Atenas, Bruselas y Berlín, (PL y Bolpress).- Europa vive un momento de crispación social sin precedentes por culpa de los paquetazos neoliberales que golpean sin clemencia a las masas trabajadoras. Grecia se ha convertido en el primer país del viejo mundo condenado a la servidumbre por deudas.

El primer ministro George Papandreu y su partido el Movimiento Socialista PanHelénico (Pasok) lograron que el Consejo de los Helenos (Parlamento unicameral) aprobara el 30 de junio un proyecto de ley que sustenta el duro paquete de austeridad dictado por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La situación actual recuerda a la de 2010, cuando fue necesario comprometer un apoyo de 110 mil millones de dólares para evitar que Grecia cayera en quiebra por su gigantesca deuda pública. Ahora será necesaria una cantidad similar o aún superior.

Grecia gasta mucho más de lo que gana, lo que le provocó un abultado déficit fiscal. Otras naciones del bloque enfrentan dificultades similares, pero el Estado helénico es el más pobre y débil de todos. Los socios europeos, encabezados por Alemania y Francia, acudennuevamente en su auxilio con el propósito de evitar la propagación de la crisis a otras naciones en dificultades, entre ellas España e Italia.

Grecia deberá implementar un segundo paquete de recortes para acceder a un préstamo de al menos 12 mil millones de euros, a fin de aliviar el peso de su deuda equivalente a 350 mil millones de euros, que representa el 159 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).

El segundo paquetazo neoliberal contempla recortes sociales, aumento de impuestos, congelación y reducción de salarios y jubilaciones, etc., con el fin de ahorrar 28.400 millones de euros en el período 2012-2015. También prevé un programa de privatizaciones de activos estatales (infraestructura, empresas, bancos) para recaudar otros 50 mil millones. El 27 de junio, el gobierno anticipó que el plan de privatizaciones estará listo en dos o tres meses.

La crisis mundial ha sido provocada por la codicia e irresponsabilidad de los bancos, fondos de inversión y otras entidades financieras, con la complicidad de los bancos centrales; pero ahora los culpables de la debacle capitalista obligan a las masas obreras a pagar el déficit.

El sistema neoliberal traspasa la deuda contraída por el sector privado a los ciudadanos y el paquetazo neoliberal recae sobre las espaldas de los desposeídos. Varios analistas afirman que los ingentesempréstitos beneficiarán en mayor medida a banqueros y empresarios.

En el caso griego, los verdaderos beneficiaros serán los especuladores y los bancos. En los últimos meses, solamente el Deutsche Bank se deshizo de empréstitos públicos griegos por cinco mil millones de euros, según el Ministerio de Finanzas alemán. Los bancos franceses también se deshicieron de bonos griegos por un valor de 12 mil millones de euros.

En mayo de 2010, el Banco Central Europeo decidió acaparar estos papeles de alto riesgo y se convirtió en un verdadero “Banco Malo” que ayuda a limpiar los activos tóxicos. Esto significa simplemente la socialización de los costos de la crisis europea, y tal vez la redistribución más grande de capital desde abajo hasta arriba en la historia de la Unión, señala el periodista de Prensa Latina Harald Neuber.

El profesor y analista Michael Hudson considera que la deuda sitúa a Grecia en una situación grave de servilismo ante los banqueros, quienes podrían empujar a la nación hacia una dependencia total del capital trasnacional. Con la política de austeridad entregan Europa a la banca y la condenan a la “servidumbre de la deuda por tiempo y tiempo”, dice el periodista Xavier Caño Tamayo del Centro de Colaboraciones Solidarias.

Fracasó el modelo

Grecia y otros países del Viejo Continente sufren las consecuencias de las políticas neoliberales impuestas por los gobiernos europeos en coordinación con las organizaciones financieras durante las últimas décadas. La causa principal de la crisis son las políticas de libre comercio, laprivatización indiscriminada de la economía y el endeudamiento del Estado por el desmedido consumismo.

El problema de Grecia está inexorablemente asociado con la desigualdad estructural económica e industrial dentro de la UE. La falta de una industria propia frena el desarrollo de la economía, y el plan europeo de austeridad hará imposible el escape de esta trampa. La desindustrialización del Sur condena a países como Grecia, Portugal y también a España al subdesarrollo y a la dependencia de la “Europa esencial”, o sea, de Alemania y Francia.

El periodista Harald Neuber comparó la situación del gobierno griego con la condena de Sísifo en la mitología griega. El fundador y rey de Éfira fue obligado por los dioses a empujar una piedra enorme por una ladera ascendiente. Pero antes de que alcanzase el tope la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo.

La leyenda ilustra bien la situación económica y política del gobierno heleno. El plan internacional de austeridad desendeudará a la nación, pero al mismo tiempo bloqueará su crecimiento económico y destruirá su capacidad de crear y asegurar una economía funcional, advierten analistas. Las consecuencias serán aun más graves y afectarán futuras generaciones. El economista y Premio Nobel Joseph Stiglitz alertó que tales políticas de choque podrían desencadenar crisis presupuestarias aún más urgentes a medida que mermen las arcas públicas, y un deterioro social crónico.

La crisis también fomenta el racismo dentro de la UE. En Alemania, las grandes empresas mediáticas lideraron verdaderas campañas de odio contra “los griegos” en las últimas semanas. La empresa alemana Springer, de muy mala reputación, difundió en las primeras planas del diario sensacionalista BILD esos prejuicios. “Los griegos se jubilan con 52 años”, se leyó en grandes letras, y “¡Los griegos quieren NUESTRO dinero!”.

Protestas sociales

La oleada de descontento por los programas de austeridad trasciende las fronteras desde la periferia hasta estremecer el corazón del Viejo Continente, describe la periodista Odalys Buscarón, jefa de la Redacción Europa de Prensa Latina.

Los sindicatos, empleados públicos y privados, jóvenes, estudiantes y amas de casa repudian los severos ajustes, presentados por la clase política como la única vía para acabar con el fantasma de la cesación de pagos. El acelerado deterioro del sistema de bienestar social de los europeos conduce a una ruptura cada vez más visible del consenso nacional y a una peligrosa polarización social.

Las impopulares políticas económicas están hundiendo a los gobiernos socialdemócratas de José Luís Rodríguez Zapatero en España, y del primer ministro griego Papandreou. A menos de un año de las elecciones generales, Rodríguez enfrenta las protestas cada vez más radicales del movimiento de indignados. Los habitantes de Madrid, Barcelona y Valencia manifestaron su indignación por los recortes adicionales del gasto público, eliminación de las prestaciones sociales y congelación de salarios.

En Grecia es creciente el clima de crispación social. La Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE) y el gremio de empleados públicos convocaron a nuevas manifestaciones de protesta el 28 y 29 de junio, incluida una huelga nacional de 24 horas. Los empleados públicos acusaron al gobierno y a la llamada troika (UE, FMI y Banco Central Europeo) de aplicar una política destructiva para los trabajadores y la sociedad. Casi 85 por ciento de la población rechaza las medidas de ajuste y las protestas sociales se intensifican.

En días pasados, miembros del Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME) desplegaron una pancarta sobre la Acrópolis de Atenas, en la que se lee “Los pueblos de Europa no se entregan nunca”. El sindicato griego de empleados municipales (POE-OTA) también se unió a la huelga general. Continuarán las manifestaciones en sector público de electricidad contra la privatización del sector. Desde la aplicación del primer paquete en 2010, los trabajadores griegos protagonizaron 14 paros, con las más grandes movilizaciones el 5 de mayo y 15 de diciembre de 2010 y el 23 de febrero de 2011.

Se vive un clima similar en casi todos los países de Europa. La mayoría de los europeos rechaza los recortes de salarios y pensiones, la eliminación de prestaciones sociales y el incremento de los impuestos.

“Rompiendo con la idea de un futuro común, nos devuelven a una época que creíamos superada para siempre: una época de exacerbado nacionalismo, de escandalosa injusticia social y de toda suerte de extremismos”, deploró un grupo de eurodiputados de distintas tendencias políticas.

El lapidario manifiesto de los legisladores europeos refleja los ánimos exacerbados de los movimientos sociales en Atenas, Madrid, Barcelona, Valencia y Londres. No solo Grecia está en crisis sino toda Europa, particularmente los países del Sur.

Una vez más ha quedado demostrado, coinciden varios expertos, que la crisis griega y de Europa en general es un problema político y no técnico, por lo que es necesario devolver a la política el mando de la economía.