Los pueblos que desde la aurora de este día21 están consagrados a entenderse con el sól, en la fecha que marca su solsticio, tienen que ser entendidos en el tiempo yespacio de la memoria que ellos tienen de la luz.Para ellos, toda alboradaesel triunfo de la luz sobre el caos de la aurora.Esos pueblos son pura memoria y revelación. Naciones que siguen a naciones, culturas que se heredan culturas, en el eterno retorno.

Hoy que inicia el invierno en el sur del continente y el sol hace la finta de alejarse de la tierra, los pueblos salen a festejarlo, a saludar y agradecer su cósmica presencia incondicional. Siempre tendremos sol, dicen los pueblos originarios, al avisar que ellos morirán cuando se apague el sol.

Nuestros pueblos originarios proceden de saberes largamente elaborados; Tiwanaku, en esa perspectivano representa un principio civilizatorio sino el remate de la hazaña humana sobre la piedra, el primer material de construcción.

Aunaron las naciones primigenias lo monumental con lo sutil en Machu Picchu. En Tiwanacu exhibieron su voluntad vigorosa, su ternuracerámica, el pulido finísimo de las piedras que, mostradas así, denotan el genio pujante y alerta de una sensibilidad siempre dispuesta a pulir y amansar los caracteres más reacios.

Este día del Inti Raymi (la fiesta solar) se ponen a bailar con el sol amorosamente sujetoa sus esperanzas: Inti Huatana: sol de amarrar. Hoy noinicia el frío invernalsino lapausa climatológica para sembrar, para imaginar lo que debemos hacer con el poco calor que nos darápor tres meses el astro cósmico.

Los indios nos enseñan a comprender el ritmo de la naturaleza terráquea y el pensamiento humano. De los movimientos de la tierra para tratar al sol aprendieron la realidad circular y total: Willka Kuti, sol que retorna. Pacha Kuti: siempre vuelve.

Aquella Bolivia tan mal fundada en 1825, sin la asistencia de sus mayorías indígenas. Aquella Bolivia crecida racista y segregadora, víctima y autoradel despotismo republicano, buscahoy alzarse en la diversidad de la unidadde su población esencial, forjada en la energía y laesperanza. Bolivia quierehoycaminar con el aliento plurinacional de sus gentes de todos los pisos ecológicos del mapa. Está pudiendo. Le falta mucho.

Lospueblos originarios provienen de remotas sociedades agrarias, mágicas y panteístas por la permanente contemplación del universo y sus fenómenos. Son gente sabia que lee otro lenguaje. habla poco y cavilamucho. De Cristo se decía que meditaba diez horas o más para hablar diez minutos o menos; los indígenas de nuestros primeros pueblos -36 naciones rescatadas- nos miran con su silencio maduro, sin palabras calificadoras. Tal vez sonrían para adentro al medir nuestras fiebres por cosas superfluas, pero se guardan en el silencio y la prudencia.

Los cayubaba miran las estrellas y deducen que son las huellas del tiempo que va y viene; los araona miden el río por el color del agua, turbia o clara; los urus tienen diversas lecturas de la nieve,las lluvias y elviento; los uru chipayas, de la región del Evo, memorizan su sueño reciente y lo cuentan con la solemnidad de cosa propia. Los amzónicos tiene por dios a Tumpa, señor de la paciencia y la recierdumbre, al que oran en el árbol y cantan en el viento. Sólonosotros, dioses retardados, los miramos con pena y musitamos: pobrecitos estos indios tan callados.

La mente occidental, lógica y precisa, habituada a la armoniosa representación antropomórfica, no nos alcanza para entender la sabiduría del andino primitivo, del amazónico de más antes. Ellos viven su tiempo de historia sobre sus mitos; son guerreros y agricultores, amantes de la tierra, la Pachamama, y son siderales. Son criaturas, en fin, de un tiempoabolido cuando los ciclos telúricos ajustaban las revoluciones de la mente.

Para ellos nada era sobrenatural porque todo se movía en el ritmo natural del juego cósmico, siempre mudable de creación y alternancia, de destrucción y de renacer. Esa significación tiene este día del Musuj Huata, el año nuevo, el 5,519 de sus gestas.Nada menos.

* Embajador de Bolivia en México.