Madison, Wisconsin, (SEMlac).- “Villa Walker” está localizada justo frente al Capitolio, en la ciudad capital del emblemático estado de Wisconsin, cuna de la resistencia estadounidense al neoliberalismo, y es ahora el escenario de lucha de movimientos sociales y sindicales que desde inicios de año se organizaron para demandar el respeto a sus derechos. 

La Villa es la continuidad de esa resistencia y por ello se registran masivas movilizaciones frente a una propuesta draconiana: el Proyecto de Presupuesto de Reparación del déficit fiscal del Gobernador Republicano Scott Walter, que reduce el gasto público del estado, eliminando garantías y programas sociales disfrutados durante décadas por educadores, salubristas y todos los empleados públicos en el estado de Wisconsin. Además descarta el derecho a la negociación colectiva de sindicatos del sector público.

“Villa Walker se ha organizado ahora porque la Asamblea del Congreso está discutiendo hasta el 20 de junio el plan presupuestario que Walker no pudo ganar en marzo y nos estamos volviendo a oponer por la manera en que nos afecta”, explica a SEMlac Sam, una afroamericana estudiante de historia, mientras arregla una carpa que baila con los vientos de junio.

El calor es casi insoportable. Llega a los 32 grados Celsius. El ruido del tráfico casi ahoga la entrevista. Las bocinas, el ruido de los buses y los cantos de la resistencia son ensordecedores.

La Villa hierve de activismo. Unos hacen pancartas y camisetas, otras preparan un concierto para esa noche, los artistas pintan y las activistas distribuyen propaganda.

“This is what democracy looks like” (Así es la democracia), dicen muchos de los carteles. Es la consigna principal y dado que tiene un estribillo cantado, los carros, cuando pasan por enfrente de la Villa lo corean con sus bocinas y la gente responde igual.

En la “Villa” urbana hay más de un centenar de tiendas de campaña. Se instalaron desde el lunes 6 de junio por los representantes de las más de 100.000 personas de distintas organizaciones sociales y sindicales que se venían manifestando desde febrero contra la propuesta.

Al costado de Villa Walker está la famosa “Ian‘s Pizza”. “Es sabrosa, pero lo más rico es que cuando hicimos la resistencia en febrero, los movimientos sociales de Egipto que estaban en su propia revuelta, contrataron el lugar para que nos diera pizza a todos los manifestantes que tuviéramos hambre”, explica Sam, y añade que esa es una manifestación de la globalización de la solidaridad que nadie olvida.

El nombre Villa Walker hace homenaje a la experiencia de los “Hoover Ville” durante la Gran Depresión de 1929 en Estados Unidos. En esa ocasión, en Washington D.C. y otras ciudades del país, las gentes organizaron villas callejeras en protesta ante la postura del presidente Herbert Hoover, de que cada individuo debía responsabilizarse de su manutención “por sus propios pantalones” y como la gente no tenía donde vivir, ocuparon los terrenos públicos en protesta.

“Es la misma postura de Walker ahora, que cada quien busque su salud, su educación, su pensión y el Estado se desentienda -dice Sam- y no podemos permitir que la historia se repita.”

Pero ahora se pretende repetir. En marzo, los senadores republicanos (mayoría en el Senado y la Asamblea) hicieron una maniobra legislativa en la que separaron el proyecto de presupuesto del que eliminaba la negociación colectiva y otros derechos.

Con ello evitaron tener que contar con el voto de algunos de los 14 senadores demócratas, necesarios para obtener las dos terceras partes reglamentarias. Aprobaron las cláusulas anti laborales, pero tuvieron que posponer para junio la discusión y aprobación del presupuesto.

Así lograron los republicanos la aprobación, aunque en mayo un juez dictaminó que el voto legislativo violó las leyes debido a que se le prohibió la entrada al público. Bajo las leyes estatales, esas reuniones son abiertas, en cambio ese día se prohibió la entrada al Congreso. Actualmente esa decisión se encuentra en proceso de apelación por parte de los republicanos.

Este mes de junio, el Congreso decide el presupuesto. Por eso están en pie de lucha alrededor del recinto legislativo una vez más.

Anne Thompson, maestra recientemente retirada, se unió a las protestas por los derechos magisteriales de sus colegas, pero explicó a SEMlac que lucha también por todos los sectores de su Estado, porque lo que está en juego, además, es la democracia en su país.

“Tenemos un gobernador que no escucha ni informa a la gente. A cada rato nos enteramos de un aspecto nuevo que nos afecta y que está en su Plan de Presupuesto: primero eran los salarios, luego los beneficios, las condiciones laborales y después aparecieron los derechos sindicales”, explica.

“Hasta llegaron a prohibirnos la entrada a nuestro edificio del Congreso cuando discutían estos temas. Tampoco escucharon a los senadores demócratas. ¿Qué más podemos esperar?”, opina Thompson.

Añade que el Plan elimina los derechos de negociación colectiva de trabajadores del sector público, donde más del 36 por ciento están sindicalizados. “Para mí, la negociación colectiva no es negociable; los trabajadores tienen que tener ese derecho para defenderse y eso fue lo que empezó todo esto porque no se puede permitir semejante atropello”, apunta.

Una asistente de enfermería que conoció en la manifestación le explicó a Thompson que ella no podrá vivir bajo el plan Walker. Gana 12 dólares por hora, trabajando 48 horas a la semana, lo que equivale a 576 dólares por semana, o sea 2.304 por mes.

Descontando retiro, impuestos estatales y federales (una deducción de 25 %), le deja un saldo de 1.728 dólares por mes. Paga 500 por su seguro de salud y 700 en renta. Le quedarían 528 dólares para comida, trasporte y recreación de ella y sus dos hijos.

Sam dice que hay otros derechos y servicios que perderán las mujeres, ya que al ser trabajadoras y, a la vez, estar a cargo de la niñez, pierden por ellas y por sus hijos.

Ejemplo son los recortes a los programas de educación para la infancia, los de Planificación Familiar para sus derechos reproductivos y la propuesta de Ley 92 sobre el aborto, que evitaría su inclusión en los servicios de seguros de salud, “además de que ellas se verán afectadas porque sobre sus hombros recaerán esas funciones que el estado reducirá” concluye.

El Plan de Presupuesto de “Reparación” fue ideado por Walker en febrero para “reparar” el déficit, tratando de balancear el presupuesto. El Estado que Walker había heredado al ser electo en noviembre pasado, tenía un déficit de $137 millones del presupuesto hasta junio del 2011.

Sin embargo, su primera medida en enero aumentó tal déficit, cuando propuso y se adoptó, un paquete de exención contributiva para las corporaciones que le costará al Estado 140 millones de dólares. “Con una mano le da privilegios a unos pocos que ya tienen bastante y con la otra nos quita a todos lo que hemos conquistado y nos recarga el pago de los que le da a los ricos, eso no es justo” concluye Sam.

El gobernador ha proporcionado datos que suman un déficit de $3.6 mil millones para los próximos dos años, cifra que ha sido impugnada por algunos senadores, especialmente Marc Pocan (Demócrata) que fungió como co-coordinador del Comité de Finanzas del Congreso bajo la administración que terminó a finales del año pasado.

maria2003@racsa.co.cr