El “premier” italiano Silvio Berlusconi, ha recibido una tremenda bofetada, la segunda en quince días perdiendo en las urnas cuatro “referendum”. El “quórum” referendario ha superado el 57,1%. Los electores italianos (el 96%) han dicho no a la construcción de centrales nucleares, han dicho no a la privatización del agua y sobretodo han dicho no a la ley “ad personam” hecha a propósito para Berlusconi que rechaza el “legítimo inpedimento”, es decir el de eludir su obligación de presentarse a los tribunales de justicia.

La mayoría de los italianos han visto en estos “referendum” una oportunidad para manifestar su contrariedad hacia la política berlusconiana, a su partido y a su fiel aliado xenófobo y razista La Lega. Han votado no, manifestando también un creciente malestar hacia la política económica del gobierno. Entre el 2000 y el 2010 el crecimiento del PUB ha sido del 0,25%, el más bajo de todos los países del mundo occidental, solo empeorado por Haití y Zimbabue.

El Partido de la Libertad de Berlusconi y su aliado La Lega habían calificado como inútiles los referendos y sugerido la abstención. Que hayan ido a votar el 57,1 % de los italianos supone una derrota política de los dos partidos que gobiernan Italia. Todos los observadoreres y analistas políticos coinciden en afirmar que este revés plebicitario acelerará el final de un largo ciclo político que dura de 17 años. Esto no quiere decir que se vaya a producir dentro de poco su caída, pero dada su fragilidad, se ve muy difícil que pueda llegar hasta el final de su legislatura en 2013. Hoy nadie duda de que se ha acabado un ciclo.

Berlusconi ha recibido su primera bofetada después de la humillante derrota en las elecciones municipales en las que ha perdido su “feudo” Milán. También Nápoles, Bolonia y numerosas pequeñas ciudades de provincia han pasado al centro-izquierda.

En su último número, el semanario inglés THE ECONOMIST se ha referido al “cavaliere” de modo despectivo. En su título de cubierta lo llama “The man who secrewed an entire country” (el hombre que ha engañado a todo un país) y hace un análisis que condena a todo su gobierno.

No obstante sus éxitos personales, escribe “The Economist”, Berlusconi se ha demostrado un desastre como líder nacional. El primer desastre es la saga del “bunga-bunga”, el segundo son los acontecimientos que han llevado el “premier” a los tribunales a responder de fraude contable y corrupción y el tercero, y más importante, es el total desinterés por las condiciones económicas del país. Quizás distraído por sus problemas legales, en nueve años no ha sido capaz de encontrar un remedio o de admitir el estado de grave debilidad económica de Italia. El resultado es que dejará un país en graves dificultades.

El semanario inglés concluye afirmando que Italia es un país lleno de recursos, inteligente y trabajador. Actualmente tiene un problema de productividad y necesita algunas reformas. El sucesor de Berlusconi podría introducir inmediatamente estas mejorías con pocos esfuerzos.