(Agencias).- El gobierno boliviano estimaba un índice inflacionario de 6% para el año 2011, pero la inflación acumulada llegó a 4,12% en los primeros cinco meses del año y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) no descarta que supere el 11% hasta fin de año. Los precios internacionales de los alimentos mantendrán una tendencia alcista y volátil este año y durante 2012, confirmó la FAO.

La inflación acumulada a mayo de 2011 llegó a 4,12%, el 70 por ciento de lo programado por el gobierno para todo el año. Los productos que más incidieron en el alza de la inflación fueron la cebolla y el café molido.

“Esperamos que las variables externas a nuestra inflación pueden eliminarse y normalizarse, y que (la inflación) se mantenga en los niveles que debería tener”, dijo la ministra de Planificación Viviana Caro.

El representante residente del Banco Mundial en Bolivia Óscar Avalle consideró que el nivel inflacionario de Bolivia es “manejable” y elogió la “prudente” política macroeconómica del gobierno boliviano.

“Estamos viendo que Bolivia se está manejando en un marco macroeconómico y con políticas económicas muy prudentes y hasta ahora estamos viendo una gran estabilidad”, destacó el funcionario del BM.

Avalle explicó que uno de los factores de riesgo inflacionario a nivel mundial es el precio de los alimentos, pero lo más importante es analizar cómo reaccionan y trabajan los países para enfrentar el problema.

El informe bianual de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) titulado Perspectivas alimentarias confirmó que los precios internacionales de los alimentos mantendrán una tendencia alcista y volátil este año y durante 2012.

La FAO explicó que la permanencia de los precios elevados se debe al fuerte descenso de las existencias frente a un modesto incremento de la producción general en la mayoría de los cultivos.

“La situación general de los cultivos agrícolas y los productos alimenticios es de tensión, con los precios mundiales en niveles obstinadamente altos, lo que supone una amenaza para muchos países de bajos ingresos y con déficit de alimentos”, aseguró el director de la División de Comercio y Mercados de la FAO David Hallam.

Según los expertos, los venideros meses serán cruciales para determinar la manera en que se comportarán los principales cultivos este año, entre ellos el maíz y el trigo, que podrían ser perjudicados por las condiciones climatológicas, tanto en Europa como en América del Norte.

El informe reflejó que los precios internacionales de los alimentos, que a principios de año subieron bruscamente hasta los niveles alcanzados en la crisis alimentaria de 2007-2008, bajaron un modesto uno por ciento en mayo, motivado por el descenso de los cereales y el azúcar.

Aunque se espera que este año la producción mundial de trigo crezca 3,2 por ciento en relación con la mermada colecta de 2010, y la de cereales secundarios y arroz aumenten 3,9 y dos puntos porcentuales, respectivamente, la demanda también ha crecido, por lo que las cosechas apenas cubrirán el consumo y los precios continuarán en alza.

En cuanto al azúcar, la FAO destacó que el equilibrio mundial de oferta y demanda del producto apunta a algunas mejoras sustentadas por la previsión de una gran producción en 2010-2011, la cual posiblemente supere al consumo por vez primera desde 2007-2008.

* Con información de ABI y Prensa Latina.