Una casa comercial, La Polar, está siendo la protagonista del mayor escándalo financiero del último tiempo en Chile. La falta de regulación del mercado financiero del retail es también protagonista por estos días. La Polar, tienda de retail que ha vendido vestuario por décadas en Chile, repactó la deuda de casi medio millón de consumidores (418.826 personas, según cifras conocidas hasta hoy) sin su conocimiento, probablemente desde el año 2005.

El fraude

Según lo que se sabe hasta ahora, quienes llevaron a cabo estas operaciones en La Polar seleccionaban clientes que estaban morosos y les hacían una renegociación de la deuda unilateral y fraudulenta. Esto hizo que a los consumidores se les multiplicaran sus deudas y que fueran amenazados con el embargo de sus bienes o con acciones judiciales por estar morosos. Los datos de muchos de ellos fueron entregados a la temida Dicom (base de datos nacional de clientes morosos), lo que les hizo perder empleos o no poder postular a nuevos trabajos y les impidió acceder a créditos, entre otros graves costos. Muchos de ellos pagaron varias veces lo adeudado y aún así seguían debiendo dinero a la Polar.

Organizaciones

“Esto tiene que ver con malas prácticas y falta de ética, pero también con una falta de fiscalización de la autoridad económica sobre lo que hacen las empresas con los consumidores. Aquí hay organismos que no controlaron las infracciones a la Ley de esta empresa”, dijo el presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus), Hernán Calderón al anunciar que se hacían parte de la demanda colectiva que el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) abrió en contra de La Polar.

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (ODECU) realizó en el pasado varios estudios sobre los contratos de bancos de las casas comerciales, entre ellos el de La Polar. El contrato de esta casa comercial “exhibe varias cláusulas que infringen principios y normas específicas de la ley del consumidor (…)”, como aquellas que aceleraban el crédito en favor de la multitienda, había escrito entonces Alejandro Pujá, encargado del estudio y coordinador de ODECU. La denuncia fue ignorada por los medios y las autoridades, dice hoy el investigador.

Al margen de la ley

Al cierre de esta nota el caso claramente entraba al campo de lo criminal, con los domicilios de los ejecutivos de La Polar allanados, con una investigación en ciernes en una Fiscalía de Santiago y con sospechas ciertas de entrega de información falsa y estafa. Alguien comparó este caso con Enron, debido a que también aquí se habría usado el incentivo de los bonos por compra. Las “ganancias” mensuales de La Polar habrían sido infladas a costa de aumentar fraudulentamente la deuda de los consumidores y asumirla como “ingresos” de la casa comercial.

Cómo supimos

El caso explotó cuando el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) se percató de que las quejas contra La Polar aumentaban día a día de manera anormal, lo que llevó a esta agencia de gobierno a plantear una demanda colectiva en su contra, a la que ya se han plegado más de 5 mil consumidores. Al mismo tiempo, un accionista minoritario de la tienda comercial habría pedido a un grupo de abogados investigar la situación financiera de la empresa, lo que destapó la punta del iceberg de un entramado de engaños y fraudes a los consumidores y Bolsa de Comercio, donde se transan las acciones.

Preguntas

Hoy los analistas se preguntan: si un accionista menor sospechó que algo no andaba bien, ¿cómo es posible que las irregularidades fueran ignoradas por el directorio de La Polar? ¿Y dónde estuvo la fiscalización de las entidades reguladoras? La respuesta a la última pregunta es que NO existe regulación de las tarjetas de crédito de las casas comerciales en Chile, pese a que éstas superan a las tarjetas bancarias (58% contra 42%).

A lo anterior se agrega la falta de control oportuno de la Superintendencia de Valores y Seguros (que acaba de denunciar el caso al Ministerio Público) y posiblemente otras entidades.

La empresa ofrece… ¿compensaciones?

El presidente del directorio de La Polar, Heriberto Urzúa, dijo que se eliminará todo tipo de cargos a los clientes morosos, intereses penales, multas y registros en Dicom a partir del 21 de junio. Las “compensaciones” que estaría ofreciéndole a los consumidores sería la rebaja de su ‘deuda’ de acuerdo a la premura con que paguen…

Por supuesto que el Sernac consideró absolutamente insuficiente esta propuesta de la empresa y la demanda judicial colectiva sigue adelante.

Varios temas aparecen ahora como centrales:

— La falta de regulación de las tarjetas de crédito de las casas comerciales en primer lugar (otra vez, la incapacidad del mercado de autorregularse),

— La falta de información sobre la deuda que cada consumidor tiene con todas las casas comerciales (deuda consolidada),

— Las altas tasas de interés de las tarjetas de crédito, y la tasa máxima convencional que se debe pagar si hay atraso. Una tasa sobre el 30% (actualmente está sobre el 40%) no es pagable según varios economistas. Los consumidores no serían los “riesgosos”, sino las altas tasas de interés, y luego

— La forma inescrupulosa en que muchas empresas del retail promocionan el endeudamiento de los consumidores otorgando facilidades de crédito para lucrar con las deudas de los miles que no pueden pagar.

Si quienes toman decisiones no son capaces de leer la realidad del mercado del retail financiero chileno después de este escándalo, se continuará promoviendo empresas completamente deshumanizadas y al margen de la ley, con costos gigantescos para los consumidores y la sociedad en su conjunto. Los derechos del consumidor se han puesto a prueba en este ejemplo extremo donde la campaña de CI por servicios financieros estables, justos y competitivos adquiere todo su sentido.

* Editora blog de CI.