El Coliseo de Roma, uno de los monumentos más famosos del mundo, será restaurado. Cada año cinco millones de turistas lo visitan y es considerado como el símbolo del Imperio Romano.

El proyecto ha sido presentado al interior del anfiteatro de Flavio, así era llamado el Coliseo en la antiguedad, por el grupo privado Tod’s que financiará la obra con un costo total de 25 millones de Euros. El “restyling” será completo: en septiembre iniciarán los trabajos. El plan cubre tanto la parte externa como el interior. Los tubos entre un arco y otro serán sustituídos por puertas, serán restauradas las elevaciones septentrionales y meridionales y las pasarelas subterráneas. En esta parte del anfiteatro se concentraban tanto los gladiadores como los animales y se realizaban los últimos preparativos antes de los espectáculos, se estudiaban las estrategias de lucha, y se entrenaban los gladiadores. De los subterráneos pasaban los cadáveres que salían por la Puerta Libitinaria. Al final de la obra que durará entre 24 y 36 meses el área visitada aumentará de un 25%.

La historia del Anfiteatro Flavio, es fascinante. Fue en el año 72 d.C., durante el mandato del Emperador Vespasiano que se inició su construcción. Vespasiano murió antes que la obra fuese terminada y fue su hijo Tito a inaugurarlo en el 80 d.C. en una solemne ceremonia, con juegos que duraron 100 días. Disponía de 80 filas de gradas y tenía capacidad para algo más de 80.000 espectadores. Alto 57 metros con planta elítica, su radio mayor mide 188 metros y el menor 156. Bajo las gradas se encontraban pasillos que permitían la entrada al anfiteatro con facilidad y servían también para evacuarlo en poco tiempo.

En el sótano se encontraban las jaulas de los animales feroces, la cárcel y todo lo necesario para el desarrollo de los espectáculos públicos que muchas veces eran sangrientos como la lucha entre los gladiadores que era una costumbre habitual y terminaba con la muerte de uno de los dos; la caza de animales, combates navales y en algunos casos ejecuciones. También se representaban obras de teatro basadas sobre la mitología clásica

El Coliseo fue la obra más grandiosa de la arquitectura romana. Poderosos arcos de medio punto sostenían las bóvedas anulares, sobre las que se asentaban las gradas. Al exterior tres líneas de arcadas superpuestas correspondían a los tramos abovedados del interior. Los arcos se encontraban flanquedos por semicolumnas y rematos por dinteles.

Fue abandonado y casi destruído durante el papado de Urbano VIII (el florentino Maffeo Barberini 1568-1644). De sus ruinas se extrajo material para la construcción de palacios romanos, todos los mármoles del Coliseo fueron utilizados para embellecer monumentos y palacios, se utilizaron las mismas piedras del Coliseo para nuevas construcciones. En otras palabras, el Coliseo sirvió como cantera de materiales de construcción, como Palacio Barberini, el palacio de Castel Gandolfo en las cercanías de Roma, demora veraniega de los papas, y otros edificios monumentales que todavía existen. Esta destrucción hizo esclamar a los romanos “Quod non facerunt barbari, facerunt Barberini” (Lo que no hicieron los bárbaros lo hicieron los Barberini).

El “Proyecto Italia” tiene también como objetivo una serie de intervenciones a favor de monumentos únicos que Italia posee como el Canal Grande de Venecia, la ruinas de Pompeya y el centro histórico de Florencia.