez que intentaban agruparse.

El colonialismo europeo y la esclavitud sirvieron para inhibir e, incluso, negar el potencial creativo de las razas y culturas oprimidas del Caribe, lo que prevaleció ganada la ruptura formal con las ex metrópolis, según el investigador Locksley Edmondson.

Quizás por aquello de la auto reafirmación de las identidades, bajo la dependencia de los capitales extranjeros y de los vaivenes de la economía de mercado, en esas sociedades predominan insatisfacciones e indefiniciones a la hora de sumar esfuerzos en una causa común.

Estos factores explican en parte el escepticismo de algunos por la lentitud del progreso integracionista en la región, expresado por algunos durante la inauguración de la trigésimo segunda Cumbre de Jefes de Estado de la Comunidad de Naciones del Caribe (CARICOM) efectuada el 30 de junio, en San Cristóbal y Nieves. “La acumulación de escepticismo y desilusión resultante del déficit de implementación del proceso de integración puede minar el progreso hecho en la construcción de la CARICOM”, alertó en su discurso inaugural el primer ministro de Granada, Tillman Thomas.

Al concluir sus funciones al frente del bloque demandó mayores avances en la construcción del organismo, surgido de manera oficial con la firma del Tratado de Chaguaramas, el 4 de julio de 1973. Para que no pierda impulso la integración regional es urgente emprender acciones concretas que redunden en beneficios tangibles para la población, demandó Thomas.

Sus pronunciamientos ocurren en una coyuntura marcada por el debilitamiento de los países del área debido a la agudización de las dificultades financieras como consecuencia de la crisis económica mundial. La gravedad del caso obligó a priorizar el debate acerca de la integración económica, la implementación de una política de seguridad regional y el repaso de los avances en materia de salud pública.

Otros temas programados para analizar hasta el domingo 3 de julio son la estructura de gobierno de la organización y las acciones destinadas a materializar la conformación del Mercado Común y la Corte Suprema de Justicia del Caribe, entre otros. Sin esos mecanismos regionales, la CARICOM nunca alcanzará del todo los propósitos para los cuales fue creada, hace cuatro décadas, y menos podrá revertir de modo definitivo la disociación creada por la fuerza del capital foráneo, coinciden los reunidos en San Cristóbal y Nieves.

De otra parte, el 1 de julio, El Salvador asumió la presidencia pro témpore del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) hasta el próximo 31 de diciembre, informó el canciller Hugo Martínez. El ministro de Relaciones Exteriores afirmó en conferencia de prensa que la gestión del país será muy activa en la agenda de integracionista del organismo y en su proyección internacional.

El Sistema fue fundado el 13 de diciembre de 1991 y entró formalmente en funcionamiento el 1 de febrero de 1993, integrado por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Posteriormente se incorporó Belice como miembro pleno y República Dominicana en condición de estado asociado.

Martínez explicó que la transferencia formal de la presidencia tendrá lugar el próximo día 22 en una cumbre presidencial del SICA que tendrá lugar en San Salvador. Al asumir este rol, El Salvador refrenda su compromiso con el proceso de la integración centroamericana, cuyo relanzamiento fue impulsado por el país hace un año, en la Cumbre Extraordinaria celebrada en en esta capital, afirmó.

Agregó que el país hará énfasis en la gestión integral de riesgo y el cambio climático, apoyando la ejecución de la Estrategia Regional de Cambio Climático de Centroamérica (ERCC). Precisó que otro aspecto de esta temática será la implementación de la Política Centroamericana de Gestión Integral de Riesgo de Desastres (PCGIR).

Martínez dijo confiar en que al término de la presidencia salvadoreña en diciembre próximo, Centroamérica contará en estos asuntos con un plan similar al adoptado en el área de seguridad en la cumbre de junio pasado en Guatemala. Señaló que buscará dinamizar las otras cuatro áreas prioritarias para la subregión, entre ellas la seguridad democrática, en la cual se dará seguimiento a la ejecución de la Estrategia de Seguridad Centroamericana.

Otros aspectos a priorizar son la integración social y lucha contra la pobreza; la integración económica; y el fortalecimiento de la institucionalidad regional, de acuerdo con el Canciller. Indicó que en el próximo semestre serán celebrados encuentros del SICA con la CARICOM; Rusia, Taiwán, India, Japón, Corea del Sur y Brasil.

SELA propone diversificar nexos con África

El Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) propuso a sus países miembros diversificar las relaciones comerciales y de inversión con África, al augurar un futuro prometedor entre ambas regiones. Esa entidad presentó un informe a sus integrantes con las oportunidades existentes para ampliar los vínculos mutuos en ese terreno.

El SELA es una organización intergubernamental con sede en Caracas y creado el 17 de octubre de 1975. Está integrado por Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Suriname, Trinidad y Tobago, El Salvador y Granada.

Guatemala, Guyana, Uruguay y Venezuela completan la nómina del grupo, encargado de promover un sistema de consulta y coordinación para concertar posiciones y estrategias comunes del continente en materia económica ante otros estados, grupos de naciones, foros y organismos globales.

Entre otros aspectos, el SELA citó similitudes de las dos zonas como la disponibilidad de poblaciones jóvenes, vastos recursos naturales y buenas perspectivas de crecimiento económico, elementos que pueden sustentar sus nexos con una visión de largo plazo.

También hizo referencia a las posibilidades que ofrecen los acuerdos de cooperación entre países de los dos continentes para impulsar el desarrollo, reducción de la pobreza, protección del medioambiente, cultura, educación, eficiencia energética y uso de energías limpias.

“El lanzamiento en 2006 del proceso de cumbres América del Sur-África es reflejo de la forma en la que ambas regiones han elevado la importancia estratégica de sus relaciones”, puntualizó el SELA. Ese mecanismo regional sugirió incrementar el intercambio mercantil y ampliar la gama de productos y bienes comercializados por ambas zonas.

Con ese propósito, llamó a fortalecer el cruce de información y transferencia de conocimientos, así como establecer condiciones preferenciales e inversiones recíprocas en materia de transporte y logística. Instó, asimismo, a las comunidades empresariales de ambas partes a organizarse para impulsar los flujos comerciales y convertirse en un catalizador aún más poderoso en la promoción de negocios.

* Periodistas de Prensa Latina.