(PL, Rebelión, CCS y Bolpress).- La epidemia de Escherichia coli que afecta a varios países de Europa y que ha cobrado la vida de 30 personas tuvo origen en brotes de soya cultivados en una granja del norte de Alemania, revelaron expertos del Instituto Robert Koch. Otros investigadores afirman que el brote de E. coli, las enfermedades de las “vacas locas”, las gripes y otras patologías graves tienen un origen bien conocido: la codicia del agronegocio.

Hasta la fecha 30 personas murieron, la mayoría en Alemania, y unos tres mil enfermaron con la peor infección de E. coli de las últimas décadas. El brote infeccioso “no ha concluido” y todavía se estarían produciendo nuevos contagios, informó el presidente del Instituto Robert Koch Reinhard Burger.

De los 2.808 enfermos en Alemania, 722 desarrollaron el síndrome urémico hemolítico (SHU, una grave insuficiencia renal). El ministro de sanidad alemán Daniel Bahr reconoció en la víspera que “la epidemia es muy grave”.

La infección también fue detectada en Austria, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Luxemburgo, Noruega, Holanda, Polonia, República Checa, Gran Bretaña y Suecia. En Estados Unidos se reportaron personas enfermas que visitaron territorio germano.

El mal se caracteriza por molestias estomacales y diarreas, y es capaz de desencadenar el síndrome urémico hemolítico, que destruye los glóbulos rojos y puede ser mortal. “Era increíble, no tenía sentido de la realidad ni de lo que me estaban haciendo… Mi hijo perdió parcialmente la vista durante cinco días, tenía un lado del cuerpo paralizado y tiene problemas para hablar”, explicó alarmado un enfermo en España el 21 de mayo. (Ana Muñoz Álvarez, ccs@solidarios.org.es)

Hasta el 8 de junio, el Instituto Nacional de Vigilancia Sanitaria (InVS) de Francia atendía a 13 personas con diarrea sanguinolenta y confirmó en una de ellas la infección por E. coli enterohemorrágica (EHEC), aunque no registró casos de SHU.

El 9 de junio, autoridades del Ministerio de Salud Publica de Tailandia detectaron la bacteria de E. coli en aguacates importados de Europa, luego de tomar muestras al azar de dos kilogramos de fruta en el aeropuerto de Suvarnabhumi.

El gobierno tailandés instó a tomar medidas preventivas para evitar la contaminación, como cocinar las legumbres a 70 grados centígrados y lavar bien las verduras que no se guisan. Adelantó que el Departamento de Ciencias Médicas revelará las conclusiones del estudio sobre esa cadena de E. coli en el término de tres a cinco días.

China confirmó este viernes 10 de junio la ausencia de casos con ECEH en el país y consideró que las posibilidades de que se produzca un brote de esa peligrosa variante son “relativamente bajas”.

El gobierno de Rusia cerró las fronteras a los vegetales procedentes de Europa a finales de mayo, luego de que Alemania responsabilizó a los pepinos españoles del brote, descartado luego por análisis de laboratorio. La UE consideró desproporcionada la medida adoptada, y Rusia acusó a la UE de falta de transparencia en la gestión de la crisis, y advirtió que no levantará el veto hasta que se determine el origen de la misma.

El de 10 de junio, el presidente ruso Dimitri Medvedev prometió revisar la prohibición si la UE ofrece las garantías de seguridad necesarias. Medios de prensa destacaron que ese país emplea en su mercado interno entre un 12 (según el gobierno) y un 40 por ciento (de acuerdo con expertos) de las verduras y frutas traídas de la UE, mientras apenas el cinco por ciento se somete a una revisión sanitaria.

En Guatemala, las autoridades de salud implementan medidas preventivas para evitar el ingreso de personas infectadas con la bacteria E. Coli. Aeropuertos, aduanas y puertos estarán alertas para detectar la presencia del microorganismo y detener en lo posible su llegada al país, sobre todo proveniente de naciones de Europa.

Manuel Santos, jefe del Departamento de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, dijo que Guatemala es vulnerable como cualquiera en del mundo, pero no se puede especular con el ingreso de la bacteria. En caso de detectarse una persona con fiebre, diarrea o vómitos, el personal médico prestará auxilio y se realizarán las pruebas para determinar si está contagiada, según la Agencia Guatemalteca de Noticias.

La causa de la infección

Según expertos en microbiología, las bacterias E. coli tóxicas para el ser humano son relativamente nuevas, y se cree que el primer caso de infección grave por esa causa se reportó en Estados Unidos en 1986, durante la llamada “crisis de las hamburguesas”.

La peor infección de E. coli que ha sufrido el mundo tuvo lugar en Japón en 1996, y llegó a afectar a unas ocho mil personas. Se sospechó que rábanos contaminados fueron la causa del brote, pero nunca llegó a confirmarse la fuente del contagio.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la causa de la epidemia actual podría ser un producto consumido particularmente por las mujeres, pues son ellas las más golpeadas por la cepa circulante, nunca antes aislada en seres humanos.

Científicos chinos y alemanes identificaron el genoma de la ECEH y descubrieron que el brote infeccioso tiene su origen en una variedad genética hasta ahora desconocida y catalogada de muy agresiva, que permanece más tiempo de lo normal en el intestino y causa graves daños hasta provocar incluso la muerte. El patógeno sufrió dos mutaciones genéticas y se ha hecho resistente a al menos ocho antibióticos.

Los ecosistemas bacterianos están controlados por los virus (fagos) que siempre acompañan a las bacterias y son, junto con los plásmidos (de origen viral), los que permiten el intercambio de genes entre bacterias, explica el profesor del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máximo Sandín en una entrevista con el periodista Miguel Jara. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130074&titular=¿qué-hay-detrás-del-“pepinazo”?-)

Las bacterias no son patógenas en sí, sino que se “vuelven malas” (se defienden) como consecuencia de algún tipo de agresión o desequilibrio ambiental, intercambiando genes con otras bacterias; este es el mecanismo por el que se transfieren “genes de resistencia a los antibióticos”, agrega Sandín.

El experto dice que la bacteria encontrada en Alemania “es recombinante de Shigella (y) este tipo de recombinación sólo puede producirse como consecuencia de alguna agresión ambiental notable, de las que producen muchas actividades encaminadas a luchar contra todo bicho viviente”. Por ello, “lo que había que buscar es por qué se produjo la bacteria recombinante. No ha sido por una ‘mutación’ y menos al azar. Quizás no haya que buscar en frigoríficos, sino en botiquines”.

Un artículo científico publicado en 1972 por la American Journal of Clinical indica que la continua administración de un antibiótico como la estreptomicina eleva la población de la E. coli Shigella. Y efectivamente, parece que esa ha sido la causa del brote actual, ya que la E. coli hallada en Alemania lleva trazas de Shigella.

Con esos antecedentes, Jara deduce que “podríamos estar asistiendo a lo que durante los últimos lustros se ha documentado, que el abuso de antibióticos puede provocar nuevas bacterias incontrolables”. (http://www.migueljara.com/2011/06/07/las-bacterias-buenas/)

Las autoridades sanitarias alemanas han realizado múltiples análisis de vegetales en el norte de Alemania, sin resultados positivos. Sin embargo, consideran que la cadena de evidencias es tan importante, que se puede considerar que la fuente de la infección está allí.

“Casi con total seguridad” los brotes de soya son la causa inicial de la peor epidemia padecida en el continente durante décadas, declaró el presidente del Instituto Robert Koch Reinhard Burger, y reveló que “las personas que consumieron esos productos tuvieron nueve veces más probabilidades de padecer una diarrea sangrante que aquellos que no lo hicieron”.

La conclusión es que la crisis de la E. Coli ha puesto una vez más en entredicho la eficacia de los sistemas de control de los alimentos y ha dañado mucho más la reputación del agronegocio.

El investigador Gustavo Duch afirma que el foco de la epidemia es el régimen alimentario del siglo XXI, un rarísimo sistema contranatura en manos de muy pocas transnacionales que ganan dinero a base de arruinar la pequeña agricultura tradicional, de ensuciar y contaminar el planeta, y poniendo en jaque la salud de la población consumidora.

Según Duch, las enfermedades de las “vacas locas, dioxinas, gripes, ecolis… guardan el mismo patrón: son patologías graves de origen bien conocido: la codicia…”.