La bolsa o la vida

Carlos F Toranzos

junio 8, 2011Publicado el: 3 min. + -

Nunca fue más cierto. La bolsa o la vida y es lo que parece que un grupo de ciudadanos preocupados ha hecho en Cochabamba. Distribuir bolsas reciclables cambiándolas por bolsas que no se reciclan.Esto no es solo significativo desde el punto de vista de haber gente que por fin dice basta, basta al deshecho, basta al calentamiento y la contaminación ambiental.

Las inocentes bolsitas de plástico son las causantes de tanta basura indestructible que el mar, en las coordinadas donde confluyen corrientes marinas, ha llegado a tener tantísima basura plástica que la superficie de la misma supera la superficie de la Península Ibérica. Y no solo eso, las benditas bolsitas en el mar se confunden con medusas y las tortugas y otros animales marinos se las comen y se atragantan y se mueren.

En Cochabamba, desde el advenimiento de las bolsitas, no hay viento que no lleve a todos los barrios millares de bolsitas deambulando por los aires sin saber dónde ir, parecen pájaros descabezados, o mejor aun premoniciones de un futuro totalmente lleno de esta hechura humana mugre, oscura y sin poder morir nunca.

Evidentemente, la acción de las personas en tratar de convencer que lo mejor es reusar las bolsas, es por demás leal; leal con el medio, leal con la vida. Sin embargo para nosotros los bolivianos la bolsa de plástico es realmente un fenómeno muy fácil de destruir. No usar bolsas de plástico, ni reciclable ni de otro tipo. El énfasis debe ser puesto en el uso de bolsas de materia natural, de algodón, de yute, o simple- y mejor aún- las famosas canastas o cestas de mimbre o cania hueca. Cestas que no son extrañas a nuestra vida cotidiana, cestas que además de ser humanas con el ambiente son generadoras de trabajo, de reciclaje técnico y de solución nacional a un problema que debe alertarnos con seriedad.

Los bolivianos hemos sido amigos del reciclaje desde siempre, los cubos de basura y de agua eran las latas o de manteca o de aceite, los autitos de juego eran latas de sardina lombarda, las ruedas de carretes de hilo, los cometas o voladores, de papel de periódico. Incluso el papel higiénico era de cuadraditos cortados elegantemente de periódicos y revistas que se arrugaban para hacerlos más gentiles con nuestras intimidades. No somos reacios al reciclaje y no hay mejor cosa que reciclar cuanto mas mejor.

La producción de bolsas de plástico reciclable está todavía en tierras lejanas, las canastas y las bolsas de tela están en nuestra puerta.

En mi casa había la bolsa de pan, que era la ex-bolsa de azúcar Guabirá. La cesta de la compra era la canasta de la cancha, de cañahueca o de mimbre, las latas para regar las plantas de aceite Fino y ésas eran también las latas que se tornaban en chisguetes de carnaval.

La bolsa de plástico es veneno, no consumamos nunca más. A las caseritas en la cancha y en las tiendas pidámosles que por favor no me den bolsita así yo lo pida, y si quiero, porque no he llevado lo mío, que me cobren el precio que mis nietos pagarán por su descuido.

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